Comentario al Evangelio del

CR

Queridos amigos y amigas:

El texto del Evangelio de hoy debería ocupar un lugar más importante. Es una de las claves que nos permiten comprender lo que es el Reino de Dios. Es una clave que apunta a una radicalidad total. El Reino rompe con todo lo que estamos acostumbrados. Con la forma como se ha estructurado la sociedad humana desde el principio de nuestra historia. La persona humana, desde siempre, nace y se desarrolla en el marco de una serie de relaciones: las relaciones de familia, las de amistad, las culturales, las de pertenecer a la misma nación, las de hablar la misma lengua. Todas esas relaciones son las que conforman la red humana a que pertenecemos, la red que nos permite sentirnos seguros. Sin esa red nos sentimos perdidos.  

Pero esa red de relaciones tiene, al lado de muchos aspectos positivos, otros negativos. El más señalado entre ellos es que marca fronteras y diferencias. Es decir, lo mismo que nos pone en relación con los cercanos (familia, amigos, gente de nuestro pueblo, lengua, religión o cultura) señala también fronteras más allá de las cuales perdemos ese sentimiento de seguridad. El encuentro con el otro, el diferente, nos asusta, nos aterroriza. Y ahí surge la violencia. Así lo que por una parte nos protege también puede ser causa de nuestra perdición.  

Jesús nos invita a dar un paso adelante. La verdadera relación, lo que efectivamente nos une, no es la sangre, ni la cultura, ni la religión, ni el pasaporte. Lo que nos une de verdad es el hecho de ser hijos del mismo Padre y cumplir su voluntad. Ese hecho crea una relación que es más fuerte que todas las demás relaciones que hayamos podido crear con nuestra iniciativa e inteligencia. Jesús nos invita a romper las fronteras, a saltar los muros y a reconocer la auténtica fraternidad que hermana. ¿Qué tal si meditamos desde esta Evangelio nuestra relación, por ejemplo, con los inmigrantes?

Comentarios

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Ignacio
Ignacio

el 19/7/11
El celo en la proclamación del Reino de Dios y el acatar la voluntad del Padre llevó a Jesús a un cierto grado de exasperación, casi desprovisto de sentimientos filiales. Su madre y sus hermanos intuyen que esto puede acarrearle una grave situación y llegan para tratar de ayudarle y que encuentre serenidad y reposo. Piensan que una vida tan poco afecta a la familia era sintomático de que estaba algo trastornado (Mc 3,20-21). Me apena, especialmente, la Virgen María. Ella, como madre, tuvo que sufrir mucho, guardando en su corazón los temores y dudas que la deparó el hijo durante su vida. Ya en la presentación de Jesús en el Templo, Simeón dijo a la Virgen: "Y a tí misma una espada te atravesará el corazón" (Lc 2,35). He tenido, sucesivamente, dos familias de vecinos inmigran » ver comentario
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Pajarito
Pajarito

el 19/7/11
Inmigrantes. ¿Es posible la vinculacion entre la cultura y los valores sociales del pais de acogida con los valores y cultura de los inmigrantes? En el caso de la inmigración latino-americana a España hay mayores posibilidades, mientras que frente a la ostentación de costumbres extrañas como el velo islámico, surgen actitudes defensivas, que a veces degeneran en racismo y xenofobia. La integración de la primera generación inmigrante es utopía. Con la segunda y siguientes podrá ser posible, pero nunca definitiva. El problema religioso y cultural es insuperable. Jesucristo tampoco fue a anunciar el Reino a los pueblos circundantes. El pueblo israelita era xenófobo radical.
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Peregrino
Peregrino

el 19/7/11
Buenos días herman@, CR.
Tan sólo me gustaría decir en cuanto a tu comentario que seguro ha sido meditado y rezado y especialmente vivido antes de ser entregado a la sociedad en este medio, que desde antigüo hay demasiada obsesión en cuanto a eso de la sangre familiar como si fuese un estorbo en cuanto a las relaciones religiosas en cuanto a la fe. Me gustaría mucho recordarte y te llamo de tú con respeto porque eres herman@ en Cristo, que sin familias de sangre con educación religiosa, es difícil encontrar familia en la fe en la calle sin un día a día rezando también con la vida, con el cielo y con la tierra. No es despreciar las relaciones en la fe ni mucho menos, pero tampoco despreciar las relaciones en la sangre de tantas familias que no sólo son familia en la fe unida, » ver comentario
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Juan Pérez O
Juan Pérez O

el 19/7/11
Me parecen muy didáticos los comentarios sobre el evangelio. No sé si sea posible suscribirme para que me llegue directamente el comentario.

Gracias por su apostolado.
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Un comentarista
Un comentarista

el 19/7/11
¿ Qué tal si meditamos sobre este evangelio la responsabilidad del encargado de apretar el botón para que salgan reflejados en pantalla nuestros comentarios en la hora adecuada ? Y si el personal está de vacaciones, suspendan el programa hasta que vuelvan, por favor. Disculpen.
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U.SALDAÑA.M
U.SALDAÑA.M

el 20/7/11
(A) "La verdadera relacion....que efectivamente nos une....es el hecho de ser hijos de un mismo Padre y cumplir su voluntad...."
(B) "Jesús nos invita a romper las fronteras....y a reconocer la auténtica fraternidad que hermana...."

A nivel geográfico político me parece que las dos consideraciones anteriores de AN (?) pueden ser altamente factibles en un Estado nacional que esté regido por una forma gubernamental sanamente LAICA (que no laicista ni confesional) como la que provendría de un apego al Derecho y a la Ley Natural según la favorece la interpretación Católico Romana.
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MAYELA
MAYELA

el 20/7/11

La consigna de una relación autentica con nuestros semejante emana de la fraternidad que viene del amor, ese mismo amor que movía a María a buscar la mirada e su hijo y que fue el más grande de sus legados...Desafortunadamente, nuestras relaciones distan mucho de ese amor...Señor has que te reconozca cada día en mi relación con el hermano más cercano. Amén.
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MAYELA
MAYELA

el 20/7/11
La consigna de una relación autentica con nuestros semejante emana de la fraternidad que viene del amor, ese mismo amor que movía a María a buscar la mirada e su hijo y que fue el más grande de sus legados...Desafortunadamente, nuestras relaciones distan mucho de ese amor...Señor has que te reconozca cada día en mi relación con el hermano más cercano. Amén.
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