Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

Queridos amigos:

En una sociedad en que la seguridad de la mujer dependía de los hombres, esta viuda, que perdido a su hijo único, se encuentra indefensa y en la ruina total. Sobre ella se acumulan las desgracias. Pero, por otra parte, Jesús había declarado dichosos a los pobres y pequeños, a cuyo número pertenece ciertamente esta mujer. (Lc 6, 20-21)

Al hacer revivir a su hijo, Jesús provoca en el pueblo una confesión de fe en su persona y en la misericordia de Dios (Lc 7,16)

Esta resurrección es, con la de la hija de Jairo, la única que nos refiere Lucas: por un lado, madre-hijo; por otro, padre-hija. Se trata de jóvenes, cuya muerte es particularmente trágica.

Llama la atención que la madre angustiada y desesperada no lucha con toda su fe por recobrar vivo al hijo único, llora desconsolada. Este milagro tiene como única motivación la compasión y el poder de Jesús, que ocupa el centro del relato, como omnipotente vencedor y señor sobre la muerte.

El cortejo fúnebre sale de la ciudad por la puerta. Jesús, a quien presenta Lucas como maestro, está de camino y justamente en este momento va a entrar con sus discípulos en la ciudad. Este caminar de Jesús tiene un relieve muy especial en el desarrollo de la historia de la salvación, como subrayará Lucas.

Todo comienza por la mirada de Jesús a la madre. Y esta mirada provoca en él una infinita compasión por aquella mujer aplastada por el dolor. El Dios de  Lucas es compasivo, también lo es su Mesías. Pero además de este impulso del corazón, Jesús tiene poder para cambiar los destinos de las personas. Dice a la madre: “No llores”. El consuelo tiene su fuente en Dios, que puede despertar a los muertos. Y Jesús manifiesta este designio y esta voluntad de vida no por una nueva palabra, sino por un gesto, el de tocar el féretro. Y a continuación la palabra de Jesús da la vida y levanta al joven que iban a enterrar. Al devolver el hijo a su madre, Jesús se revela como señor de la vida.

Comentarios
Jacky Former Jacky Former
el 13/9/11
Ciertamente una viuda sin hijos en aquella sociedad estaba condenada a la pobreza mas absoluta, a depender de la caridad de los demás, quizás a la mendicidad para sobrevivir.
Jesús, a su muerte, deja a su madre encomendada Juan el discípulo amado para evitar que quedara en la condición de viuda sin hijos.
Creo que el mensaje hoy para el cristiano es que ante la pobreza mayor, el abatimiento mas absoluto, la tristeza mas profunda, todo lo que representa Lucas en el acompañamiento de la madre viuda al féretro de su hijo, a la que imaginamos sin apenas poder caminar destrozada por el dolor y angustiada por su propio futuro, ante todo ello es necesario hacerse encontrar por Cristo porque él tiene la respuesta. El “venid a mi…” de Mt 11,28 es así mismo la invitación de Jesús » ver comentario
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Hna Caridad Hna Caridad
el 13/9/11
Jesus cumple su promesa con la mujer viuda compadeciendose de ella y le devolvio a la vida a su hijo .,
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 13/9/11
Saludos a todos,
Gracias por la reflexión muy linda.
Quisiera compartir algo…,
Si de empecinado por encontrarle…buscaba donde no era…hasta el desierto fui a parar…muerto me veía…sin fuerzas para controlar lo que imposible para mi veía! y sentía!…basto ese día el sacramento de matrimonio! (veamos los sacramentos como tal)…esas manos…poderosas a través de aquel párroco… en un momento donde una dimensión desconocida, que para ver no conocida hace luz!, hace completar y sentir retornar al círculo de la VIDA, del amor que emite sobre cada uno de los que forman parte de nuestras vidas…. Me veía muerto… ASÍ segundos después ya con vida, con el amor muy dentro casi una experiencia sin palabras…….lo que nos rodea es todo luz… sin cesar, le siguen mis pies » ver comentario
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MAYELA MAYELA
el 14/9/11
De seguro que son muchos los que van por la vida muertos, Jesús es la vida, solo espera por nosotros para resucitarnos y reconocer que hemos vuelto a vivir en ÉL. Una nueva vida que se convierte en signo de testimonio y fe de que en Dios solo podemos confiar para dejar que haga su obra en nosotros...Señor, si llegara a morir aún en vida, vuélveme a ella para recobrar las fuerzas en la fe y confianza en ti. Amén
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