Comentario al Evangelio del

José M.ª Vegas cmf

 

El oído, el habla, la vista, el tacto… la concentración de los sentidos en la Palabra de Dios hoy es impresionante. La escucha de la Palabra es la condición para caminar según la voluntad de Dios, como pueblo suyo. Pero si nos cerramos a la Palabra y nos volvemos sordos a ella, nos volvemos también ciegos, incapaces de ver la presencia de Dios actuando entre nosotros. Jesús toca con el dedo de Dios, cura, devuelve la palabra y ahuyenta al demonio; pero los que se han vuelto incapaces de escuchar la voz de Dios, no sólo no ven tampoco su acción benéfica, sino que la interpretan torcidamente, volviéndola del revés, viendo ahí la acción del príncipe de los demonios. Cumplen así lo que denuncia con dramatismo el profeta Isaías: “¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad” (Is 5,20). Y, puesto que se han vuelto ciegos para la acción de Dios en la tierra, quieren todavía evadirse exigiendo ver señales del cielo. El evangelio de hoy es una seria advertencia para todos nosotros, que podemos ser sordos a la Palabra y ciegos al bien que Dios hace por medio de nuestros hermanos, intepretándolos perversamente. Jesús nos hace ver la absurda contradicción que supone esa crítica, y nos advierte de la gravedad de rechazarlo: si el mismo Mesías e Hijo de Dios actúa con el poder de Belzebú, ¡qué fuerzas diabólicas no desatarán los hijos de quienes lo han rechazado! Pero Jesús aprovecha también la ocasión para exhortarnos a abrir los ojos, y a que nos dejemos tocar por el dedo de Dios que nos puede liberar, nos invita a ingresar en el Reino de Dios que él mismo ha hecho presente. Jesús es el hombre más fuerte que ha vencido al que parecía invencible, el que nos reparte el botín de la victoria sobre el mal, el que nos invita a estar de su parte. Esto significa, en primer lugar, escuchar su voz, en segundo, dejarse tocar por él para que nos cure, sólo así podremos hablar, dar testimonio de aquello que, una vez curados, somos capaces de ver: la presencia en nuestro mundo del Dios encarnado que, pese a todas las apariencias, ya ha vencido al maligno. 

Saludos cordiales

José M.ª Vegas cmf

http://josemvegas.wordpress.com/

Comentarios
Augusto Molina Augusto Molina
el 31/3/11
Yo estaba ciego, sordo, mudo y más aún no setía que Dios siempre me tenía tomado, pero por la fe en Jesucristo nuestro Señor día a día crece y vivo mi conversión, y me doy cuenta que si me arrepiento verdaderamente y confieso mi pecado, no vuelvo a cometerlo, porque Jesús me dice "vete y no vuelvas a pecar"
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martha elvira martha elvira
el 31/3/11
No me convence el comentario anterior porque creo que la conversión es una lucha permanente. Eso de que "no vuelvo a cometerlo" es una expresión de deseo ,pero sin la ayuda PERMANENTE de la gracia no podemos. Nuestra vida es lucha y confianza a la vez y mucha esperanza
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JACKY. JACKY.
el 31/3/11
SI FUERAMOS TAN CONSECUENTES COMO EL COMENTARIO DEL HERMANO, A ESTAS ALTURAS TODOS FUERAMOS SANTOS...QUITEMONOS UN DEFECTO AL MES, Y AL FINAL DEL AñO SEREMOS 12 VECES MEJORES...DEBEMOS SER MAS REALISTA Y JUSZGARNOS A NOSOTROS MISMOS NO POR NUESTROS IDEALES. Y A LOS DEMAS POR SUS ERRORES. LA CONVERSION VERDADERA ES CONTINUA COMO DICE MARTHA Y SI SOMOS AFORTUNADOS EN NO FALLAR POR EJEMPLO CRITICANDO, NO LO HAGAMOS PERO ADEMAS, HAGAMOS UN ESFUERZO POR MEJORARNOS Y ELEVANDO LA AUTOESTIMA DE LOS QUE TE RODEAN. UNA BUENA FORMULA SERIA MANTENER EN MENTE QUE ERES MAS DE LO QUE HACES Y VALES MAS DE LO QUE TIENES! DEBE HABER UNA RELACION ENTRE LO QUE PENSAMOS Y HACEMOS PUES SINO ES IMPOSIBLE AVANZAR ESPIRITUALMENTE..."Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa » ver comentario
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katyuska katyuska
el 31/3/11
NOhay peor sordo que el que noquiere oir por muchoo que sele repitanlas cosas . ni peor ciego que el que no quiere ver podemos ser sordos ala palabra de DIOS y escuchar y poner en practica solo lo que ncs conviene. y ciegos al bienal bien que DIOS nos hace por medio de los hermanos tenemos que dejarnos tocar por DIOS para que nos cure de nuestras sorderas y oscuridades.
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