Comentario al Evangelio del

Fernando Gonzalez

Queridos amigos:

Cerramos el mes de junio con la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Uno de los himnos de la Liturgia de las Horas hace una hermosa semblanza de ambos:

    Pedro, roca; Pablo, espada.
    Pedro, la red en las manos;
    Pablo, tajante palabra.

    Pedro, llaves; Pablo, andanzas.
    Y un trotar por los caminos
    Con cansancio en las pisadas.

¿No os llama la atención el hecho de que la liturgia celebre en un mismo día a estos dos apóstoles tan distintos? Tenemos elementos históricos suficientes para saber que entendieron y vivieron el seguimiento de Jesús con estilos diversos. Y, sin embargo, los recordamos juntos. ¿Qué significa esto? Cada uno de nosotros estamos llamados a buscar alguna respuesta. A mí me parece que con esta fiesta se nos invita a no separar dos formas de vivir el evangelio y de construir la iglesia. Pedro representa la referencia permanente a Cristo, como roca, la necesaria unidad de todas las comunidades de seguidores. Pablo simboliza la fuerza centrífuga, la esencial apertura de la iglesia más allá de sí misma, en una continua fidelidad al Espíritu que la empuja. Pero uno y otro han experimentado en carne propia que la gracia ha vencido a la ley. Uno y otro saben que Jesús no es patrimonio de los judíos circuncisos sino un tesoro para toda la humanidad. Uno y otro saben que la obediencia y la libertad son dos caras de la misma moneda. Y uno y otro han rubricado con su martirio la fidelidad a un amor que ha transformado sus vidas de principio a fin. Dos estilos, sí, pero también una misma pasión, y un mismo Cristo en el centro de sus corazones.

Cuando pienso en Pedro no pienso sólo en el Obispo de Roma. Cuando pienso en Pablo no me limito a imaginar un propagador de la fe. Todos somos herederos de Pedro y de Pablo. Circula en todos nosotros sangre de Pedro y sangre de Pablo.

En el supermercado de opiniones sobre Jesús, todos nosotros somos invitados a hacer nuestra la confesión de Pedro: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".

En la encrucijada de tentaciones, cada uno de nosotros somos invitados a hacer nuestra la confesión de Pablo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".

Vuestro amigo,

Fernando González

Comentarios

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Ignacio
Ignacio

el 29/6/11
En la lectura de Hch., hoy vemos que Pedro se encon -
traba en la cárcel. La iglesia oraba por él sin cesar y pa-
rece ser que resultó efectivo.
La oración surge del reconocimiento de impotencia para
resolver nuestros grandes o pequeños problemas diri -
giéndonos a Dios, nuestro paño de lágrimas.
Orar es levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes,
no caprichos. Pero ante todo, orar es escuchar a Dios.
En mi caso suelo orar sin sujetarme a oraciones prefa
bricadas. Muchas veces me pregunto : ¿ Qué es lo ver-
daderamente necesario que he de pedirte, Señor ?
También en muchas ocasiones solo escucho silencio a
mis peticiones, tal vez porque no sean adecuadas.
En todo caso son condiciones indispensables la fe y la
perseverancia.
Bueno, nada más. Pediré por vuest » ver comentario
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vicente condori
vicente condori

el 29/6/11
Pedo y Pablo siguieron caminos distintos. Uno acompañó a Jesús durante su vida pública, mientras que al otro se le apareció el Señor resucitado. Pedro fue nombrado jefe de la Iglesia y Pablo apóstol de los gentiles; pero Pablo como Pedro reconocen que su ministerio ha sido conducido por el Señor. San Pedro está en la cárcel, parece que ya no va ha poder cumplir su misión pero un ángel lo libera y dice: "Pues era verdad el Señor ha enviado a su ángel para salvarme". Es Pedro quién confesó que Jesús era el Mesías el Hijo de Dios vivo. Grandes muestras de profesión de fe. San Pablo ya en la cárcel y a punto de ser martirizado confiesa que ha mantenido su fe a pesar de todo que toda su esperanza de ser salvado sigue puesto en el Señor y que aguarda su recompensa de estar a » ver comentario
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Augusto Molina
Augusto Molina

el 29/6/11
Pido al Padre Celestial me de el don de dar testimonio que Jesucristro nuestro Señor es su Hijo y por obra del Espíritu Santo a cada instante me convierta y así vivir el Reino evangelio del Redentor. Esta es mi misión creer y enseñarla poe todas partes cunpliendo la Voluntad de Dios sin miedo y con humildad.
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MAYELA
MAYELA

el 30/6/11
Dos vertientes que nos conducen a un mismo camino de confianza y fe, Jesús se hace camino, destino para creer y propagar su doctrina. Pedro se hace Roca, Pablo es peregrino de la verdad que busca transformar corazones, desde la revelación...Señor haz que me haga peregrina de tu verdad, en la firme creencia de que tu eres el Dios vivo que mora en mi...Amén


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