Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos, cmf

Queridos amigos y amigas:

Hay muchísimas personas para quienes su oración se reduce prácticamente a la oración de petición. En todas las religiones se acude a la divinidad para pedirle cosas. Es que el ser humano es metafísicamente necesitado y su naturaleza le exige, por tanto, pedir y mendicar.

Pero son también muchos, no podríamos dar porcentajes exactos, los que tienen serios problemas con la oración de petición por lo inútil que les resulta. Entre ellos, hay quienes se preguntan con escepticismo si son atendidas sus necesidades por Alguien y se responden que solo se topan con aire al pedir... Otros ponen en cuarentena lo que les enseñaron acerca del Dios bueno y todopoderoso: Si es poderoso, no es bueno porque no atiende las necesidades reales de sus hijos y permite tantas calamidades injustas. Si es bueno, no es todopoderoso porque no las resuelve. Unos y otros terminan no sólo dejando de elevar sus peticiones a Dios, sino preguntándose qué sentido tiene esa insistencia tozuda de Jesús de que pidamos al Padre tal como se propone no solo en el evangelio de hoy sino en otros muchos más.

¿Respondería Jesús a estas críticas reservas? Tendríamos que preguntárselo hoy directamente a Él y permitirle un espacio de escucha para ver qué nos dice y tratar de entenderle. ¿Nos dirá acaso que Dios usa la pedagogía del “no” ante ciertas peticiones-chantaje que esconden un fondo inconfesable de egoísmo y un flagrante intento de manipulación del Dios insobornable? ¿Nos dirá que no sabemos pedir lo que nos conviene y que no acertamos a elegir los remedios más adecuados a nuestras necesidades y que, por tanto, lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar? ¿Nos dirá que cuando Dios niega o retrasa su intervención nos está educando para desear correctamente?

La voluntad de Dios se identifica con Cristo. Si nos identificamos con Él y pedimos en su nombre, tiene lugar algo maravilloso: la coincidencia en la verdad. Y esa oración siempre será escuchada, porque convierte nuestro corazón para que nunca se nos ocurra intentar convertir el de Dios.

Vuestro amigo y hermano,
Juan Carlos cmf
 

Comentarios

Deja tu mensaje:

Ignacio
Ignacio

el 4/6/11
Padre Dios-Diosa:
Permíteme pedirte protección ante los peligros y valor
para afrontarlos.
Permíteme suplicarte que se calme mi dolor y que ten-
ga ánimo para dominarlo.
Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que
no puedo cambiar, coraje para cambiar las cosas que -
puedo y sabiduria para conocer la diferencia.
Ayúdame a no temer por estar sentenciado a muerte,
a recordar los que me precedieron y los que me segui-
rán.
Concédeme no ser un cobarde; experimentar tu mise-
ricordia no sólo en los éxitos, sino sentir que tu mano
me sostiene en el fracaso.
Que una infinita confianza en ti, Padre, me acompañe
en el final.
Me gusta 0
Daniel Reyes
Daniel Reyes

el 4/6/11
GRACIAS, soy seminarista y no sabia que decir, ufff me salvaron n_n
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.