Comentario al Evangelio del

Luis Ángel de las Heras, cmf

Queridos amigos y amigas:

Resulta curioso que en la esclavitud elegida se halle siempre una gran liberación, para sí y para otros. Tal es el caso de San Pedro Claver , a quien la Iglesia nos propone recordar hoy. Pedro sintió la llamada a ser esclavo de los esclavos para siempre. Escribió: "Ego Petrus Claver, etiopum semper servus"Así fue. No se limitó a quejarse de las injusticias o a lamentarse de los tiempos en que vivía. Supo, en aquella situación injusta, ser intermediario de Cristo para hacer presente la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre.

En Cartagena (Colombia), durante cuarenta años de intensa labor misionera, se convirtió en apóstol liberador de los esclavos llevados de África. Entre tantos cristianos acomodados a los tiempos, él supo ser luz y sal, supo hacer constar para la historia lo que es posible para Dios en quien tiene fe. Pedro Claver, como Pablo de Tarso, puede dar gracias a Cristo Jesús, que le hizo capaz, se fió de él y le confió el ministerio. ¿Podremos sumarnos tú y yo a esta acción de gracias? Creo que merece la pena buscarlo. En esa búsqueda está el descubrimiento de la luz, que nos hace ver la viga que llevamos en nuestro ojo, sacarla y ayudar a sacar la mota del ojo del hermano. ¡Buen plan de vida!

Vuestro hermano en la fe,
Luis Ángel de las Heras, cmf 

Comentarios
F JESUS BP F JESUS BP
el 9/9/11
Hoy San Lucas, nos propone una vez más a seguir predicando, como dice el evangelio igual que un ciego guía a otro ciego, igual nosotros no sólo con nuestra palabra sino también con el testimonio de nuestra vida y hechos, debemos llevar a Dios a todos los demás, allá donde vayamos, estemos o él nos ponga. Así mismo antes de juzgar a los demás, miremos primero nuestra propia vida y nunca juzguemos, ya que eso sólo le corresponde a Dios. (LC 6, 39-42) (09 de septiembre de 2011, XXIII T. ORD. AÑO 2011).
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DENNY M. DENNY M.
el 9/9/11
Atravez del evangelio de hoy Nuestro Señor nos da a entender que no somos nadie para juzgar a nuestros semejantes, pues en nuestra condición de seres humanos seguimos siendo imperfectos y por tanto sin autoridad para moral para hacer ver el pecado de nuestro hermano; pues primero debemos estar libres de pecado, y solo cuando esto suceda habremos igualado al maestro y tendremos capacidad para guiar y juzgar, haciendo ver el pecado en los demás; mientras tanto limitemos a tratar de igualar a DIOS, nuestro señor.
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