Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

 

Hemos contemplado su gloria

 


 

 

      Hay que darle muchas vueltas a la Navidad para llegar a entender algo, poco realmente. Y más para que el misterio llegue realmente a donde tiene que llegar: al corazón de cada uno, al centro de nuestra vida, allá donde se generan las energías más vitales, las motivaciones más profundas. Quizá sea esa la razón por la que la liturgia repite hoy el mismo Evangelio del día de Navidad. 

      Toca el prólogo del Evangelio de Juan. Es un texto lleno de paradojas sobre todo si tenemos en cuenta la realidad de lo ocurrido. Fijémonos en una de sus frases centrales: “Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.” 

      Y ahora volvamos la vista al portal de Belén, al pesebre, a aquella doncella que acaba de dar a luz a un niño con la única ayuda de su marido. Están rodeados de pobreza y miseria –lo habitual de aquellos tiempos para la mayoría–. Están en compañía de animales. Nadie les ha querido dar posada. El momento no es feliz ni glorioso. Por mucho que a la hora de “hacer el Belén” todo nos parezca romántico y pongamos lucecitas alrededor. Pasa como en algunas películas, que están muy bien para verlas pero no para vivir realmente esas experiencias. Aquí es lo mismo. El Belén es muy bonito puesto en la entrada de la casa familiar o en una esquina de la iglesia. Pero la realidad tuvo que ser un poco más desabrida. 

 

¿Qué gloria?

      Pues bien, ahí, precisamente ahí, es donde nos dice Juan que “hemos contemplado su gloria.” A nosotros lo de la gloria nos cuesta verlo ahí. La gloria están en las ceremonias solemnes, en las multitudes que aclaman, en las grandes liturgias –tanto religiosas como políticas o deportivas–, en el lujo, la ostentación, el poder. Nada, absolutamente nada de eso se encuentra en la escena del nacimiento de Jesús, tal como nos lo narran los evangelios. Y sin embargo, ahí es donde contemplamos su gloria. 

      El nacimiento de Jesús es sorprendente. Sobre todo si decimos que el que nace es Hijo de Dios. Pero lo que más sorprende es quizá el modo como nace. Lo sorprendente no es que Dios nos venga a hacer una visita a la tierra. Lo que nos saca realmente de nuestras casillas, nos deja sin palabras, confundidos y perturbados, es el modo, la manera como se encarna. Y que sea ahí, en la miseria, la pobreza, la debilidad, la fragilidad, donde se manifiesta la gloria de Dios. 

      Eso nos saca de nuestras casillas porque resulta que Dios es muy diferente a todo lo que habíamos imaginado. Y a todo lo que seguimos pensando e imaginando. ¿Qué tiene que ver el portal de Belén y lo que allí sucedió con las liturgias que nos encanta hacer en nuestras catedrales y en nuestras parroquias? ¿Dónde está el incienso, las posturas litúrgicas, los cantos solemnes, las oraciones rimbombantes, las teologías profundas? No hay nada de eso. Apenas un niño recién nacido, con toda su belleza ciertamente, pero también con su fragilidad, con su debilidad, con su impotencia. Esa es la gloria de Dios. Ese es Dios. Cualquier cosa menos todopoderoso. 

 

La gloria de Dios, no la nuestra

      Si pensamos bien este misterio de la encarnación, tendríamos que cambiar nuestra forma de pensar. Y, más importante aún, nuestra forma de relacionarnos con Dios. Y, por supuesto, como corolario natural, nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestros hermanos y hermanas. Si verdaderamente hemos comprendido lo que es la gloria de Dios, la gloria del hijo, lleno de gracia y verdad, entonces deberíamos buscar esa gloria allá donde él la quiso poner y manifestar. Y no donde a nosotros nos gustaría que estuviese o donde pensamos que estuvo o que debería estar. 

      La gloria de Dios está en los indocumentados, en los enfermos abandonados, en los refugiados, en los niños maltratados, en las mujeres violadas y asesinadas, en los injustamente encarcelados, en las multitudes que viven en la miseria, en los desempleados sin ayuda, en los que duermen en las calles, en los alcohólicos, en los drogadictos... La gloria de Dios está ahí mucho más que en las catedrales y en las solemnes liturgias. Dios, naciendo en Belén y de la forma como lo hizo, rompe nuestros esquemas, nos saca de nuestras casillas de tal manera que hasta el día de hoy, cuando han pasado más de dos mil años, todavía no hemos podido asimilar de verdad lo que significa. 

      Por eso, conviene que meditemos una y otra vez sobre estos textos. Por eso nos conviene seguir celebrando la Navidad un año tras otro. Algún día lo entenderemos. Y lo sentiremos en el corazón. No hay que desesperar.

Comentarios

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Humberto
Humberto

el 30/12/10
my buena reflexion sobre la gloria de Dios, es necesario en nuetro tiempo una palabra asi ya que nuestras predicas muchas veces estan llenas de romantisismo, espiritualismo, pero no apuntan a la realidad. me gusta muco
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Blanca
Blanca

el 31/12/10
Que Jesucristo viniese de esa forma tan pobre y vulnerable si que lo entiendo. Está con los más desprotegidos de los políticos y de la sociedad, que no quiere incomodarse viendo tanta desgracia, ¿quien quiere perder su bienestar adquirido a veces con mucho esfuerzo, por tanta miseria que parece no tener solución?.¿Qué hacen los jerarcas de la iglesia con tanto quitarse y ponerse la mitra?Toma el báculo, dame el báculo, ¡Es ridículo!
De la venida de Jesucristo no hemos entendido nada, ni de su muerte, ni de sus mandamientos, DOS, ni siquiera entendemos su resurrección, ni que su Espíritu está con nosotros.
Él vino a liberarnos y nos hemos atado, con dogmas, preceptos y liturgias que no tienen ningún significado ni añade nada a la Gloria sencilla de Dios. Medito y pido p » ver comentario
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Andréss
Andréss

el 1/1/11
Me encnata este comentario, es muy bueno.
Blanca tu apunte es de un sobresaliente, más explícito no se puede ser, "el que tenga oídos que oiga"
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Luis Ernesto
Luis Ernesto

el 2/1/11
Muy buena reflexión, la verdad hemos hecho de jesús y de su Evangelio una farsa, estamos lejos y confundidos con tanta palabreria, ritualismo y parafernalias que nos roba la esencia del evangeli ser hombres y mujeres libres para vivir, amar y servir a la manera de jesus. feliz año.
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Mariano
Mariano

el 2/1/11
ES SIERTO EL MENSAJE QUE NOS DEJA, AHORA SOLO HAY QUE LLEVARLO A LA PRACTICA, ESTOI DISPUESTO A CAMBIAR A SER MÁS ABIERTO A NUEVAS EXPERIENCIAS Y OPORTUNIDADES PARA AYUDAR A LA JENTE, ANTES QUE NADA A REFLEXIONAR Y A HACERLES LLEGAR LOS MENSAJES TAN BUENOS QUE DIOS NO DA A NOSOTROS COMO INSTRUCCIONES PARA UNA MEJOR Y EXELENTE VIDAD, VIVIDA CON EL.
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Manuel
Manuel

el 2/1/11
En dos mil años el mensaje de Dios al ser humano, a travez de su Hijo no ha querido ser entendido, o nos cuesta ser espiritual en un mundo tan material.Jesús habla claro, él no es de este mundo. Su mundo es espíritual de Dios y nos ha traido los valores que habitán en este mundo y son todos inmaterial, como la bondad, amor, piedad, misericordia, humildad, pureza ...etc, valores que emanan sin costo y en gratuidad del espíritu de Dios en el ser humqno. Si no
actuamos y obramos en laenseñanza divina, no podemos decir que estamos en Cristo y somo hijos de Dios. Esta fué la enseñanza y será la vigente por los siglos de los siglos.
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Edward
Edward

el 2/1/11
Creo que perdieron el hilo de la reflexión... el autor nunca ha querido desacreditar la liturgia sino ayudarnos a asumir el sentido profundo de lo que celebramos done quitarse y ponerse la Mitra, tomar o dejar el báculo, con todo lo accesorio que pueda ser, forma parte del lenguaje simbólico tan natural de los seres humanos. Gracias a esa liturgia esta Palabra y esta reflexión llegaron hasta nosotros hoy... no hay que exagerar hermanos...
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Ana Luisa
Ana Luisa

el 2/1/11
La reflexión sobre la gloria de Dios me ha gustado mucho y el comentario de Blanca estoy bastante de acuerdo, pero mi humilde punto de vista y lo que a mi me cuesta de verdad es ver en mi pobreza, en mi debilidad, en mi pecado, en todo aquello que no me gusta de mi misma la gloria de Jesús. Porque hasta que no ame esa pobreza que Jesús ama como el la ama no podré amar de verdad la de mis hermanos. Es facil ver lo de los demás, el clero, familia, etc.. pero lo mio es otro cantar.
Ruego al Espíritu Santo que ese Amor regalado que el infunda en mi sea para gloria de Dios y de mis hermanos en la fé de Cristo resucitado.
Feliz Año
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Sergio
Sergio

el 2/1/11
¡buen día hermanos! Lo primero que pensé fue: el mismo evangelio de la semana pasada. Ahora digo el mismo Evangelio, así con mayúscula, porque de lectura, luego del comentario, ha pasado a ser Buena Nueva... sí debo una vez más dejrle acampar en mí, debo una vez más comprender dónde acampa él.
Buen año...
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padre chuy
padre chuy

el 2/1/11
la gloria de dios se ha manifestado a todo hombre y mujer para seguircontemplando a un dios lindo y hermoso. feliz dia de la epifania
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p. chuy
p. chuy

el 2/1/11
sean felices en esta epifania del señor jesus
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ingabire1
ingabire1

el 2/1/11
Hace poco me llegó un correo diciendo que Dios nacía en la isla de Alborán. Allí, fuera de su país, nacía un niño desprotegido, sin casa, fuera de su país, extranjero, pobre... Y nos situaban todo el misterio de la navidad ahí. Fue una buena aproximación a la gloria de Dios y un buen examen de conciencia para reconocer a Jesús HOY en nuestro mundo. ¡Es verdad que no sé reconocerle bien si no acojo mi pequeñez, pobreza y debilidad y en ella descubro la gloria de Dios! Pero aprendemos a seguir a Jesús poco a poco, "de baluarte en baluarte" dice un salmo "hasta ver a Dios en Sión", de hito en hito, de descubrimiento en descubrimiento interior voy aprendiendo a aproximarme al Misterio y a dejar que Jesús vaya viviendo en mi para entregarlo a nuestro mundo.
Al menos, e » ver comentario
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Angela
Angela

el 2/1/11
muy sencillo y clarificador, bueno para ayudarme a seguir profundizando y conocer más a Jesús y todo el misterio que encierra y no se agota Gracias y que Dios les ayude a seguir trasmitiendo su Palebra a traves de estos medios Todo es bueno Como dice el Señor al terminar su creación del mundo
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Peter Hdez
Peter Hdez

el 2/1/11
Me gustó mucho esta reflexión objetiva, sin adornos ni luces de navidad, ya que en los grandes templos se habla mucho de pobreza (siendo que viven en grandes casonas), sencillez (cuando no permiten que alguien NO muy bien vestido se siente junto a ellos), de pobreza (cuando bajan enfrente de la iglesia de un auto ultimo modelo y dan 3 pesos de cooperación colecta).
Esta reflexión que se nos hace aqui me parece tremendamente fuerte, pues antes de compadecer al projimo en su pequeñez, pobreza y debilidad, primero me debo de reconocer yo dentro de mi pequeñez humana (ya que nada puedo yo solo a menos que su GLORIA me lo permita), verme dentro de mi pobreza (reconociendo que lo que tengo lo tengo debido a que su GLORIA me lo ha permitido) y sin descartar mi debilidad humana (que soy m » ver comentario
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Mirari
Mirari

el 2/1/11
Hola. Releí ayer el evangelio. Hoy he participado en la Eucaristía y he reflexionado nuevamente el texto de Jn.
Al leer ahora el comentario, sobre el Dios débil me ha "sonado" de otra forma. No creo, ciertamente en ese Dios TODOPODEROSO, sino en ese Jesús que nació y vivió pobre. Probablemente, aunque nos mire con mucho amor, nuestras ostentaciones y parafernalias le resultarán deplorables y ridículas.¿ Adoramos a Dios en el pobre, enfermo, marginado.? "..porque tuve hambre.." O sólo en nuestros templos, comodamente. Un saludo
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santo thomas
santo thomas

el 3/1/11
estan mal las lecturas son muy lindos todos los mensajes pero las lecturas estan mal no pertenece al orden revicen por favor y sigan adelante un abrazo
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LUPITA ALVAREZ
LUPITA ALVAREZ

el 3/1/11
LA GLORIA DE DIOS ESTA EN NUESTROS CORAZONES SI SI SABEMOS SENTIRLO SI QUEREOS GOZARLO ESA ES LA GLORIA NUESTRAHUMILDAD NUESTRA MISERICORDIA HACIA EL PROGIMO NUESTRA CARIDAD AL NECESITADO NUESTRA VISITA AL ENFERMO EN MI SATISFACCION AL SERVIR A MI HERMANO ALLI ENCUENTRO LA GLORIA, FELIZ AÑO HERMANOS PAZ Y BIEN.
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andrés conil
andrés conil

el 3/1/11
escribí ayer dia 2 de enero un comentario y no lo habeis puesto. miradlo , algo ha fallado,por favor.
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andrés conil
andrés conil

el 3/1/11
La LITURGIA es el medio de comunicación por el que Dios se relaciona,cumple,nos enseña y nos dá la posibilidad de descubrir,contemplar,participar,vivir y disfrutar de la GRANDEZA,BELLEZA Y RIQUEZA de la GLORIA DE DIOS. De la sencillez,humildad,pobreza y miseria que desprende EL PORTAL DE BELEN, podemos beneficiarnos para comprender y conocer mejor a DIOS y su plan de salvación. No queramos ser y vivir como dioses, cuando todo un DIOS se hace y viene a vivir junto a nosotros. No queramos saber y descubrir el futuro como magos,cuando los Reyes Magos de oriente buscaron,encontraron y adoraron al que era el REY DE LA SABIDURIA. No queramos alumbrar ,dar calor y guiar, cuando por medio de nuestra libertad no somos capaces de fiarnos de esa llama de la FE, que como una estrella nos guia (Es » ver comentario
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