Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez cmf

 

MÁS QUE NUESTRO PADRE ABRAHAM

 


 

 

               Las dos lecturas de hoy tienen un personaje común: Abraham. Y voy a fijarme en la pregunta despectiva que le hacen a Jesús los fariseos: ¿Eres tú más que nuestro padre Abraham? Para nosotros en obvia la respuesta. Pero nos importa profundizarla porque somos "hijos de Abraham", hijos de la promesa, y participantes de una nueva alianza mejor que la primera que Dios realizó con él. Subrayemos:

 

Abram significa literalmente «el Padre es ensalzado». Es como un "anuncio" de lo que será Jesús: Toda la vida, obra, palabras, actitudes, opciones de Jesús son una continua glorificación del Padre, porque él no hace nada por su cuenta, sino que hace y dice todo lo que le ha visto al Padre. Éste es su alimento: hacer la voluntad del Padre. Padre e Hijo se glorificarán mutuamente, desde la encarnación hasta la Pascua.

       Pero Abram recibió de Dios un nuevo nombre (promesa de futuro): «Abraham», que significa «serás padre de una multitud». Aquélla fue una promesa para un pueblo, para una raza, para un grupo limitado de personas (su descendencia). Sin embargo en Jesús se va a ampliar y multiplicar esta promesa, porque Jesús «atraerá a todos hacia sí cuando sea levantado en lo alto». Podemos decir que Jesús no sólo es «padre» de una multitud, sino receptor y salvador de toda la Humanidad: todo se lo ha dado el Padre, para que nadie se pierda. No ha venido por su cuenta, sino que el mismo Padre le ha enviado.

              • Abraham recibe la promesa de descendencia numerosa, pueblos y reyes saldrán de él. Empezará por tener un hijo. Digamos que Dios se le está revelando como el Dios de la fecundidad, el Dios de la vida, el Dios que lucha eficazmente contra la esterilidad, contra las limitaciones humanas (la «tierra» que le ofrece Dios como espacio de libertad, para vivir sin dependencias, sin esclavitudes, para poder «ser»). Estamos en los comienzos de la historia: la tierra y la descendencia eran los más grandes deseos de cualquier hombre. Y él sólo tiene que creer y aceptar el pacto y la acción de Dios en él y en Sara.

       Pero en Jesús se supera todo esto. Él mismo irá luchando contra todo lo que al hombre le disminuye, irá haciendo «signos» que hablan de su capacidad de llenar el vacío interior y la sed de amor, el ansia de luz para encontrar el camino y ser libre (ciego de nacimiento), la vida que vence a la muerte (resurrección de Lázaro). Él ya no es receptor de una promesa de Dios, sino su instrumento: «Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». Él mismo es la Vida de Dios.

              • Abraham tendrá que ponerse en camino hacia la tierra que Dios le mostrará, y tendrá que subir al Monte Moriah, y ofrecer en holocausto a su propio hijo en sacrificio, mostrando así su fe, su confianza absoluta en Dios. Aquí es donde Jesús supera especialmente a Abraham. También él se puso en camino. Primero en su encarnación, poniendo su tienda entre nosotros, haciendo la voluntad del Padre. Se pondrá en camino hacia el monte Moriah, sino hacia el monte de Jerusalem, hacia el monte de los olivos, hacia el monte Calvario. Y hará allí una ofrenda mucho mejor que la de Abraham: se ofrecerá a sí mismo en el altar de la cruz, mostrando así su inmenso amor y su tremenda obediencia al proyecto salvador del Padre. Será el mismo Padre quien aceptará el sacrificio del Hijo, como cordero que quita el pecado del mundo.

           • Y por señalar otro aspecto más (quizá el más importante): el culmen de una Nueva y eterna Alianza que el propio Jesús hará no por generaciones, sino para siempre. Seremos un nuevo pueblo; mejor, seremos hijos (herederos), amigos y discípulos de Cristo. Cristo será nuestro Señor, nuestro Maestro, nuestro Servidor (todo lo que celebramos en el Triduo, y especialmente el Jueves Santo). Él dará la vida por nosotros, morirá por nosotros, el que «ya no muere más» hace posible que el que guarda su palabra no sabrá lo que es morir para siempre.

En definitiva: sí, aquí hay uno que es más que Abraham. Él murió, como murieron los profetas. Y como murió Jesús. Pero Jesús existe antes de que naciera Abraham, porque es uno con el Padre y vive para siempre. Y nos ofrece el don de formar parte de esa comunión trinitaria: Padre, ellos sean uno en nosotros, y que donde yo esté, estén ellos conmigo.

¡Vaya derroche de gracia, de vida, de fecundidad! Somos hijos de Abraham, sí, pero somos mucho más: Hijos de Dios en el Hijo, que cuida de nosotros para que ninguno se pierda y alcance la plenitud de la vida en la Resurrección, de modo que podamos formar parte de un cielo nuevo y una «tierra nueva». Que así sea. Este día (y el Jueves santo) son buena ocasión para asombrarse, contemplar y gozar todo lo que Dios ha hecho por nosotros, por medio de este que es mucho más que Abraham.

Enrique Martínez, cmf. 

Comentarios
katyuska katyuska
el 13/4/11
PROMESA DE FUTURO :vaya deroche de gracia ,de vida,somos hijos de abraham , abraham es nuestro padre en lafe . pero somos mucho mas SOMOS HIJOS DE DIOS porque DIOS selloo una alianza con el hizo un pacto te hare padre de una gran nacion de una gran muchedumbre de pueblos,le cambia el nombre primero se llamo abran y luego se lo cambia por abraham que quiere decir promesa de futuro. busquemos el rostro de DIOS recurramos a su poder acordemonos de la alianza sellada eternamente, en ella veremos la relacion que hay entre abraham y JESUS porque la historia es un deroche de fidelidad y de ternura a una palabra dada sellada por el juramento hecho porque nuestro padre abraham fue fiel al compromiso Y DIOS NUESTRO PADRE GUARDA SIEMPRE SU ALIANZA Y NOS LIBRA DE LA ESCLAVITUD PORQUE SU PALABRA » ver comentario
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Ignacio Ignacio
el 14/4/11
Me parece que la lectura en Juan, de Jesús con el Pa -
dre, es machacona e insistente y no acierto a entender
la adecuadamente. Creo que habría que actualizar es -
tos pasajes para el tiempo en que vivimos. Soy una per
sona sencilla de entendimiento y me gustaría que las -
lecturas llegasen con sentido a mi mente y con senti-
miento a mi corazón. En Juan, todo parece metafórico.
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karmen karmen
el 14/4/11
Hola Ignacio, entiendo lo que dices, pues también yo en no pocas ocasiones, he de ir a buscar comentarios o interpretaciones que puedan ayudarme en la lectura diaria. No obstante, actualizar los pasajes de un modo directo llevaría a alterar nuestras fuentes para acomodarlas al pensamiento de la época, y eso iría en detrimento de nuestra tradición dando mayor soporte a las criticas ateas que ya ponen en entredicho que las escrituras que poseemos sean en realidad las mismas que fueron escritas.
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roly venutti roly venutti
el 14/4/11
en primer lugar,gracias a dios que nos marca el camino, el entendimiento viene de la fe y es como el acelerador de un auto, cuando abre la boca del carburador entra mas nafta y tiene mas fuerza, en definitiva si abrimos nuestro corazón la energía y amor de dios aumentara nuestra fe, el pone personas y palabras de acuerdo a los tiempos en que vivimos, incluso las piedras ablaran dijo Jesús, meditemos.
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Augusto Molina Augusto Molina
el 14/4/11
Acompañar a Jesús, y llegar junto a él al Rieno de Dios es mi camino de conversión. ¡Si!, acompañar a Jesús en todos los instantes de mi vida, dando testimonio, que él es mi luz, porque no tengo con quién más vivir, porque solo él tiene palabra de vida eterna, para gloria del Padre y por obra del Espíritu Santo.
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Victoria Victoria
el 14/4/11
Que el Señor me permita recordar este párrafo todos los días..."revelando como el Dios de la fecundidad, el Dios de la vida, el Dios que lucha eficazmente contra la esterilidad, contra las limitaciones humanas (la «tierra» que le ofrece Dios como espacio de libertad, para vivir sin dependencias, sin esclavitudes, para poder «ser»)
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JULIO CESAR JULIO CESAR
el 14/4/11
Acompañar a Jesús es lo mas importante en todo lo que hay en el mundo, por que el nos da vida y el secreto es vivir en paz, PORQUE EL NOS A PROMETIDO VIDA ETERNA PARA LOS QUE VIVIMOS EN PAZ (EN ARMONÍA) DEBEMOS ESTAR JUNTOS UNIDOS.
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GUILLERMO GUILLERMO
el 14/4/11
Gracia padre Celestial por tu palabra que nos alimenta y nos vida, y vida en abundancia. El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Claro por supuesto que nuestro Dios se acuerda de su alinza, de su promesa que pesar que muchos de nosotros no nos demos cuenta. «Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre.» No solo los judios, sino tambien algunos paganos y escribas no comprendieron y quisieron creer y creerle a Jesus, aquel maravilloso hombre que se hiciera como nosotros menos en el pecado, bendito y alabado Dios, bendito y alabado sea nuestro señor Jesus en el sacramento del altar, sea para siempre bendito y alabado y adorado.
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