Comentario al Evangelio del

P. Fernando Gonzalez

Queridos amigos y amigas:

Jerusalén, Atenas y Roma eran tres ciudades-símbolo en tiempos de Pablo. Jerusalén representaba la ciudad santa del judaísmo y el lugar en el que sucedieron los acontecimientos centrales de la vida de Jesús. Esto es particularmente importante en la teología del autor de los Hechos. Atenas simbolizaba la sabiduría. Roma era el centro del imperio.

Pablo ha dado testimonio de Jesús en Jerusalén y en Atenas. Lo ha presentado en los círculos religiosos y culturales. Le queda presentarlo en el centro político: Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén, tienes que darlo en Roma. Como veremos más adelante, Roma será testigo de la palabra elocuente del Pablo maduro, pero será, sobre todo, el escenario de su prisión y de su muerte. Pablo será ajusticiado en la ciudad donde reside el mismo poder que ajustició a Jesús. A la hora de la muerte, se da, pues, una íntima vinculación entre Maestro y discípulo.

Uno de los acentos del testamento de Jesús es su oración por la unidad. Las palabras Que todos sean uno se han convertido en un lema que ilumina muchas realidades cristianas, pero, sobre todo, en las últimas décadas, la causa ecuménica. Y se ha vinculado la unidad de la comunidad de Jesús con la credibilidad de su mensaje: Para que el mundo crea que tú me has enviado. No hay mucho que decir sobre esta vinculación. Salta a la vista.

¿De qué unidad habla Jesús? ¿De la que se logra a base de interminables diálogos, acuerdos, tratados? Este es el significado que suele tener el término “unidad” en perspectiva política. ¿Cómo se ha ido construyendo, por ejemplo, la Unión Europea? Pues a través de un largo proceso negociador en el que todos ceden un poco, pero en el que los más fuertes tienden a imponer su criterio a los más débiles. Creo, sin embargo, que la unidad que Jesús pide al Padre es de naturaleza pascual. Se logra cuando uno muere para que el otro viva. No es un gesto de rendición o de debilidad sino de fe en el don de Dios. Lo nuevo sólo adviene cuando lo viejo es crucificado y sepultado.

Comentarios
Ignacio Ignacio
el 9/6/11
Los santos, los místicos, los profetas, San Pablo, Isaias
eran personas que tenían una experiencia de Dios, po-
dríamos decir que tangible. Muchos de ellos, en nues -
tros días serían objetivo de estudio por un psicólogo.
He dicho que eran, pero también hoy se dan muchos -
casos de esad vivencias. Parece que lo tienen más fá-
cil para creer, a pesar de las noches oscuras que, como
san Juan de la Cruz, puedan tener. Pero la inmensa ma
yoría, como yo, no hemos tenido revelaciones ni diálo-
gos con Dios, con la Virgen y los ángeles. A pesar de -
lo cual no desistimos en la búsqueda y mantenemos la
utopía del Reino de Dios. ¿ Qúe nos impulsa a ello ?
Sobre el ecumenismo es necesario que continúen los
encuentros hacia la unidad del pueblo cristiano, pero -
tal vez » ver comentario
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l.joel l.joel
el 25/6/11
EL COMENTARIO ES INTERESANTE PERO LAS PALABRAS AJUSTICIADOS DEBERÍAN SER INJUSTICIADOS.
VIVA DIOS,JESÚS Y MARÍA
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