Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      Nadie enciende un candil y lo pone debajo de la cama. Jesús ha venido a traer un mensaje de salvación, amor y esperanza para todos los hombres. No quiere ocultarlo, no quiere esconderlo. Su deseo es que todos lo lleguen a conocer, que todos sientan la potencia y la energía del amor de Dios, capaz de renovar sus vidas, de abrir nuevos horizontes, de llevarnos a una vida en plenitud. 

      Lo que pasa es que siempre ha habido los que consciente o inconscientemente han querido ocultar ese mensaje. Han deseado que sólo fuese para un pequeño grupo de elegidos. Los mismos apóstoles se quejaron en un momento determinado a Jesús de que había otros que pretendían expulsar demonios en su nombre. Más adelante, a lo largo de la historia de la Iglesia también el Evangelio se ha ocultado bajo capas de tradiciones y costumbres, de moral y teología. Hasta la lectura de la Biblia se restringió durante mucho tiempo impidiendo que el pueblo cristiano accediese a la Palabra de Dios. 

      Pero lo mejor es que la luz del candil sale siempre adelante. Siempre hay alguien que toma el candil y lo pone en el candelero para que todos lo vean. Pensemos en las grandes figuras del pasado. Un Francisco de Asís, por ejemplo. Con una vida muy sencilla hizo que todos viesen la potencia de la luz del Evangelio. 

      La Iglesia no es sólo la jerarquía. Iglesia somos todos los creyentes. Iglesia es el Pueblo de Dios, los de arriba y los de abajo. Todos son responsables de hacer que la luz del Evangelio siga brillando en nuestro mundo y atrayendo a todos a la vida y a la esperanza. Todos somos responsables de hacer que el candil no quede oculto sino que brille en el candelero y que todos lo puedan ver. 

      Nuestros pecados y limitaciones son muchos, como personas individuales y como institución. Pero tenemos en nuestras manos un tesoro y nuestro esfuerzo principal ha de ser no taparlo sino enseñarlo y mostrarlo al mundo. No se trata de fijarnos en nuestros pecados sino en el amor que Dios ha puesto en nuestros corazones para regalarlo, para vivirlo, para disfrutarlo. Ese es el regalo que Dios nos ha dado. Somos ricos y la única forma de incrementar esa riqueza es compartirla. Como la luz.

Comentarios

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sebastian
sebastian

el 19/9/11
es el evangelio 18 de septiembre no del 19
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libelula star
libelula star

el 19/9/11
:)
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jose manuel
jose manuel

el 19/9/11
Buenos días a la Comunidad. Es particularmente hermoso pensar que "todos somos Iglesia".
¿Podrían explicarme, por favor, el significado de la última frase de Jesús?: A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener. Muchas Gracias.
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Fernando Pérez
Fernando Pérez

el 19/9/11
A ver si te ayuda este comentario José Manuel:
¿Qué es esto de que al que tiene se le dará? Si ya tiene para qué darle mas. ¿ y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener? Es una injusticia quitarle lo poco que tiene. ¿Cómo entender esta enseñanza evangélica?

Quién vive seguro en sus cosas pensando que con comer y vestir tiene resuelta su vida, ahí mismo se queda atrapado y poco a poco se va ahogando en su propio egoísmo. Es como el que teniendo dinero en el banco se fía de los intereses y se dedica a gastar; si no hace ingresos , poco a poco el dinero se agota y pierde lo que tenía.
Por el contrario una persona que vive de los valores del espíritu, que goza compartiendo su tiempo y su dinero con los hombres, su vida se carga de densidad, sus fuerzas se » ver comentario
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Kubala Fion
Kubala Fion

el 19/9/11
Hola Jose,
Siempre he pensado y entendido que nuestro Señor se refiere a la cantidad de fe que tengamos. El que ha vivido su vida llena de fe, el que tiene mas fe pues sera acreedor de todas las riquezas celestiales. Mientras los pocos de fe se les quitara hasta lo que cree tener y es porque estas personas se han aferrado a las cosas materiales que los alejan de la fe y de las cosas de Dios. Acordemonos que al fina de nuestra breve pasada por este mundo, no nos llevaremos absolutamente nada material y para mi, ese es el mensaje del evangelio de hoy, ya que sin fe, se nos quitara hasta la esperanza de la salvacion eterna. Q Dios te bendiga y te de una semana llena de exitos.
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felias
felias

el 19/9/11
Jose Manuel: Con unos ejemplos te explico: Quién vive seguro en sus cosas pensando que con comer y vestir tiene resuelta su vida, ahí mismo se queda atrapado y poco a poco se va ahogando en su propio egoísmo. Es como el que teniendo dinero en el banco se fía de los intereses y se dedica a gastar; si no hace ingresos , poco a poco el dinero se agota y pierde lo que tenía.
Por el contrario una persona que vive de los valores del espíritu, que goza compartiendo su tiempo y su dinero con los hombres, su vida se carga de densidad, sus fuerzas se renuevan y todo parece renacer cada día.

Es cuestión de jugar a la banca rota del AMOR: dando te enriqueces; cuanto más te entregas más te posees. Es la paradoja del evangelio: morir para nacer; servir para reinar; dar para recibir.
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vicente condori
vicente condori

el 19/9/11
La luz y la experiencia de compartirla con otros son parte importante de la vida de comunidad que está formando Jesús. Una comunidad que, teniendo la luz no la comparte, no está animada por el espíritu de Jesús.
Desde siglos, las madres cristianas han enseñado en la intimidad a sus hijos con palabras expresivas, pero sobre todo con la “luz” de su buen ejemplo.
Pidamos a Dios que nos otorgue siempre la luz de su Hijo Jesucristo para que siempre brille en nuestros corazones y podamos compartirla con los demás; pero siempre con nuestro buen ejemplo de verdaderos cristianos.

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M.Carmen
M.Carmen

el 19/9/11
¿Me puede explicar el último párrafo?
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MAYELA
MAYELA

el 20/9/11
Nos convertimos en Iglesia, cuando somos capaces de encender una luz en nuestros corazones y alumbrar a nuestros semejantes. La palabra de Dios tiene y debe permanecer en nosotros, como fuego vivo que abrigue nuestra vida de la frialdad del mundo. Vamos hacer del fuego divino, luz que se multiplica...Señor, haz que mi corazón, sea como antorcha que se enciende con tu fuego divino. Amén
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