Comentario al Evangelio del

P. Fernando Gonzalez

Queridos amigos y amigas:

La última semana del tiempo pascual es una semana “testamentaria”. Las lecturas nos presentan el testamento de Pablo (Hechos de los Apóstoles) y el testamento de Jesús (evangelio de Juan).

Pablo, despidiéndose de los responsables de la comunidad de Éfeso, les hace una sentida exhortación al cuidado de la comunidad, a la alerta frente a los “lobos feroces”, y al trabajo gratuito en favor de los necesitados. Al hablar de este último aspecto cita dos dichos de Jesús, casi dos refranes, que han debido de llegarle por tradición oral: Más vale dar que recibir y Más dichoso es el que da que el que recibe. Es verdad que en una cultura autosuficiente como la nuestra se necesita mucha humildad para saber recibir, pero tendríamos que seguir profundizando en la sabiduría evangélica del “dar”. Hoy, por lo general, damos cosas. Por todas partes hay campañas a favor de las iglesias necesitadas, de los enfermos de SIDA, de los desempleados, etc. Pero pocas veces se trata del dar de la viuda, que es el modelo favorito de Jesús. En un contexto de relativa abundancia, damos de lo que no sobra. Podemos así tranquilizar la conciencia, pero nos quedamos sin experimentar el fruto evangélico que acompaña a quien da lo que necesita para vivir. Nos hemos hecho tan calculadores (presupuestos, balances, proyectos, etc.) que cualquier acción desprogramada nos parece asistencialismo. Y, sin embargo, la donación de uno mismo se resiste a la planificación, porque no depende de lo que yo quiero hacer con mi vida sino de lo que los demás (casi siempre de forma imprevista) necesitan.

Jesús le pide al Padre por sus discípulos, por los que me has dado: para que no se pierdan, sean uno, tengan alegría, sean preservados del mal y santificados en la verdad. Fortalecidos por estos dones del Padre, podrán ser enviados. Por eso, el fragmento testamentario de hoy termina con un envío: Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Mientras medito estas palabras, pienso si nuestros “envíos” de hoy van acompañados por los dones que Jesús pide al Padre; es decir, por la unidad, por la alegría, por la verdad. ¿No os parece que nuestras acciones individualistas, tristes y de mera apariencia están llamadas al fracaso?

Comentarios
Ignacio Ignacio
el 8/6/11
Varias son las acepciones de la palabra " mundo " en el
diccionario. ¿ Con cuál de ellas debo relacionarla en el
evangelio de hoy ?.
Tradicionalmente el mundo, en sentido religioso, ha si-
do considerado negativamente. Mundo, demonio y car-
ne, en tiempos pasados, eran los peligros que nos ace-
chaban para llevarnos a la perdición. Todavía se mantie
ne esta teología. El mundo, según mi concepción, es co
mo mínimo, sorprendente y admirable por su gran va -
riedad de formas y colorido. El mundo a que se refiere
la comunidad de Juan, puesta en labios de Jesús, debe
ser el mal reinante que perturba la belleza y la armonia,
que desgarra por el dolor a los seres inocentes en bene
ficio de los poseedores del poder. El mundo, la vida, po
drian ser bellos si estuviésemos dis » ver comentario
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Augusto Molina Augusto Molina
el 8/6/11
Realmente me falta darme gratuitamente amando a mi hermano como me ama Dios.
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Oneida Oneida
el 8/6/11
Es muy lindo escuchar la palabra de dios da un aliento
una paz que siente atraves de los mensajes
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tanisha tanisha
el 8/6/11
A mi lo que me parece admirable es el amor y la entrega de Pablo; no sé que tal les parezca, pero yo hasta pensé que el que se iba era Jesús, me regresé nuevamente al principio de la lectura para ubicarme y aqui mi sorpresa, pues es Pablo, ¡que admirable! la pasión que adquirió Pablo con la misión que Jesús les encomendó a todos, la tomó tan personal, que no hace más que invitarme a seguirlo a seguir la misión que Jesús nos encomendó...realmente hay mucha dicha un dicha inmensa en dar, es como una complacencia, un sentirse tan necesario que te llena y eso lo he experimentado.
Y hay algo importante: que nunca nos quedamos solos, ayer en evangelio Jesús al ascender les dice a los discípulos que el se queda con ellos en Espíritu y realmente su bendición los acompañó, est » ver comentario
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yo no fue el yo no fue el
el 8/6/11
Pablo, despidiéndose de los responsables de la comunidad de Éfeso, les hace una sentida exhortación al cuidado de la comunidad, a la alerta frente a los “lobos feroces”, y al trabajo gratuito en favor de los necesitados. Al hablar de este último aspecto cita dos dichos de Jesús, casi dos refranes, que han debido de llegarle por tradición oral: Más vale dar que recibir y Más dichoso es el que da que el que recibe. Es verdad que en una cultura autosuficiente como la nuestra se necesita mucha humildad para saber recibir, pero tendríamos que seguir profundizando en la sabiduría evangélica del “dar”. Hoy, por lo general, damos cosas. Por todas partes hay campañas a favor de las iglesias necesitadas, de los enfermos de SIDA, de los desempleados, etc. Pero pocas veces se trata » ver comentario
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