Comentario al Evangelio del

José Maria Vegas, cmf

Noes y síes a la llamada de Dios

La creencia bíblica más tradicional, de fuerte arraigo popular, consideraba que el pecado implicaba una responsabilidad colectiva, y que la culpa pasaba de padres a hijos. Ése es el sentido del refrán que Ezequiel cita al principio de este capítulo 18: “los padres comieron agraces y los hijos tuvieron dentera”. El profeta se opone a esta mentalidad e insiste en la responsabilidad personal del hombre, tanto en la justicia como en el pecado, en sus consecuencias de vida y de muerte. Pero no siempre es tan fácil identificar con claridad a los justos y a los pecadores, pues con frecuencia las apariencias engañan. Jesús nos da hoy una preciosa lección a este respecto, que es toda una invitación a examinarnos en profundidad. De nuevo se sirve de la imagen de la viña. Ya sabemos que trabajar en ella no es una cuestión salarial, sino una gracia, un regalo que Dios nos hace: estar y trabajar en la viña es estar junto al Hijo y participar de su filiación. Como no somos esclavos o meros siervos asalariados, sino hijos, la libertad tiene que ser un signo distintivo de nuestro trabajo en la viña: Dios no nos manda despóticamente, sino que apela a nuestra libre disposición a cooperar en su campo. Y, como ya hemos dicho, las respuestas a esta llamada pueden ser muy distintas y también engañosas.

Hay quienes se manifiestan dispuestos a trabajar en la viña, y afirman aceptar el Señor, pero lo hacen sólo de boquilla. Estos pueden ser los que practican externamente, pero en sus actitudes personales, en su escala vital de valores, en sus intereses reales viven de espaldas a lo que confiesan. Jesús se está dirigiendo a los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, los “justos oficiales” de aquel tiempo, los que tenían la misión de enseñar y guiar al pueblo de Dios, pero que eran impermeables a la Palabra, incapaces de entenderla y acogerla, pues estaban rechazando al que la encarnaba en su propia persona. A nosotros, creyentes y practicantes de nuestro tiempo, especialmente a los evangelizadores activos (sacerdotes, religiosos, catequistas, educadores, etc.), esta palabra nos tiene que interpelar: ¿hasta qué punto escuchamos y acogemos lo que anunciamos y predicamos, de modo que dirija realmente nuestro modo de vida? Si decimos “sí”, pero no llevamos a la práctica ese sí a la llamada de Dios, no somos sólo incoherentes, sino que podemos además contribuir al desprestigio y el abandono de la viña por parte de muchos otros.

Se puede aplicar la actitud del hijo que dice sí pero no va a la viña en otro sentido, hoy muy actual: son los que se dicen creyentes pero no practicantes. Le dirigen a Dios un sí pálido y desvaído, pero sin concederle ni tiempo ni atención, sin disposición alguna a ir a trabajar a la viña, aunque de ciento en viento se pasan por ella para comerse algunos racimos, que otros han cuidado y hecho crecer.

En la otra orilla encontramos aquellos que están oficialmente alejados, pecadores más o menos reconocidos, pero que están interiormente bien dispuestos a la conversión: pueden ser personas víctimas de sus circunstancias, pero en búsqueda sincera, que para cambiar de vida y acercarse sinceramente a Dios, a vivir de una manera nueva, a trabajar en la viña tal vez necesiten sólo un empujón de la gracia, a veces en forma de una mano amiga y un corazón comprensivo que no se apresura a juzgarlos. La historia es generosa en ejemplos de este último grupo, algunos de los cuales iluminan con fuerza el santoral de la Iglesia: Pablo de Tarso, Agustín de Hipona, Francisco de Asís…

En unos casos y otros Jesús nos advierte de que existen profundidades del corazón que no alcanza una mirada superficial. Y así como hay justicias aparentes, que esconden dureza de corazón y soberbia, hay también pecadores dispuestos a la conversión y al cambio de vida. El pecado no es un estado definitivo, la conversión es posible. Y esta llamada a la conversión alcanza a todos: si nos sentimos justos ante Dios, debemos examinar si no estaremos desoyendo por autocomplacencia u orgullo alguna llamada suya; si nos sentimos pecadores y “perdidos”, tenemos que saber que Dios nos está buscando, que no desespera de nosotros, que abre para nosotros caminos para una vida nueva.

Con la parábola de los dos hijos, Jesús no está diciendo que todos los justos sean unos hipócritas, ni que la prostitución y la usura sean buenas. Está llamándonos a escuchar su Palabra de corazón y a acordar nuestro corazón con nuestro comportamiento. Porque la figura de los dos hijos no agota todo el arco de posibles respuestas: existen también los que dicen que no y, en efecto, no van a la viña. El misterio de la libertad humana se afirma aquí en todo su dramatismo, aunque, evidentemente, no es a nosotros a quienes toca juzgar. Y, por fin, están los que dicen que sí y van; estos son los mejores, y esta es la disposición perfecta, la que brota de un amor verdadero a la voluntad del Padre: un amor que escucha de corazón y lo encarna poniéndolo inmediatamente por obra. Esta perfección la encontramos sólo en Cristo (y en María) y sólo en él es posible alcanzarla: Jesús, obediente a la voluntad del Padre, se despojó de su rango, se hizo siervo y esclavo de todos, y su trabajo en la viña de Dios que es el mundo llegó hasta el extremo de entregar su vida entera, hasta la muerte y muerte de Cruz. Y, nosotros, que pecamos con alguno de los modos encarnados por los hijos de la parábola, o con una mezcla de los dos, estamos llamados a asemejarnos a Cristo y a alcanzar su misma perfección. Pero eso no lo podemos hacer por nuestras propias fuerzas, sino sólo unidos a Cristo Jesús, esto es, como nos manda hoy el Apóstol Pablo, haciendo propios sus mismos sentimientos.

Comentarios
oswaldo oswaldo
el 23/9/11
me gusto mucho
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boris c boris c
el 24/9/11
me gusto mucho gracias
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Julián Julián
el 25/9/11
El día de la vida y en nuestra localidad, aun siendo bien difundido el acto, nos reunimos muy poquitos para encender silenciosamente unas velas en memorias de los no nacidos y nos preguntábamos ¿Done está la gente que llena nuestros 4 templos en cada hora de misa?. La que se rasga las vestiduras, la que condena el pecado ajeno y llora la muerte, ¿Dónde están todos los que posee el “aura” de buenos parroquianos?.

Hubo al día siguiente excusas creíbles, pero también quedó la mancha de ausencias inaceptables.

Ciertamente el evangelio de hoy pone el dedo en la llaga y hay pecadores incorregibles que al final hacen bien sus deberes y gente que dice que si al Señor, pero que luego resulta que es que no por puro egoísmo… o miedo, quien sabe.

Pero esto, es como la mis » ver comentario
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m....... m.......
el 24/9/11
cimenten necesito para mi tarea
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paocrisie paocrisie
el 25/9/11
mil gracias!! me ayudó mucho leer el comentario, hacia tiempo que no lo hacía y lo necesitaba de verdad, gracias
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nohora nohora
el 25/9/11
Estar con el Señor es siempre lo mejor.
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Umberto Umberto
el 25/9/11
muy lindo! muchas gracias!
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Juliiana Juliiana
el 25/9/11
esta muy lindo el comentario
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Martha Martha
el 25/9/11
Mil gracias me gustó.
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Jacky Former Jacky Former
el 25/9/11
Las palabras de Jesús es fácil interpretarlas como una durísima crítica a la jerarquía religiosa de entonces, pero es necesario traerlas a nuestro contexto social y religioso de hoy. En este sentido invitan a una reflexión interpelante a TODOS, una reflexión sincera para conseguir que la Palabra sea en efecto alimento espiritual y no solo música de fondo para el cristiano.
La práctica de nuestro cristianismo es lo que importa aquí y ahora, en el día a día, y algunas cuestiones como las siguientes y las que cada uno puede plantearse en este sentido pueden ayudarnos a descubrirnos a nosotros mismos:
-Somos como el hijo 1º o como el 2º?
-Somos como los sacerdotes y ancianos de entonces?
-En qué nos parecemos a los publicanos y las prostitutas?
-Somos solo figurantes o no » ver comentario
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Julián Julián
el 25/9/11
Para Ciudad Redonda:
Son demasiadas veces las que no se publica mi comentario y ruego la caridad de que alguien me diga porqué.

Cierto es que con el debido respeto y prudencia trato temas espinosos pero siempre conducentes a la autocrítica, reflexión y mejora de la calidad de nuestra Gran Familia.
Soy cristiano, y Cristo no es precisamente un mar en calma sino una tempestad, “bandera discutida”. La calma llega cuando ya todo lo sabemos y todo lo perdonamos.

No creo que la doctrina deba aplicarse como el Marketing que a todos contenta y todos asienten satisfechos sino un punto de estímulo que nos desenquiste de la mediocridad y nos eleve más altos.
Gracias y Un abrazo
Julián
jcalvom@hotmail.es
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elvia beltran elvia beltran
el 25/9/11
las reflexiones espirituales deben ser las mas primprdiales en la vida de todo ser humano
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rosavert rosavert
el 25/9/11
doy gracias a Dios porque atrves de su vendicion tenemos ojos para ver y los atributos par leer las hermosas reflexiones espirituales
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victoria victoria
el 25/9/11
Jesús,nos pide.COHERENCIA,RESPONSABILIDAD y
HUMILDAD.
El se humilló,así mismo,haciéndose obediente hasta
la muerte y muerte de cruz.
Consideremos,hoy,el valor del arrepentimiento.
Jesús,nos quiere humildes,ante nuestras caidas.
Reconociendo nuestra intención de volver a comenzar.
Jesús,muriendo en la cruz,nos dió el testimonio más
grande del sacrificio de amor a Dios.
Correspondamos al infinito Amor que nos mostró el
Padre,entregándonos a su Hijo.
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celia genes celia genes
el 25/9/11
Creo que perdemos tiempo fijándonos lo que hacen los demás, el Señor se dirije a cada uno de nosotros y nos pide que trabajemos en su viña, yo creo que eso es lo que debemos hacer, poner la vista fija en el zurco, sin mirar al costado, ni atrás, nadie puede juzgar a otro, EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA.

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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 25/9/11
(1)Un No quiero sabiendo lo que me espera? Con intención (voluntaria e involuntaria) de pecar pero no dejando de reconocerle y de querer ir a Él a su conveniencia.
(2)Un voy e ignorar su llamado… sintiendo que existe un todo poderoso pero que su llamado no me hace seguirle pues hago consideraciones propias o interpretaciones propias.
Comentafo sobre la Palabras del Papa durante la Oración ecuménica con representantes de la Iglesia Evangelica. ,el proclamando -Jn 17, 20- inicia de despliega su discurso y exclama PALABRAS DEL PAPA ”Ha rezado también por nosotros y reza por nuestra unidad. Él está siempre ante el Padre intercediendo por nosotros, y así está en este momento entre nosotros y quiere atraernos a su oración. En la oración de Jesús está el lugar interior, de » ver comentario
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ANONIMO =) ANONIMO =)
el 25/9/11
que hermosas escrituras hay . podemos aprender muchas cosa .muxas gracias
=)
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camila camila
el 26/9/11
que bonito ese comentario de verdAd me ayudo a reflexionar
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jennyer jennyer
el 27/9/11
hermosa reflexion
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carlita carlita
el 27/9/11
es hermoso leer la biblia
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esta limdo esta limdo
el 27/9/11
esta limdo
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estefany estefany
el 28/9/11
me parecen muy lindos los comentarios
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angie angie
el 28/9/11
no solo desir esta bonito si no tambien ablar del tema , que te parasio esto que te paresio lo otro cual en tu opinion en el tema y por que
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anonimo anonimo
el 28/9/11
me gusto mucho
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