Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

 

Somos Sal y Luz

 


 

 

      Este es uno de los típicos evangelios que invitan al predicador a decir a sus oyentes que si Jesús nos dice que somos la luz del mundo y la sal de la tierra, como de hecho parece que no estamos siendo la luz del mundo ni la sal de la tierra, pues es que somos malos, muy malos, no cumplimos con nuestros deberes cristianos y nos tenemos que convertir. Al final, da la impresión de que la primera función de los sacerdotes, cuando predican los domingos, es estropear el domingo a los que van a misa. 

      Tendríamos que empezar de otra manera. Porque Jesús parte de un presente de indicativo. Es decir, Jesús afirma que sus oyentes, sus discípulos “son” la luz del mundo y la sal de la tierra. Nuestra primera mirada de este domingo debería dirigirse a los discípulos. No eran  ni muy inteligentes ni muy trabajadores ni muy ricos ni muy importantes. Pescadores, un publicano, un revolucionario y algunos otros de los que no sabemos la profesión. 

      O podemos leer en este momento la segunda lectura, en la que Pablo habla de sí mismo y dice que, al anunciar el misterio de Dios, no lo hizo con sublime elocuencia ni guiado por la sabiduría humana. El objetivo de Pablo no fue sino mostrar el poder del Espíritu para que la fe de sus oyentes se apoyase en el poder de Dios. Conclusión: que ni Pablo ni sus oyentes ni los discípulos que escuchaban a Jesús eran gente importante desde el punto de vista humano. 

 

No eran mejores que nosotros

      En cuanto a su coherencia personal, a su madurez de fe, los discípulos ya vemos en el conjunto de los Evangelios lo que dieron de sí. La mayoría, apóstoles incluidos, salieron corriendo cuando llegó el momento de la verdad. Apenas quedaron unos pocos. Y bastante asustados. De los corintios, los destinatarios de la carta de Pablo, también sabemos por sus mismas cartas que no era en ellos oro todo lo que relucía. Y de Pablo, por muy apóstol que se considere, tenemos datos, sacados de sus mismas cartas, que indican que tenía un genio muy fuerte y algunas limitaciones que le hacían pensar mucho en la misericordia de Dios –cosa que a él no le importaba porque se gloriaba no en sí mismo sino en el poder de Dios–.

      Así que así como somos, con nuestras limitaciones, con nuestras pobrezas, como personas, como comunidad, como iglesia, es como somos “luz del mundo y sal de la tierra”. Porque lo importante no es que brillemos con nuestra propia luz sino que brille en nosotros el poder y la gracia de Dios. Lo importante es el final del Evangelio: que los hombres den gloria a vuestro Padre que están en el cielo.

      El objetivo de nuestra vida no es pues dar testimonio. Nosotros debemos comportarnos como buenos cristianos. Pero no para enseñar a nadie ni para sentirnos superiores –que no otra cosa es pretender ser “luz del mundo y sal de la tierra” por nuestra propias fuerzas– sino porque sabemos que todos los hombres y mujeres de este mundo son nuestros hermanos y hermanas. Ahora llega el momento de releer la lectura de Isaías. ¿No te sientes bien? ¿Sientes tu carne enferma? ¿Vives en la oscuridad? Pues ahí tenemos algunas recomendaciones. Todo tiene solución. 

 

Abiertos a los hermanos

      La solución pasa por abrirse a la solidaridad, por tender la mano al hermano. En palabras de Isaías: “parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al desnudo y no te cierres a tu propia carne” y “destierra la opresión, la maledicencia y el gesto amenazador”. No es exactamente como una receta del médico pero se puede hacer la prueba. Se trata de hacer algo extraño: al ponerse al servicio de los hermanos necesitados y dejar de darle vueltas a los propios problemas, es cuando sentiremos que se nos curan nuestros males y que nos brota la carne sana, nuestra oscuridad se volverá mediodía y brillará nuestra luz en las tinieblas. 

      Como dice Jesús en el Evangelio, si la sal se vuelve sosa, ¿para qué sirve? Si nos centramos en nuestro propio ombligo, en nuestros problemas, entonces nos convertimos en seres inútiles. La sal esta vuelta a los demás para salar todo aquello a lo que haya que darle gusto. Si la luz se vuelve sólo para sí no ilumina, no cumple su función. Tenemos que destaparnos, iluminar. Por pobre que sea nuestra luz ayudará a los hermanos y a nosotros mismos a caminar. Pero si apagamos la linterna y la metemos en el bolsillo para ahorrar baterías hasta nosotros mismos perderemos el camino. 

      Es tiempo de caminar y de escuchar las palabras de Jesús como una voz de aliento y no como una acusación. Ya sabe Jesús de sobra lo que valemos y lo que damos de sí. Así y todo nos ha llamado para ser sus discípulos. Menos auto-examinarnos continuamente y más hacer lo que nos pide Isaías. Entonces, descubriremos, sorprendidos, que nuestra luz brillará en las tinieblas. 

Comentarios

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Blanca.
Blanca.

el 2/2/11
Nuestros donativos están encauzados a Cáritas, un par de Asociaciones y el cesto de la misa. No solemos dar a los pobres de las puertas de las iglesias. Yo me siento honesta auténtica, en la vida de mi entorno y con mi familia y procuro que mi imagen no sea de una doble moral. Parece que hablo como un fariseo. Si no fuese porque, ponemos nuestro hombro a los demás, tengo hijos en el paro, nuestra situación no es holgada y lo que hacemos creo que es en justicia.
Isaías me ha "tocado" y Pablo y Jesús. ¿Seremos luz para los que nos "miran"?
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Rosario Vargas
Rosario Vargas

el 4/2/11
Por qué no ha sido publicado la parte de la liturgia del 5to domingo del tiempo ordinario sobre el evangelio de que somos sal y luz
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Angel Márquez
Angel Márquez

el 5/2/11
Con frecuencia medito la palabra y me siento en algunos momentos contrariado y con la tentación sólo de sacar lo malo q somos y ver solo lo oscuro, a diferencia de Jesucristo, que trato de despojarnos de aquello que nos impide ser realmente imagen de Dios. Cuando predico quiza caigo en la tentación más que dar luz para salir de las tinieblas, confio que la Gracia de Dios haga lo que mis deficiencias no hicieron. Gracias Fernando por hacerte reflejo del amor de Dios con tu reflexión.
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Julio
Julio

el 6/2/11
Me parece que las reflexiones son muy buenas y nos hacen pensar en la importancia de ser testigos de Cristo en el mundo
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rosita 27
rosita 27

el 6/2/11
El justo brilla como una luz en las tinieblas. (del salmo 111) Firme està y sin temor su corazòn. Al pobre da limosna, obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzarà llena de gloria.) Hay q dejarnos guiar por la luz del Espiritu , dejarnos transformar siendo sal de la tierra,haciendo visible la grandeza del amor de Dios en nuestra vida. Dios los bendiga.
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Armando
Armando

el 6/2/11
Qué hermosas y profundas son las lecturas de hoy... y a la vez tan simples! Abrirnos a los demás nos hará luz del mundo. Además, casi como regalo ello nos trae paz: "entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas" ... "entonces clamarás al Señor y él te responderá; lo llamarás, y él te dirá: ‘Aquí estoy’.
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Guadalupe
Guadalupe

el 6/2/11
Que tocada me siento por este evangelio. Siempre me he preguntado ante un mendigo, si darle limosna en la calle no es fomentar mas la situación de mendicidad o es falta de caridad. Hay personas que se ponen a pedir hasta de payasos y yo vengo agotada de ganarme el sustento diario. Igual, apoyo en asociaciones y la iglesia.
El problema no es del que pide, alli está el Señor, el problema es mio no darme cuenta de ello y actuar como luz para esas personas en ese momento...
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martha elvuira
martha elvuira

el 6/2/11
coincido sobre todo con rosita. En cambio me permito decirle a Blanca que la cosa no pasa por el dinero que damos o no, sino por la forma como nos acercamoss al otro para darle lo nuestro: cariño, comprensión, escucha, paz, presencia silenciosa pero que acompaña. Me gusta que salgan los otros comentarios para poder compartir y crear asi una red. Gracias a todos
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sony60
sony60

el 6/2/11
me doy cuenta lo mucho que jesus nos ama y nos da el valor de ser sus discipulos a pesar de que muchas veces nosotros creemos que no podemos hacerlo porque nos valoramos muy poco. Te amo Jesus porque soy tu hija.
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Luis gallis
Luis gallis

el 6/2/11
Señor, te doy gracias al comprobar que hay muchas personas generosas, disponibles y entregadas para tratar de aliviar tanta necesidad como hay. Muchas veces siento verguenza de ser mezquino o dar sólo lo que me sobra. Sólo te pido que tengas paciencia conmigo. Confío en tu ayuda.
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Juan Pablo
Juan Pablo

el 6/2/11
Para seguir a Jesús es necesaria la conversion sincera, hay cosas que se deben dejar para aprovechar el tiempo (dejar la necedad, así como el egoismo, codicia, prepotencia,etc). No centrar nuestra vida en nosotros mismos (no ser egoístas), ya que si ocurre no lograremos nada por los demás. Los discípulos de Cristo llamados a servir, obvio que lo hicieron (me refiero a los 12 que eligió). De hecho, no solo es referente a ellos, el mensaje va para nosotros...Ser luz del mundo y sal de la tierra, o sea obrar la mision que tenemos en esta vida (servir a los demás de acuerdo a las vocaciones que se tengan. No todos son llamados al sacerdocio, no significando que no se sirva al prójimo) Obvio que tenemos la capacidad de poner de nuestra parte para servir a la gente. Todos tenemos una mis » ver comentario
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ludeism
ludeism

el 6/2/11
No debemos centrar nuestra vida en nosotros mismos (no ser egoistas), ya que por el egoismo no se da la realizacion de otros. En este mundo todos tenemos una mision. Jesús quiere que seamos luz del mundo y sal de la tierra. O sea influir que la gente se realice, motivarlos a dejarse guiar por Cristo cada día (motivarlos para que mejoren su vida de fe siendo iluminados por el Espíritu Santo.....). Jesús quiere ser el centro de la vida cada vez de mas personas. Las vocaciones que tenemos, en un sentido son para servir a los demás. Por ejemplo un artista plástico que influye en la realizacion de otros artistas plásticos, siendo guiado por Dios, obvio que hace bien. Si distribuimos el tiempo logrando influir en la gente a mejorar su fe o influir en otros para que conozcan a Cristo, est » ver comentario
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EDGAR Q.
EDGAR Q.

el 7/2/11
TODO LO EXPUESTO EN ESTOS COMENTARIOS DEBE DARNOS FUERZAS A CADA UNO DE NOSOTROS LOS QUE ASPIRAMOS UN MUNDO MEJOR, ENTENDER QUE EN EL MUNDO HAY MUCHA GENTE QUE QUIERE QUE TODO CAMBIE ES LO QUE HACE QUE DÍA A DÍA CADA UNO DÉ LO MOJOR DE SÍ PARA SER "LUZ DEL MUNDO Y SAL DE LA TIERRA".
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camilo
camilo

el 14/2/11
es ral mente maravilloso
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