Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

 

      En aquel primer concilio de la Iglesia se juntaban cristianos provenientes ya de diversas culturas. El mensaje de la buena nueva había saltado las fronteras del mundo judío y había pasado al mundo grecorromano. Diversas culturas, diversos idiomas y también diversas sensibilidades. No era fácil la convivencia. Ya se vio incluso en los primeros tiempos, poco después de Pentecostés, en Jerusalén, cuando las viudas de los griegos se quejaron de no ser atendidas como las viudas de los hebreos. Ya entonces se perfilaba la existencia de dos grupos en la comunidad cristiana: el grupo de cristianos de origen judío ortodoxo y el grupo de cristianos proveniente de los judíos de la diáspora, no tan ortodoxos. Pero ahora la división se ha acentuado. Ya no es una división entre diversas tendencias judías. Ahora hay paganos que se han hecho cristianos. La cuestión es sencilla: ¿hay que ser o hacerse judío para poder ser cristiano? Ese fue el conflicto que estalló en Antioquía y que obligó a la comunidad a enviar a Jerusalén a sus representantes para tratar el tema con los apóstoles. 

      Parece que estos toman una decisión salomónica pensando en la convivencia de los dos grupos. No hay que obligar a los paganos a hacerse judíos pero si que es bueno que guarden unas reglas mínimas de tal manera que la convivencia, la comunión, entre los dos grupos sea posible. 

      Desde la lectura del Evangelio de este día, se entiende que la decisión tomada en aquella asamblea es profundamente cristiana. El verdadero mandamiento de Jesús es el amor fraterno. La comunidad debe estar unida por ese amor que hace siempre pensar en el bien del otro antes que en el de uno mismo. Por eso todos tienen que ceder un poco para mantener la comunión que es expresión del amor fraterno, el tesoro que Jesús les había dejado, la alegría que él esperaba que todos viviesen en plenitud. Los judíos tendrán que renunciar a su deseo de imponer que los conversos a la buena nueva de Jesús se hiciesen judíos en sentido pleno. Y los conversos deberían aprender a respetar a aquellos hermanos que tenían algunos hábitos y costumbres de su antigua fe. Por la paz y por la comunión bien valía renunciar a cosas que, a largo plazo, se verán como secundarias. Así empezó su andadura la Iglesia de Jesús, una comunidad plural, viva, llena de buena voluntad y de generosidad, unida no por la uniformidad sino por la comunión en el amor de Dios y en el espíritu de Jesús.

Comentarios

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Edison López

Edison López


el 26/5/11

Regularmente en el amor, siempre afirmamos que cada uno ama a su manera. Esto porque pensamos en el amor, como el origen de un sentimiento profundo en nosotros que se manifiesta desde nuestra propia naturaleza. Pero el amor verdadero, más que una manera de sentir, mucho más que eso es una cualidad divina, es un don de Dios, es la manera de vivir como Dios, y no como nosotros mismos quisiéramos vivir.

Entonces, si pensamos en el amor, no como la manera propia de querer o sentir por otra persona, sino como la manera de aceptar al otro como es y entregar al otro lo que yo soy, estaremos amando verdaderamente como Cristo nos enseña: “como el Padre me ha amado, así os he amado yo”. El Padre Dios nos regala su amor misericordioso, un amor parecido al de madre, pero al mismo tiempo » ver comentario
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Augusto Molina

Augusto Molina


el 26/5/11
Edison. Hay una gran diferencia ente amor, querer y amar: amor es de la escencia de Dios, querer es un afecto, y amar es la acción de la entrega gratuita, libre, y justa de todo lo que tenemos de bueno a Dios y a nuestro prójimo.
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vicente condori

vicente condori


el 26/5/11
En la primera lectura Pedro reafirma que la Salvación es para todos, circuncidados o no. Si permanecemos en el amor de Cristo será más fácil comprender y acoger a un nuevo hermano convertido; pero también a un hermano que se ha desviado del camino y llamarlo como el Buen Pastor busca a sus ovejas.
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Raymundo

Raymundo


el 27/5/11
El apóstol san Predro, como cabeza de la Iglesia, junto con Bernabé y los demás apóstoles, muestran su preocupación por la unidad de las primeras comunidades cristianas. No condenan ni excluyen a ningunguno de dos cominidades cristianas. Invita a ser signo de comunión y de unidad en medio de tantas divisiones y pleitos en nuestra vida diaria
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