Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos, cmf
“Vosotros valéis mucho más”
 
El evangelio de hoy ofrece una invitación a la autoestima. Sin duda se trata de un valor necesario y escaso en tiempos como los nuestros en los que hay declarada una sorda persecución sin cuartel contra la fe. El ambiente que respiramos es hostil. Y a unos les confunde, a otros les hace temblar de dudas, a otros les endurece y a muchos le empuja a abandonar la Iglesia y la fe. Nuestra cultura genera dogmas ideológicos según los cuales la fe es sinónimo de solemne ingenuidad, de asunto para débiles o cegatos, de insensatez inútil, o también de molesta compañía. Por tanto, hay que eliminarla. Ante esa persecución tejida a base de desprecios y descréditos, suelen generarse sutilmente actitudes de revanchismo, victimismo o entreguismo. Debemos evitar reaccionar así desatendiendo las palabras de aliento del Maestro en las cuestas arribas de la fe a la intemperie.
 
Los “dichos” del Señor que aparecen en el evangelio de hoy convergen en una enseñanza: Desarrollar la capacidad de confiar sin dejarse hundir por el terror, el lamento o la fuga ante la persecución. Para ello el Maestro nos propone algunas verdades que por su contundencia lógica parecen de piedra.
 
  • Seguir la suerte misma del Maestro. Su vida misma es el camino y la fuerza para caminar. El itinerario está trazado en un mapa que es la vida del Señor. Tenemos los nombres de los lugares de paso: Belén, Nazaret, Galilea, Tabor, Samaría...etc. El Gólgota no es punto final, sino penúltimo. Con esa guía ni nos perdemos, ni nos detenemos antes de tiempo. Sabiendo el camino y su final, ¿por qué dudar tanto?
  • No temer a los hombres. No concederles poder sobre nosotros mismos. No cederles, ni explícita ni implícitamente, la menor autoridad sobre nuestra conciencia. Un solo Señor tiene el cristiano. Tener conciencia de ello nos convierte, por naturaleza, en indómitos y rebeldes ante otros poderes. No se dejemos apabullar, ni asustar por quienes tratan de usurpar el lugar del Altísimo.
  • Temer al que puede arrojar al castigo eterno. ¿Se está refiriendo a Dios, el Padre de misericordia? Parece que Jesús se refiere al Adversario malo que con su poder seductor y venenoso puede hacernos perder a Dios. Y quien pierde a Dios echa a perder toda su vida. A ese enemigo sí hay que temerle.. sobre todo cuando se presenta disfrazado con pieles suaves.
  • Dar testimonio de Él delante de los hombres. No acallar el santo nombre del Señor ante los demás. No silenciarlo nunca, ni por vergüenza, ni por miedo, ni por timidez, ni porque no esté de moda, ni porque pueda caerle mal a otros, ni por desapetencia, ni por ignorancia... Anunciarle a tiempo y a destiempo con su estilo.
  •  
Ojalá que, como se cuenta de Kant al final de su existencia, podamos confesar al final de la nuestra que dos de las cosas más asombrosas de la vida son: “El cielo estrellado fuera de mí y la conciencia dentro de mí”. La luz en la oscuridad y la rectitud en el corazón.
 
Vuestro buen amigo,
Juan Carlos cmf
Comentarios

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Yasmin
Yasmin

el 9/7/11
CONTIGO HASTA EL FINAL SEÑOR... DANOS FUERZA PARA SERTE FIELES AUN EN LA OSCURIDAD...
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Ignacio
Ignacio

el 9/7/11
Se nos dice que Dios ama a los hombres como un Pa -
dre. Nos sentimos tranquilizados. Pero luego vemos -
que un niño muere de un cáncer inoperable. Su padre
terreno se desvive en sus intentos por ayudarle, mien -
tras que su Padre celestial no da señales de interés. En
tonces se dice que el amor de Dios " no es simplemen-
te amor humano ", que esun amor inescrutable, y así
pensamos que tales sufrimientos son compatibles con
la verdad del aserto de que Dios no ama como un Pa-
dre. Nos sentimos de nuevo tranquilizados. Pero des -
pués no preguntamos: ¿ Qué valor, qué explicación tie
ne esa seguridad del amor de Dios ? ¿ Qué habría teni
do que suceder para que hubiéramos podido decir que
Dios no nos ama ?. Creo que tal explicación está en la
esperanza que no aca » ver comentario
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Augusto Molina
Augusto Molina

el 9/7/11
"Pero José les respondió: «No tengáis miedo; ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos". Es tan grande la misericordia de Dios que nos entregó a su Hijo Nuestro Señor Jesucristo para salvarnos y redimirnos de nuestro pecado. Solo me queda alabarlo y bendecirlo, darle gracias porque me ama y pedirle nos lleve al cielo junto con su Hijo resucitado.
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katyuska
katyuska

el 9/7/11
DANOS SEÑOR LA FUERZA DE TU PALABRA .ANTE LOS QUE NOS ACOSAN el miedo anda en nuestro corazon cuan do no tenemos confianza en el SEÑOR. no hay que tener miedo a quienes con sus palabras nos desprecian.CONLA FUERZA DE JESUSDEMOS TESTIMONIO DELANTE DE LOS HOMBRES. NO NOS AVERGONZEMOS NUNCA DE SER TESTIGOS DE JESUSDE SER CRISTIANOS.
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MAYELA
MAYELA

el 10/7/11
La valía y el Amor propio cuando se edifican desde el espíritu representan el mismo Amor del que nos hizo Dios. Éste nos da seguridad y confianza para reconocer y predicar a un Dios que desde su doctrina nos ofrece vida eterna...No permitamos que el miedo o terror, nos vuelva más débiles y estériles en la fe...Señor en mi valor te reconozco, en mi confianza me entrego a ti. Amén.
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