Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

UNA FE SÓLIDA


 

          Por razones que no es necesario detallar, en estas últimas semanas he tenido ocasión de entrevistarme personalmente con varias decenas de jóvenes de unos 18 años, de distintos puntos de España, que se consideraban católicos, «practicantes» más o menos frecuentemente, y casi todos confirmados; muchos de ellos educados en Colegios Religiosos. Les planteaba algunas preguntas. Especialmente esta: «¿Qué es para ti lo más difícil a la hora de vivir tu fe cristiana?». Sus respuestas me han dado que pensar, y me parece que no son muy distintas a las que me habrían dado personas de otras edades.

             Había quienes se referían a la «incomodidad» de asistir a la Eucaristía dominical: a veces por el esfuerzo de levantarse «pronto» el domingo, a veces porque sus amigos no acudían y tenían que ir solos, a veces porque se sentían «raros» entre tanta gente mayor, y a veces porque entraba en conflicto con otras ‘obligaciones’ personales, como por ejemplo las deportivas. En todo caso, todo este grupo de jóvenes identificaban el ser cristianos con las prácticas religiosas, o mejor dicho, con la misa dominical.

          Había quienes hacían una referencia general a la dificultad de «cumplir» todos los mandamientos. Y algunos especificaban dificultades con respecto a «la pureza». Este tipo de respuestas hablan de una educación que yo llamaría de «Antiguo Testamento», donde hay normas y obligaciones mínimas (los diez mandamientos no dejan de ser unas prohibiciones mínimas) que cumplir para estar a bien con Dios. Y en donde se les ha insistido en el «tema» sexo como especialmente significativo a la hora de ser cristiano.

         No faltaban las alusiones al rechazo social por ser cristiano, o la sensación de pertenecer a una institución que no conecta mucho con los jóvenes, o que es demasiado tajante en algunos planteamientos, o que no encuentra su espacio en el mundo de la cultura, o que se identifica demasiado con ciertos partidos políticos... (las «riadas» de que habla el Evangelio de hoy).

        Hubo quienes no veían ninguna dificultad en ser cristianos (resulta que a Jesús lo quitaron de en medio porque estorbaba... y nosotros no tenemos ya ninguna dificultad!). Es cuestión de creer en Dios, es un asunto personal, privado... Sólo unos pocos dieron una respuesta que tendría algo que ver con el Evangelio de hoy. 

            También les preguntaba si tenían costumbre de orar y en qué consistía la oración. La mayoría de ellos decía rezar el padrenuestro o el avemaría antes de dormirse. Algunos añadían que pedían perdón, daban gracias, y pedían por sus familiares y amigos... o que les ayudase Dios en sus exámenes.

       ¿Por qué traigo a cuento todas estas cosas? 

       Pues porque Jesús ha venido explicando a lo largo del Sermón del Monte en qué consiste su proyecto del Reino, y en qué consiste ser discípulo suyo (=cristiano). Y el pasaje de hoy vendría a ser el resumen y conclusión de todo lo dicho antes: El discípulo suyo es el que escucha su Palabra y la cumple, el que pone como cimiento de su vida las enseñanzas del Evangelio. Se trata, por tanto, de construir mi persona, mi comunidad y la sociedad en la que habito sobre la Palabra de Jesús (la gran ausente de casi todas las respuestas). De hacer un proyecto de vida, en el que lo importante no es el decir «Señor, Señor» (una oración/culto separados de la vida y del compromiso), cuanto que nos preguntemos continuamente cuál es la voluntad de Dios para mí en cada momento de mi vida, que vayamos haciendo nuestros los valores del Evangelio (los cimientos de la casa); donde el lenguaje del «cumplir» (mandamientos, normas, etc) queda absolutamente superado. Y donde el centro de atención se pone sobre todos en los otros, y aún más, en los que están marginados, en los que sufren, etc.

         Me parece que esto de la "nueva evangelización", lo que puede ayudar a que las riadas sean bastante menos catastróficas, y no se lleven tan fácilmente por delante la fe construida sobre arena... tiene que ver con poner los acentos donde hay que ponerlos, relativizar lo que es secundario, e ir a lo nuclear. Ser «cristiano», lo dice el nombre, tiene que ver sobre todo y principalmente con Cristo y su Evangelio. Ser como él, vivir como él, para lo mismo que él, y apoyarnos en él. Esto es construir sobre roca. Una casa nunca terminada, siempre en revisión, siempre mejorable. Y todo lo dicho es aplicable no sólo a lo personal: también a lo comunitaroi, lo eclesial y lo social.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios

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YASMIN
YASMIN

el 23/6/11
y es cierto...vivir la voluntad de Dios en completo abandono no es tan fàcil como sueña...pero sì es posible para el discìpulo que ve cada acontecimiento como una oportunidad para reafirmar su FE EN DIOS y vencer el mal a fuerza de bien.
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Patricio
Patricio

el 23/6/11
La misa del domingo es fundamental para poder poner por obra la enseñanza de Jesús en la vida diaria. No hay ninguna otra garantía para que un joven siga creciendo en la fe y en la vivencia evangélica que estar unido a la comunidad.
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karmenfl
karmenfl

el 23/6/11
Magnifico el comentario de hoy. Da qué pensar cuantas veces nos quedamos en lo exterior y anecdótico sin profundizar en lo que realmente significa ser cristiano. Sin las obras, sin "el hacer" no se cambia el mundo.
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norabeatríz
norabeatríz

el 23/6/11
muy bueno el comentario. Partiendo de la base que actualmente se hace difícil detenerse... poder hablar con la mayoría de los jóvenes..se vive muy aprisa y aveces no sabemos qué piensan del tema ni en la misma familia..el tema de hoy nos ayuda para repensar y actuar en consecuencia. gracias!!
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jose manuel
jose manuel

el 23/6/11
El comentario es fabuloso. Cuanto cuesta cumplir la voluntad de Dios y qué fácil es abandonarse a la pereza y al egoísmo. Un abrazo a todos.
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Augusto Molina
Augusto Molina

el 23/6/11
La crisis actual en nuestra iglesia es justamente la falta de fe en Jesús, y no damos testimonio que el realmente resucitó en nuestra vida; por eso que no podemos enseñar con justicia su obra de salvación y redención.
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Adriana
Adriana

el 23/6/11
El comentario de hoy realmente me gusto y me impacto. Realmente ser cristiano no es faciil, sin embargo vale la pena cada esfuerzo que hagamos para ser mejor personas cada dia..
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victoria
victoria

el 23/6/11
Por las palabras de Jesús,en el evangelio de hoy, se deduce que los humanos no nos distinguimos tanto por el oír, escuchar, hablar, rezar, etc. Más bien, por llevar a la práctica lo escuchado. No pongamos otro cimiento fuera del puesto. Que es Jesuciristo. Roca, sobre la que tenemos que edificar nuestra vida. Pidamos al Señor nos ayude,a vivir con coherencia y autenticidad.
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Seve Blanco
Seve Blanco

el 23/6/11
Muy bien, querido Quique: la búsqueda de lo central y básico es justamente eso, lo central y lo básico. Eso sí -sobre todo según Mateo-, no se lo puede desligar de un modo de actuar, de frutos que demuestren,...
Va todo junto: también oír, hablar, rezar (Victoria), para desde ahí actuar con coherencia.
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MAYELA
MAYELA

el 24/6/11
Edificar una vida, sobre los cimentos de la Fe, representa la seguridad y confianza que se adquiere a través de las enseñanzas del Maestro Jesús, pues Él se convierte en ejemplo vivo a imitar...Señor has que mi Fe, permita hacer de mi vida, roca fuerte, soportada en ti...Amén.


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