Comentario al Evangelio del

Jose María Vegas, cmf

La confianza en el Dios que se ocupa de nosotros

Si, como decíamos ayer, la causa de la verdadera autoestima está en el valor que Dios ha depositado en nosotros, la consecuencia de ello ha de ser la actitud fundamental de confianza. Vivir asentado en la confianza significa vivir con la seguridad de que nuestra vida tiene fundamento, de que no somos productos fortuitos de un destino o evolución ciegos, sino que hemos sido queridos por nosotros mismos. Psicológicamente, la confianza se adquiere en la primera infancia, cuando nuestros padres, haciendo de providencia para con nosotros, se ocuparon en remediar todas nuestras necesidades de alimento, calor, limpieza y afecto… El niño vive en una dependencia total, no puede nada, pero se le proporciona todo. Y, de este modo, comprende con esa forma profunda de comprensión que son los sentimientos, que él es importante, que hay quien se ocupa de él. Los padres son para cada ser humano el primer indicio de la providencia paternal/maternal de Dios. Por desgracia, muchos niños han carecido y carecen por motivos distintos de esta experiencia básica. Y, entonces, no sólo tienen muchas dificultades para  creer en el Dios Padre que se ocupa de nosotros, sino que además se instalan en una suerte de desconfianza fundamental que dificulta enormemente las relaciones con los demás. Jesús, al hacerse hermano nuestro, es capaz de curar esas heridas y remediar esas carencias; él nos comunica de manera concreta y encarnada la paternidad de Dios, nos devuelve la confianza fundamental que hace posible el amor y da contenido y consistencia vital a la fe. Para ver a Dios Padre tenemos que mirar a Jesús, el hijo (cf. Jn 14, 9), y participar de su filiación. En él, en quien se ha hecho presente el Reino de Dios y su justicia, descubrimos que Dios es un verdadero Padre que se preocupa de nosotros, e, incluso en las necesidades, carencias y sufrimientos de la vida, podemos seguir sintiendo su providencia sobre nosotros, igual que Jesús, en su pasión y su cruz, en medio del abandono (cf. Mt 27, 46), no pierde su confianza filial (cf. Lc 23, 46). Es muy importante que nos abramos a esta fuerza curativa de Jesús, pero también que comprendamos que, para poder sanar, Jesús necesita de nuestras manos, de nuestros rostros, de nuestra capacidad de acogida y ayuda, para, por medio nuestro, hacer llegar a muchos el calor del que carecieron en su momento.
Una vez más, Pablo nos enseña cómo se encarnan en la vida del cristiano estas verdades de nuestra fe. Por ella podemos ver y comprender cosas inaccesibles para la razón; pero esa sabiduría no es para nosotros motivo de orgullo o soberbia, sino fortaleza para sobrellevar con sentido y plena confianza en Dios (“te basta mi gracia”), incluso con alegría, las limitaciones y debilidades que inevitablemente nos acompañan en nuestro itinerario por esta vida.

Saludos cordiales
José M.ª Vegas cmf
http://josemvegas.wordpress.com/

Comentarios

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Ignacio
Ignacio

el 18/6/11
LA PROVIDENCIA DIVINA Y EL SER HUMANO.
Hace 23 siglos, Aristóteles, llegó a la conclusión de que
lo que buscamos los seres humanos, más que cualquier
cosa, es la felicidad, entendida conmo un estado de sa-
tisfacción y alegría en el que los sentidos y la mente se
sienten sosegados y no existen ansias de posesión, -
siendo tal vez por ello tan difícil de encontrarla.
La felicidad es una condición vital que cada persona de
be preparar, cultivar y defender. La divina providencia
puede ser un recurso fácil e ingenuo para evadirse de
la responsabilidad de labrarse el propio destino. La com
paración con los pájaros y las flores es un absurdo.
Ellos son pájaros y flores, nosotros somos la especie
elegida, con nuestras miserias y grandezas. Nosotros
confiaremos siempr » ver comentario
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victoria
victoria

el 18/6/11
En el evangelio de hoy,se nos dice,que no debemos
estar inquietos ni agobiados hasta llegar a la obsesión,
por tener que comer,ganar,gastar y ser más que los
demás.Todo esto es válido para el rico,a quien le sobra,y para el pobre, a quien no le alcanza.
Busquemos el Reino de Dios y su justicia,y lo demás
se nos dará por añadidura.Por supesto,con ello,no
queda excluido el trabajo,que Dios impuso al primer
hombre.Tengamos la convicción,de que Dios,nos
nos ayudará a vivir desde la fe. Lo que significa que
nos fiamos de El. Siin olvidarnos,de que El nos enseñó
a pedir nuestro pan de cada día.
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Sally, R.D.
Sally, R.D.

el 18/6/11
Dios Mio...Como se gloria un hombre de su hambre y de la falta de pan para sus hijos? Como se gloria el invalido de las piernas que le faltan? Como podria gloriarse la esteril de su incapacidad de tener un hijo?!...
.... CON MI GRACIA TE BASTA.....
Humildemente te ruego senor, ayudamos a encontrar el favor de tu gracia, haznos dignos de tu misericordia, para enfrentar dia a dia, nuestras limitaciones y angustias. Dejamos vivir por cada palabra que salga de tu boca... con eso nos basta!! Amen.
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Paco de España
Paco de España

el 18/6/11
Ignacio: Da la impresión de que no conoces y de que no has experimentado nunca la divina Providencia. Deja hacer a Dios y Él te proporcionará grtas y grandes sorpresas.
Te amo en el corazón.
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