Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

 

      Dar testimonio no es exactamente ir por la calle con una banderola que diga “soy cristiano” o con una cinta en la frente que diga “Yo amo a Jesús”. Todo eso puede estar bien en un determinado momento. Pero la verdad es que Jesús no se colocó ninguna ropa distintiva. No tenemos ninguna información de nada parecido. Lo mismo de los apóstoles. Y lo mismo durante muchos siglos de historia del cristianismo. 

      Es interesante conocer, por ejemplo, la historia del hábito en la vida religiosa. Lo que empezó siendo una obligación auto-impuesto de vestirse al estilo de los más pobres de la sociedad de su tiempo (benedictinos, franciscanos y tantas otras congregaciones religiosas masculinas y femeninas) se fue convirtiendo en un hábito. Y cuando los pobres fueron cambiando su modo de vestir –no a uno más rico sino simplemente a otro diferente– religiosos y religiosas siguieron apegados a aquellas ropas ya convertidas en “hábito”.

      El verdadero testimonio no está en la ropa. Ni siquiera está en la forma de hablar. Hay que recordar la anécdota de Francisco de Asís enviando a dos de sus frailes a evangelizar en tierra de musulmanes y diciéndoles aquello de “Evangelizad siempre y hablad sólo en caso de que sea necesario.” Predicar la buena nueva, dar testimonio de Jesús se hace mucho más con la forma de comportarse, con el estilo de vida que con la palabra. A veces será necesaria la palabra pero siempre habrá que comportarse evangélicamente. Ahí está la clave. 

      Los apóstoles se sentían testigos ante el pueblo de todo lo que habían visto y oído y procuraban transmitirlo por todos los medios posibles. ¡No había forma de callarlos! Lo intentaron los jefes del pueblo pero no lo consiguieron. Porque el Espíritu de Jesús hervía en su interior y les era imposible no obedecerlo. Gracias a ese testimonio hoy hemos recibido nosotros el tesoro del Evangelio. 

      Hoy somos nosotros los testigos. Gracias a la mediación de los apóstoles y de tantos otros a lo largo de la historia cristiana hemos creído en el testimonio de Jesús que nos habla y comunica el amor del Padre. Hoy somos nosotros los que tenemos que dar testimonio de ese amor. Con nuestra forma de vivir, de relacionarnos, de comprometernos con la justicia, de estar cerca de los pobres y oprimidos, de reconciliar, de perdonar, de acoger a los marginados, será como demos a entender a todos que el amor de Dios está en nuestros corazones.

Comentarios
Angelina Angelina
el 5/5/11
Muy esclarecedor el comentario, nos da una enseñanza de lo que es la humildad, la misma que debemos tener como una de las cualidades los católicos. El mejor testimonio es el buen ejemplo.
Que el Señor lo bendiga.
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Ignacio Ignacio
el 5/5/11
En estos días vemos que Lucas ( en las lecturas de Hch) se interesa mucho por la acción del Espíritu en sus formas extraordinarias. La palabra espíritu es sinó
nimo de espiritualidad.
En el fondo de esta manera de pensar subyace la con-
traposción entre lo divino y lo humano. La espirituali-
dad es propia de la esfera de lo divino, quedando lo hu
mano relegado a lo que el cristiano debería despreciar,
dominar y someter. El amor humano, las luchas y el em
peño por la vida, por esta vida, la política y el progreso
y, más aún, los gozos, las alegrías y el disfrute del mun
do, todo esto se ha quedado tradicionalmente al mar -
gen de la espiritualidad. Pero es evidente que una espi-
ritualidad que rechazara el cuerpo y los bienes de la vi-
da, sería inaceptable por e » ver comentario
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Augusto Molina Augusto Molina
el 5/5/11
Amar a Dios está en nuestros corazones y amamos a nuestro prójimo cuando vivimos lo que viven ellos con Jesucristo nuestro Señor cuando vive Él en nosotros.
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BIBIANA BIBIANA
el 5/5/11
HOY MAS QUE NUNCA LA HUMANIDAD ENTERA NECESITA DE APOSTOLES QUE DEN LA CARA POR JESUS POR QUE SOMOS MUCHOS ESTOY SEGURA PERO ESTAMOS DEMASIADO CALLADOS DIOS NOS DE ESPIRITU PARA SERVIR CON COMPROMISO
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Padre Javier Padre Javier
el 6/5/11
Muy bueno y enriquecedor el mensaje de hoy. Felicidades y siganos guiando asi, caminemos juntos como los discipulos y demoslo todo por el y por el evangelio.Mil gracias
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