Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos, cmf

Queridos amigos y amigas:
En el evangelio del día de hoy, Jesús anuncia dos realidades: Por un lado el envío del Espíritu de la Verdad y, por otro, el odio del mundo disparado contra aquellos seguidores que desde el principio han estado con él. No es el único lugar donde Jesús previene a los suyos sobre las graves consecuencias que comporta ser amigos de Jesús y testigos suyos. El mismo Jesús sabe en carne propia el altísimo riesgo que acarrea el testimonio coherente del evangelio. Al anunciar ese destino, tan trágico como posible, no pretende asustarles sino estimularles en la fe, de manera que no se tambaleen cuando les llegue la prueba. Curiosa es la forma con la que Jesús les anima, previniéndoles sin maquillajes ante la posibilidad más dura: el conflicto y la muerte.
Este anuncio que les hace Jesús lleva implícita una inaudita consideración sobre la culpabilidad de los verdugos: ¿El odio del mundo puede estar causado por la ignorancia? Pues sí. En el fondo todo pecado es ignorancia: evitable o no, culpable o no, pero ignorancia. Ello, aunque no excusa su malicia ni anula la responsabilidad del causante del daño, subraya que quienes les den muerte no se darán cuenta de sus consecuencias. Una especie de obnubilación o de eclipse de conciencia les alejará de la verdad de Dios. Los perseguidores son, en el fondo, ciegos. “No saben lo que hacen”, apostillará Jesús desde la cruz.
Frente a esos oscuros presagios nos encontramos con Lidia, esa decidida mujer que aparece en la primera lectura tomada de los Hechos de los Apóstoles. Para ella, el contacto con los testigos, lejos de sumirla en la incomprensión y en el odio, la lleva a la apertura de corazón y a la hospitalidad. Cuando escuchaba a Pablo, el Señor le abrió el corazón. Inmediatamente se hizo bautizar y forzó a Pablo y a sus compañeros a hospedarse en su casa donde les atendió. 
Vuestro amigo y hermano,
Juan Carlos cmf

Comentarios
Ignacio Ignacio
el 30/5/11
En el cristianismo cualquier situación problemática pa -
rece poder resolverse con la palabra amor. "Amar a vu-
estros enemigos, rogad por los que os persiguen ....
Aún en el supuesto de que estas palabras, que el Evan-
gelio pone en boca de Jesús, contengan aplicaciones o
reinterpretariciones de las primeras comunidades cris -
tianas, somos muchos los cristianos que cuando lee -
mos el Evangelio queremos entender mejor esas pala -
bras de Jesus, porque eso de ofrecer la otra mejilla -
cuando te han machacado la otra me parece, cuando -
menos, masoquismo puro.
Hay que averiguar qué quiso decir Jesús y así sabre -
mos qué es lo que exigió a sus seguidores cuando les
mandó amar a los enemigos.
Yo creo que el amor no nos exige, no obliga a sentir -
afecto por el que n » ver comentario
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alexis alexis
el 30/5/11
esta muy chebre
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Yasmìn Yasmìn
el 30/5/11
Cruz, dolor, incomprensiòn del momento, desolaciòn...todo ello es parte del paquete completo del seguimiento a JESÙS.
¡Què difìcil desprenderse de lo agradable o placentero! Para esto se necesita: AMOR Y SOLO AMOR.
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Jazmin Jazmin
el 30/5/11
excelete comenario. solo nos queda aguardar y apegarno cada dia a nuestra fe lal cual es la unica que nos hace sentir y apreciar lo que no vemos pero que sabemos que existe. Hermano gracias por este comentario tan refrescante a nuestra fe y a nuestro diario vivir.
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Rosa Elvira Rosa Elvira
el 31/5/11
Cuando Jesús llama a seguirlo, su claridad fue rotunda ante el ofrecimiento...problemas, conflictos, cruz, pero también muchos signos de esperanza con el apoyo incondicional del Espíritu. Confiar no es fácil, sembrar esperanza tampoco, pero con la ayuda de la Espíritu todo es posible para quien cree, aunque sea como un granitito de mostaza. Dios nos conceda la fuerza de confiar, de creer y rezar desde el fondo...ante todo mi Dios, aumenta mi fe.
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macadenen macadenen
el 1/6/11
sobre todo Diosito lindo, papito aumenta nuestra fe, y ayudanos a no dudar de ti.
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