Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez, cmf

 

      La persona no existe sino en sociedad. Todos necesitamos sentirnos acogidos y, de alguna manera, queridos porque aquellos con los que nos relacionamos. De esa manera logramos superar la radical soledad en que vivimos y nos sentimos miembros y parte de un cuerpo mayor: la familia, el grupo de amigos, los que seguimos a un equipo de fútbol, los nativos de una región o los que compartimos una cultura. En esa especie de círculos concéntricos es donde nos sentimos bien, nos sentimos cómodos, nos sentimos en casa.
      Por eso no hay peor castigo que sentirse rechazado, excluido, marginado. Peor todavía cuando la persona es excluida a pesar de haber luchado por una mayor justicia y fraternidad en el grupo o sociedad a la que pertenece. Porque a veces, muchas veces, el precio de sentirse en casa es callar ante la injusticia y ante la opresión y el abuso de los poderosos sobre los débiles. Eso en el ámbito de los amigos, de la familia, del club de fútbol y de la nación.
      La experiencia de sentirse rechazado es muy dolorosa. La soledad del que no puede contar con nadie es dura. Mantener la coherencia y la fidelidad a los principios y valores por los que se ha luchado es un tarea sobrehumana. Quizá las palabras de Jesús se entienden en este contexto.
      Jesús ha conocido el rechazo de su pueblo. Les ha ofrecido un mensaje nuevo y diferente, el Reino. Una forma de relacionarse con Dios capaz de quebrar para siempre las estructuras de opresión que existen dentro y fuera del pueblo. Pero nadie, o casi nadie, le ha seguido. Le rechazan los poderosos y le condenan los dirigentes espirituales del pueblo. Hasta el pueblo sencillo le abandona. No quieren revoluciones. Prefieren mantenerse como están aunque tengan que pagar un alto precio.
      Jesús no condena a nadie. Simplemente pone de manifiesto que, al rechazarle, están optando por no salir de su propio infierno. Porque rechazar a Jesús es rechazar la Vida.

Comentarios
Jose del Carmen Jose del Carmen
el 30/9/11
Viviendo nuestro desierto!! Quizás nunca entienda el Amor de Dios pero hare todo lo posible para hacer dentro de mí una guarida para recibirle y poder dar un poquito, de lo que pueda ser capaz de dar, desde mi Universo. Y cuando las desilusiones y quebrantos agudicen mi interior quedaran sin importancia por los gestos de Amor que hasta el día de hoy Jesús de Nazaret nos muestra en los dones regalados a los que por El y con El nos enseñan.
Hoy ser obediente al Maestro, como buen Cristiano Apostólico no es fácil para muchos de nosotros, igual así nos lo recuerdan aquellos (AT) antes que EL HIJO del HOMBRE, El mesías haya resuelto tomar por si mismo las llaves de la oscuridad y habitar entre nosotros.
No obstante si de sordo y ciego pase, atájame Señor Ten misericordia de Mi. » ver comentario
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M DOLORES M DOLORES
el 30/9/11
DANOS SEÑOR FUERZA PARA EXPRESAR LIBREMENTE NUESTROS SETIMIENTOS Y SABER RENUNCIAR CON FIRMEZA A LAS TENTACIONES Y SEGUIR EL CAMINO QUE NOS LLEVE A JESÙS
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Augusto Augusto
el 30/9/11
El camino de perfección que me muestra Jesús, supera mis deseos y me aparta aún de mis miradas que me llevan por oscuros senderos. Por eso mantener la vista en el Maestro es mi opsión de vida y la oración constante con mis pensamientos, palabras y obras me alejan de caer en tentación.
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carmen S carmen S
el 30/9/11
QUE NUNCA DISCRIMINE ANADI SEÑOR aunque no tenqa mi misma religion ocredo.
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viviana o viviana o
el 30/9/11
Quiero cada día conocerte más para así enamorarme de ti y poder entregar todo de mi y ese amor infinito que tu nos tienes , poder asi entregar mucho amor a nuestros hermanos que tanto necesitamos en este mundo ya que el consumismo, la individualidad, el atropello a las personas no los deja ver a nuestro Dios que siempre ha estado con nosotros. Quiero vibrar con tu palabra y enamorarme de ti mi señor.
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MAYELA MAYELA
el 30/9/11
La dureza de corazón, es sinónimo de rechazo y no aceptación de lo que realmente es camino de vida y libertad. Jesús es peregrino de una doctrina de cambio y salvación, salvación hasta de nuestra propia visión de ver alrededor lo que nos ciega y nos hace andar en tinieblas. Rechazar a Jesús, es darle la espalda a Dios, a la fe, al amor, a la luz y la verdad...Señor, te acepto desde mi corazón, pues tu eres camino de salvación. Amén.
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