Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, claretiano

 

El primer anuncio de la pasión y resurrección supone para los discípulos una enseñanza además de inesperada, sobre todo incomprensible: a Jesús le está reservado el triunfo, la gloria y el poder de juzgar, pero antes ha de pasar por la condena, el escarnio y la muerte en una cruz.

Ante estos anuncios, Pedro, dejándose llevar por sus sentimientos de amigo de Jesús, quiere impedir a toda costa que Jesús sufra. Y así, sin darse cuenta, se transforma en un demonio tentador contra Jesús, el mismo que le acosó en el desierto después del Bautismo. El tentador lleva a Jesús de un lado para otro a fin de conseguir que organice su futuro buscando su comodidad y el aplauso de la gente.

Jesús aprovecha la ocasión para dejar bien claro ante Pedro y sus compañeros el camino que deben seguir: subir con él a Jerusalén para padecer.

Jesús le ordena a Pedro: “Ponte detrás de mi”, es decir, el discípulo tiene seguir al maestro. La mayor alegría del discípulo tiene que ser compartir el mismo camino, sentirse feliz y orgulloso de su Maestro.

Los habitantes de Babel, como nos recuerda hoy la primera lectura, quieren organizar su vida según sus deseos, al margen del dominio y del señorío de Dios. Y vuelven a escenificar como una segunda edición del primera pecado cometido por Adán y Eva: “Y dijeron: «Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos, y para no dispersarnos por la superficie de la tierra.»

El salmo nos recuerda:Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres”, porque Dios no es competidor del ser humano, que con tanto amor ha creado, sino la garantía de su felicidad.

Si te empeñas en buscar la felicidad por tu cuenta, es probable que ésta no llegue nunca. En cambio si te preocupas por buscar la felicidad de los que te rodean, es bastante fácil y casi seguro que termines por ser feliz.
 
Carlos Latorre, claretiano
Comentarios
luz mar luz mar
el 18/2/11
Gracias que El Señor nos ayude y fortalezca en el día a día en el servicio a los demás y que nos llene de paz y gozo en el Espíritu Santo para dar con sincero corazón lo que hemos recibido.
un abrazo en cristo Jesus.
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Luis Alberto Luis Alberto
el 18/2/11
El relato bíblico de Babel es común en la literatura contemporánea al texto. Refleja la concepción de un Dios "tacaño", "envidioso del éxito humano", típico de las divinidades paganas. La Biblia no escapa a esta interpretación de su Dios en ese estadio de la Revelación. Jesús nos revelará otro rostro de Dios, el de un Padre-Madre que crea y cuida del hombre. Pero no se verá muy claro cómo es que deja morir en cruz a su hijo muy amado. Es que nunca se podrá explicar todo del misterio santo de Dios. Los contemporáneos de Cristo lo intentaron explicar con la idea de la muerte vicaria, pero aún se presenta un Dios que quiere el sufrimiento del hombre para "reparar la ofensa", sigue siendo la imagen de una divinidad pagana. Mejor callar cuando no se puede explicar y decir AMEN, » ver comentario
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