Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

 

Queridos amigos y amigas:

¿Alguna vez has contemplado el crecimiento de una planta? En algún video se muestra ese crecimiento condensado en unos minutos, mediante la toma de imágenes a lo largo de varias semanas, meses y años… Lo que comienza siendo una semilla, casi imperceptible, termina siendo una planta, un árbol, que muchas veces da su fruto… para la vida de otros vivientes. Nos gusta comer el fruto, aunque a veces olvidamos que para llegar a ello hace falta plantar, regar, cuidar, esperar… La naturaleza tiene sus tiempos y sus ritmos. Y pretender otra cosa es violentar y asegurar un fracaso. 

También esto lo vivió Jesús. Su crecimiento fue progresivo. Quien le viera de un día para otro, no percibiría apenas ningún cambio externo. También fue recién nacido, tuvo cinco años, cumplió los doce, llegó a los dieciocho, a los veinticinco, a los treinta… En la esperanza de vida de aquella época, podemos decir que, aunque su vida fue interrumpida violentamente, Jesús pasó por todas las edades del ser humano: niñez, juventud y madurez. Y en ese crecimiento supo de la importancia del día a día, de cada palabra y cada gesto, de la perspectiva que dan los años… Y experimentó que el Padre estaba a su lado, en todo momento y circunstancia. “El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba”.

Así es nuestra vida. A veces quisiéramos crecer más rápido. A veces quisiéramos disfrutar de los frutos… sin haberlos plantado… o cuidado… o esperado a que estén en su sazón. Y nada hay más antinatural que querer saltarse etapas.

El Dios de la Vida, que conoce por experiencia lo que es el ritmo de las cosas desde su encarnación en la persona de Jesús, acompaña ese crecimiento, alentándolo desde dentro… en la espera de que cada cual dé los frutos esperados, para la vida del mundo.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez, cmf (luismanuel@claretianos.es)

Comentarios

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Mario
Mario

el 28/12/10
Muy buena forma de explicar el evangelio, me encantan este tipo de reflexiones, sobre todo en este tiempo en que los cristianos estamos cerrados a la palabra de Dios; me da gusto que haya personas que dediquen su valioso tiempo para escribir este tipo de comentarios nutritivos para la vida religiosa, felicidades.
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muarrapazsilva
muarrapazsilva

el 30/12/10
Te doy un diez, me ha iluminado mucho tu comentario. eres un genio, sin mas comentario, Dios te bendiga
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leandro
leandro

el 31/12/10
Muy buenos sus comentarios, y muy sencillos, todos los podemos entender; pero en el de hoy creo que hay un error "encarnación en la persona de Jesùs".
¿No será que la Segunda persona de la Santísima Trinidad se encarnó en la naturaleza humana de Jesús?
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Carlo Lavelli
Carlo Lavelli

el 31/12/10
Querido Hermano Luis Manuel,
graciias para tu comentariorios...me gustan mucho.
Te agradesco siempre.
Muchas felicidades!
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FELIPE
FELIPE

el 31/12/10
TE AGRADEZCO LA REFLEXION. ME AYUDA MUCHO PARA MI VIDA. TE DESEO LO MEJOR. DIOS TE BENDIGA
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M. DOLORS
M. DOLORS

el 1/1/11
Gracias. Tu comentario ayuda a aterrizar... Nos olvidamos frecuentemente de que Jesús fue "uno de nosotros"... Si eso lo tuviéramos presente, nuestra vida sería sin duda diferente.
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