Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos cmf

 

Queridos amigos y amigas:
 
En la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo y según el pasaje evangélico que ofrece la liturgia, ocupa un papel central la figura de Simeón. En él nos detendremos.

Simeón era uno de tantos judíos que aguardaba la llegada del Salvador y, a pesar de que los años iban corriendo e se acercaba el final de sus días, no perdía la esperanza. Confiaba en que el Señor iba a cumplir su promesa. El paso del tiempo, los desengaños de la vida, las dudas,... no habían minado su confianza en Dios. Por el contrario, alimentaba la esperanza de que Dios iba a manifestarse en su historia.

Por tres veces se menciona en el relato la presencia y acción del Espíritu Santo en Simeón: “Se guiaba por el Espíritu… le había comunicado el Espíritu… conducido por el mismo Espíritu…”. Fue un hombre de Dios, que se dejó conducir y guiar por el Espíritu, atento a sus señales, conocedor de las llamadas al corazón, persona que supo discernir, que intuyó los lenguajes de Dios. Hoy diríamos hombre de profunda espiritualidad.

El mensaje profético de Simeón habla de luz: de mirar y de ver. Muchos estaban en el templo cuando llegaron María y José con el niño. Sólo Simeón fue capaz de reconocer al Niño-Dios. Vivía abierto, a pesar de sus años, al encuentro con Dios. Esperó, creyó, confió.

En sus palabras se manifiesta el cumplimiento de las promesas hechas por Dios a su pueblo. Israel ya podía descansar tranquilo. Su historia (representada en Simeón) no acaba en vano: ha visto al Salvador. En esa larga peregrinación encuentran sentido y explicación todos los que esperan porque Jesús no es sólo gloria del pueblo israelita, es el principio de luz y salvación para las gentes.

Las palabras del himno del anciano, hermosas y emotivas, culminan en el destino de sufrimiento: Como signo de contradicción para Israel y como origen de dolor para María. Se abre un arco de vida y experiencia que culminará en el Calvario y que se extenderá después hacia la Iglesia.

Cuando Jesús se nos muestra como luz, hay que seguir hacia adelante y aceptarle en el camino de dolor, decisión y muerte; en ese caminar no irá jamás en solitario, le acompaña la fe de María con el corazón traspasado por una espada.
 
Vuestro amigo y hermano,
Juan Carlos cmf
Comentarios

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Sally, R.D.
Sally, R.D.

el 2/2/11
Muy hermoso este comentario, y muy aplicablea nuestra vida diaria, muchas veces " El paso del tiempo, los desengaños de la vida, las dudas...llegan a minar nuestra confianza en Dios" o quizas a limitar nuestra capacidad de Sentirlo, de Intuirlo, de Admirarlo acutuando en nuestra vida, esta realidad debe invitarnos a la oracion que " alimenta la esperanza de que Dios se manifestara en nuestra historia.
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vicente condori
vicente condori

el 2/2/11
Cristo es la luz del mundo. Hoy en la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo rindámosle honor y gloria como nuestro salvador y liberador de nuestros pecados.
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fercho
fercho

el 3/2/11
muy bueno.ya que la desesperacion cotidiana nos oscurece nuestra fe y no nos deja ver a ese cristo que es la luz y el camino para una nueva o un nuevo ciclo.
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