Comentario al Evangelio del

José M.ª Vegas cmf

 

En el Antiguo Testamento el número siete tiene una estrecha relación con el castigo (cf. Gn 4, 15. 24; Lev 28, 18-28), pero también con el arrepentimiento (cf. Prov 24, 16: “siete veces cae el justo pero vuelve a levantarse”). Es muy explicable que, en el contexto de la predicación de Jesús, y del nuevo universo religioso que se abría con ella ante los discípulos, el número siete haga acto de aparición, pero en relación con el perdón de los hermanos. En este sentido, la pregunta de Pedro va bien encaminada: se vuelve por activa, es decir, en la dirección de la misericordia, lo que antes se conjugaba por pasiva, en relación con el castigo, o, todo lo más, con el propósito personal de la propia enmienda. Sin embargo, la medida usada por Pedro resulta no ser adecuada, se queda corta. Con el evangelio de Jesús no sólo cambia la dirección: del castigo al pecado; y del esfuerzo por la justicia, al perdón gratuito de las ofensas. Cambia también la medida: “setenta veces siete” significa un perdón sin medida, sin límites, sin ese “hasta aquí hemos llegado” tan nuestro, tan “humano”. ¿Es esa exigencia realista y, sobre todo, posible? Jesús, con la parábola del siervo perdonado y despiadado, nos invita a mirar, más allá de las ofensas recibidas, al Padre misericordioso. Al hacerlo así comprendemos la desproporción absoluta entre el perdón ilimitado, sobreabundante y exagerado de Dios, y lo que nosotros tenemos que perdonar en nuestras cuitas cotidianas. Los diez mil talentos perdonados al siervo significaban una cifra desorbitada, una cantidad de dinero que posiblemente nadie poseía en aquel tiempo. Mientras que los cien denarios eran una cifra bastante realista: con 200 denarios se podía comprar algo de pan, pero no para muchos (cf. Mc 6, 37); con trescientos, se podía comprar un buen perfume (cf. Mc 14, 5). Los diez mil talentos representan el precio que Dios ha pagado por nosotros: la pasión y muerte de su Hijo Jesucristo, con cuya sangre hemos recibido la gracia del perdón, de la salvación, de la resurrección y la vida eterna. Los cien denarios son el precio que nosotros tenemos que pagar para ser dignos de esa herencia: cien denarios en forma de capacidad de perdón, de paciencia y misericordia, de comprensión, incluso de disposición a sufrir algo por nuestros hermanos. A veces los cien denarios nos parecen mucho, demasiado, setenta veces siete, y no estamos dispuestos a perdonarlos, amparándonos incluso en actitudes justicieras: exigimos, al fin y al cabo, lo que realmente nos deben; pero, si lo comparamos con lo que Dios nos ha regalado y perdonado en Jesucristo (diez mil talentos, bienes que superan toda medida, y que pregustamos ya en la comunidad, la Iglesia, los sacramentos, el amor fraterno), comprendemos que no es demasiado lo que se nos pide. Al fin y al cabo, sabemos que Dios nos perdona siempre, también cuando repetimos una y otra vez el mismo pecado; ¿no hemos de reflejar en nosotros mismos, siquiera a pequeña escala (cien denarios) esa desmesura (diez mil talentos) de misericordia?

Saludos cordiales

José M.ª Vegas cmf

http://josemvegas.wordpress.com/

Comentarios
Yasmín Yasmín
el 29/3/11
En términos de apostolado educativo...¿qué podría representar la frase de Jesús acerca de "sacudirse el polvo de las sandalias cuando en un pueblo no se quiera recibir el mensaje? Creo que aunque esto no incluya una dosis de resentimiento, tampoco hay que echarle las perlas a los puercos... aunque suene duro!!!
Aquí entra la misericordia hacia los hermanos y la oración por ellos...¿pero qué más podemos hacer si sienten obligación y no gusto, al tener la oportunidad de recibir educación religiosa? Viene para uno la gran disyuntiva: insistir o trasladarse de lugar... ¿qué piensan ustedes?
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vicente condori vicente condori
el 29/3/11
Hoy Jesús nos recuerda que un buen discípulo es aquel que siempre perdona. El odio y el rencor no debería tener cabida en nuestro corazón, sólo debe llenarse de amor y misericordia por el hermano que nos ofende y nos maltrata. Resulta difícil pero no imposible para Dios. Dejemos que Cristo ingrese a limpiar nuestro corazón y nos llene de su gran amor para compartirlo con los demás.
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JACKY. JACKY.
el 29/3/11
SOLO CON EL AMOR DE MADRE DE DIOS, EL AMOR INCONDICIONAL DE JESUS, PODEMOS DECIR; TE PERDONO AUN MUCHO ANTES DE PECAR...ESAS ES LA CLAVE DEL AMOR DE DIOS, QUE ES FIEL Y NO CAMBIA, MAS BIEN SIEMPRE ESTA ALLI ESPERANDO COMO EL PADRE A SU HIJO: HIJO MIO!...PEDIR, RECIBIR Y DAR PERDON, GRACIA DE DIOS. BENDITO SEA!
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george george
el 29/3/11
Pienso que el propósito de estar en este mundo es cambiar nuestra conciencia que ahora es humana por una conciencia espiritual, podemos darnos cuenta que si llegamos a vivir digamos 90 años, ¿Que puede ser una determinada cantidad de años en una eternidad?
¿Que es lo verdaderamente importante? sabemos que nuestros pecados han sido perdonados y que por gracia de dios tenemos la salvación, pero necesitamos volver la mejilla hacia nuestro interior y saber que dios ha estado siempre dandonos su amor, vida y substancia, solo tenemos que vivir en su presencia dejando que su voluntad se manifieste a través de nosotros.
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katyuska katyuska
el 29/3/11
Nuestra oracion tiene que ser confiada ,tiene que salir del corazon,antes que de la boca, a veces no tenemos mucho que ofrecer y te pedimos sin saber lo que lo que te pedimos pero tu nos conoces señor TU SEÑOR SABES QUE CNFIO ENTI Y QUE NO QUEDARE DEFRAUDADO PORQUE TU SEÑOR ERES COMPASIVO Y MISERICORDIOSO libranos de todo mal y da gloria atu nombre enseñame tus caminos y giame por tus sendas para que camine con lealtad PORQUE TU SEÑOR ERES RECTO azme caminar con lealtad, y rectitud perdona yten compasion nos pides que nosotros hagamos lo mismo y no te cansas de perdonar uanque nosotros volvamos acaer POR QUE TU MISERICORDIA ESMAYOR QUE NUESTRO PECADO
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vicente condori vicente condori
el 30/3/11
Jesús lo dió todo por amor. El anuncio del Reino de Dios fué su razón de ser. Pero no se quedó en el solo anuncio sino que mostró como debería serlo: la preocupación y ayuda al hermano que sufre, el perdón al que nos ofende, ...Para quien ama como Jesús toda ley a caducado, sólo existe la ley del amor. En cambio para quien no ama todo servicio es carga y hace falta la ley que lo obligue.
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JACKY. JACKY.
el 30/3/11
LEI UN ARTICULO QUE DICE:Para quien ama como Jesús toda ley ha caducado, porque el amor la ha llevado a plenitud. ¿Qué ley obligaba a la Madre Teresa de Calcuta a una solidaridad “hasta que duela”, como ella decía? La ley del amor.
ESA ES LA LEY QUE LO ENCIERRA TODO; DECIA UN SANTO; AMA Y HAS LO QUE QUIERAS, EN EL BUEN SENTIDO DE LA PALABRA, AMAR DEBE HACERNOS TEMEROSOS DE OFENDER, DE TRAICIONAR, DE DEFRAUDAR A LOS QUE NOS AMAN, ESE ES EL SANTO TEMOR DE DIOS TAMBIEN, TEMER DE OFENDER A QUIEN NOS AMO PRIMERO AUN CUANDO ERAMOS PECADORES...Y ESTO A VECES NOS INVITA A GUARDAR SILENCIO EN LUGAR DE DEVOLVER LOS GOLPES EN LA MEJILLA, ESA ES UNA SEñAL DE AMOR, CALLAR EN LUGAR DE DEFENDERNOS, EL QUE SE DEFIENDE PIERDE, TOTAL LO IMPORTANTE ES QUE DIOS LO SABE TODO Y A EL NO HAY QUE MULTI » ver comentario
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JACKY. JACKY.
el 30/3/11
LEI UN ARTICULO QUE DICE:Para quien ama como Jesús toda ley ha caducado, porque el amor la ha llevado a plenitud. ¿Qué ley obligaba a la Madre Teresa de Calcuta a una solidaridad “hasta que duela”, como ella decía? La ley del amor.
ESA ES LA LEY QUE LO ENCIERRA TODO; DECIA UN SANTO; AMA Y HAS LO QUE QUIERAS, EN EL BUEN SENTIDO DE LA PALABRA, AMAR DEBE HACERNOS TEMEROSOS DE OFENDER, DE TRAICIONAR, DE DEFRAUDAR A LOS QUE NOS AMAN, ESE ES EL SANTO TEMOR DE DIOS TAMBIEN, TEMER DE OFENDER A QUIEN NOS AMO PRIMERO AUN CUANDO ERAMOS PECADORES...Y ESTO A VECES NOS INVITA A GUARDAR SILENCIO EN LUGAR DE DEVOLVER LOS GOLPES EN LA MEJILLA, ESA ES UNA SEñAL DE AMOR, CALLAR EN LUGAR DE DEFENDERNOS, EL QUE SE DEFIENDE PIERDE, TOTAL LO IMPORTANTE ES QUE DIOS LO SABE TODO Y A EL NO HAY QUE MULTI » ver comentario
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