Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

 

Un Mensaje Nuevo y Feliz

 


 

 

      Jesús está comenzando su vida pública. Son sus primeras predicaciones. Y de entrada deja claro que su mensaje es diferente, no sigue los usos y costumbres. No es un predicador religioso tradicional. No comienza hablando del pecado. No nos recomienda que tenemos que dejar la vida demasiado mundana que llevamos para dedicarnos a la meditación y a la oración asidua. No nos dice que tenemos que consagrar largas horas a la oración. Tampoco recomienda entregarse al servicio de caridad. Nada de eso. 

      Jesús no recomienda nada. No manda hacer nada. Simplemente habla de las personas. Y dice de algunas de ellas que son dichosas, bienaventuradas. No se refiere a los importantes del mundo. Pero tampoco alude a los santos, a los que han estudiado ni a los que van mucho al templo. Hay que escuchar varias veces el mensaje para no hacerle decir –y entender– lo que estamos acostumbrados a pensar que dice. Jesús se refiere a los pobres de espíritu, a los que lloran, a los que tienen hambre y sed de justicia, a los misericordiosos, a los limpios de corazón, a los que trabajan por la paz, a los perseguidos por causa de la justicia y a los que van a sufrir por su causa. Esos son los destinatarios de las bienaventuranzas. De ellos se dice que son dichosos. Cada uno tiene su premio; poseer el reino de los cielos, ser consolados, heredar la tierra, quedar saciados de justicia, alcanzar misericordia, ver a Dios, llamarse hijos de Dios, de nuevo poseer el reino, tener una gran recompensa en el cielo. 

 

Fuera de lo habitual

      Hay que subrayar que Jesús pone como condición que esa gente sea ni siquiera creyente. Mucho menos cumplir las normas de judaísmo más ortodoxo de su época. Ni siquiera dice que tenga que ser personas que participen habitualmente en el culto del Templo. Nada de eso. Jesús simplemente afirma que esas personas van a conocer la dicha, la felicidad. Nada más. 

      Esto es sorprendente. Es suficiente para decir que Jesús no es un predicador más. No establece una nueva religión al modo de las que conocemos en la historia de la humanidad. Lo suyo es otra cosa. Para empezar porque tiene una cierta fijación con las relaciones interpersonales. Son dichosos, felices, los pobres (por oposición a los que se hacen dueños de las cosas y las usan como una frontera que les separa de los demás). Son felices los que tienen hambre y sed de justicia (que no de otra manera se construye una sociedad fraternal). Son felices los misericordiosos (porque tienden lazos, acercan y reconcilian a todos). Son felices los que trabajan por la paz (la violencia rompe cualquier forma de relación). También dice que son felices aquellos a los que les ha tocado la peor parte: los que lloran, los que sufren... para ellos la felicidad significa ser consolados y heredar la tierra. 

 

Dios quiere nuestra felicidad

      Todo esto nos sitúa en una perspectiva diferente a la que estábamos acostumbrados. También los que escucharon a Jesús en directo se tuvieron que sentir muy descolocados. No era eso lo que esperaban oír. Ni siquiera les hablaba de Dios directamente. Dios estaba como una música de fondo. Es su reino el que van a recibir los pobres de espíritu y los perseguidos por causa de la justicia. Los que trabajan por la paz van a ser sus hijos. Dios está ahí como el que hace posible esa oleada de felicidad, de bienaventuranza para toda esa gente. 

      Es un Dios amigo y hermano que se acerca con la mano extendido para hacer bienaventuradas a las personas. No es un Dios que viene con normas ni obligaciones. No es un Dios que pone condiciones. Es un Dios que acoge y abraza, que comparte con nosotros su reino. Quizá por eso los pobres fueron los que entendieron mejor el mensaje de Jesús y las primeras comunidades se podían describir con las palabras de Pablo en la segunda lectura: “No hay entre vosotros sabios, ni poderosos ni aristócratas...”

      Este domingo no es tiempo de humillarnos ni de convertirnos –ya llegará ese tiempo–. Es tiempo de alegrarnos por tener un Dios como el que está presente en las palabras de Jesús. Es tiempo de sentirnos bienaventurados porque Dios nos mira con misericordia, porque hemos hallado gracia a sus ojos, porque nuestro Dios no es cruel ni vengativo ni legalista ni lleva cuenta de nuestros delitos uno a uno. Nuestro Dios, el Dios de Jesús, quiere nuestra felicidad. Por eso estamos alegres y este domingo celebramos y gozamos. Con nuestro Dios y con la vida que nos regala. 

Comentarios

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Jokine
Jokine

el 27/1/11
Me encanta este Dios maravilloso, tan distinto de lo que oimos a muchos obispos y curas en nuestras iglesia. Gracias a estos creyentes por compartirlo.
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Blanca
Blanca

el 28/1/11
Parece que los bienaventurados son los poderosos, los que tienen dinero, los que se divierten, los que "pasan"... y se ve mal a todos los que incluye Jesús dentro los que poseerán SU REINO.
Es una buena reflexión este evangelio, no me gusta ser conformista, pero he de tener claro lo que merece mi esfuerzo y en doy estoy situado.
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SOMUAL-CHILE
SOMUAL-CHILE

el 28/1/11
Este es el Jesus que profesamos, un Jesus Vivo que solo sabe entregar Amor y que camina junto a nosotros no pide nada a cambio solo esta alli, solo tenemos que aquetar el corazon para sentir su presencia
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remuzva
remuzva

el 28/1/11
que diferencia, el crierio de Dios y el de los hombres, por suerte,cuanto nos falta por aprender y este domingo Dios nos regala todo su amor, que es incondicional, que afortunados somos y a vece no nos damos cuenta.
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CECILIA-CHILE
CECILIA-CHILE

el 29/1/11
Este es el Dios que debemos proclamar,el que es AMOR y espera pacientemente a que cambiemos ,y decidamos volver a El y nos quedemos juntos en el Reino que nos tiene preparado.
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eduardo
eduardo

el 30/1/11
gracias, por hacerme comprender que las Bienaventuranzas son un desafio para mi vida y que solo en ellas encuentro el verdadero progreso espiritual como persona, que no basta rezar y rezar, debemos ser felices siendo personas que practican las bienaventurabzas
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jota74
jota74

el 30/1/11
Los comentarios al comentario, son decididamente iluminadores. Les pido de corazón: sigan siendo auténticos como lo han sido hasta ahora para que la riqueza de la Palabra del Señor por la gracia del Espíritu no se apague citando lugares comunes y frases de cajón
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cyntia_rep.dom.
cyntia_rep.dom.

el 30/1/11
me encanta la forma en que nuestro padre celestial nos proclama su proyecto de vida etern a y plena, de manera sencilla, sin presiones exortandonos a celebrar y gozarnos en el,, solo debemos aplicar la formula dada por el, sus mandamientos, ser felices con nuestro dios y la vida que nos ha regalado, con toda las dificultades y tropiezos , estamos de paso y debemos aprender del maestro hacer lo que el nos dice.
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ULISES SM Mex.
ULISES SM Mex.

el 31/1/11
OJO: El que el Señor nos brinde los beneficios de las bienaventuranzas en un plan "de recepcion" no obsta para que si tenemos alguna ofensa contra El o nuestro projimo ya la hayamos librado: "No tentarás al Señor tu Dios ni tampoco te sobeestimarás por arriba de Su misericordia"
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ludeism
ludeism

el 31/1/11
Pidámosle ayuda a Cristo (de todo corazón), para que nos ayude a librarnos de lo siguiente: Nos condicionamos a ser felices solamente cuando nos va bien, en veces exageramos en relacion a conductas o palabras de otros que no nos gustan. Hay quienes exageran cuando son mal vistos por otros, etc.

Entre ustedes, si hay quienes no se controlan cuando son insultados o en otros casos, obvio que no están haciendo lo correcto. Debemos de hacer lo correcto cuando oímos malas palabras o ruidos de puertas que golpean. Así como Cristo no se condicionaba para vivir, tampoco nosotros debemos hacerlo.
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Ileana, Col.
Ileana, Col.

el 3/2/11
Si, hermoso mensaje el que nos regala Jesus este dia; solo alguien con tanto amor para dar como El puede ser asi de perfecto y a traves de sus enseñanzas mostrarnos las grandezas del reino de Dios. Imitemosle, esa es mi humilde invitacion. Apoderemonos de esta palabra y hagamosla vida en nuestras vidas.
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yoselin polets
yoselin polets

el 16/5/13
dios es hermoso
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