Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

 

Ya estamos a punto

 


 

 

      ¿De qué estamos a punto? Una buena pregunta. La Navidad está tan cerca que podemos pensar que el Adviento ha sido apenas una preparación para que esta celebración nos salga bien, para cantar mejor los villancicos, para que el incienso arome el templo y todos escuchemos atentos el antiguo relato del niño que nace en Belén. 

      O quizá hay que pensar que el Adviento es mucho más que un tiempo litúrgico que dura cuatro semanas escasas y de lo que se trata es de tocar una de las dimensiones esenciales de nuestra fe. Porque para lo que nos deberíamos de preparar, y lo que debería estar realmente a punto, es para dejar que nazca en nosotros, en nuestra mente y en nuestro corazón, el “Dios-con-nosotros” de que nos hablan la primera lectura y el evangelio de este domingo. 

      La lectura de Isaías puede ser muy iluminadora en el momento actual. Hay quienes piensan que ya no hay lugar para la esperanza, que la fe cristiana está a punto de entrar en fase de decadencia definitiva, que la sociedad ha perdido sus raíces. Son personas que tienen una visión de nuestro mundo realmente oscura. Y es posible que sea verdad. Pero es una situación hasta un poco mejor de la que estaba viviendo el rey Acaz. Su ciudad estaba sitiada por el ejército enemigo. No tenía ya muchas posibilidades de defensa. Y en aquella época los ejércitos vencedores no se andaban con chiquitas. Lo normal era arrasar la ciudad y pasar a cuchillo a los que no convertían en esclavos. Así que Acaz y su pueblo tenían un futuro mucho más negro que el nuestro. 

 

La señal va a ser un niño

      Ahí, en esa situación, el profeta habla en nombre de Dios. Va a tener una señal y va a ser una señal de futuro. ¿Qué mejor prueba se puede ofrecer de que hay esperanza para la vida  que el nacimiento de un niño? El signo es que va a ser una virgen –y la virgen por sí sola no puede dar lugar a la vida– la que va a dar a luz un niño. Ese niño es el signo vivo de la esperanza, de la capacidad de Dios para crear la vida allí donde nosotros sólo vemos muerte. 

      Ese signo se cumple en María. Ella es la virgen que va a dar a luz la esperanza de la humanidad. En ese niño pequeño recién nacido se hará visible el amor inmenso con el que Dios nos ama a cada uno de nosotros. Es una paradoja porque ese niño precisamente necesitará –como todos los niños– de todos los cuidados y atenciones del mundo para poder crecer y convertirse en una persona mayor. Hasta es poco prudente por parte de Dios alumbrar así la esperanza. ¡Es tan frágil! Es como si el amor, la salvación, necesitase ser amado para poder salir adelante y crecer y dar fruto. Así es Dios. Se hace frágil para estar con nosotros.

 

El que viene es Emmanuel 

      Así que eso es la esperanza: un niño que va a nacer y que algo, desde muy dentro de nosotros, nos dice que es “Dios-con-nosotros”. Gracias a él podemos seguir mirando al futuro con esperanza y ver en cada hombre y mujer la presencia del amor de Dios, la dignidad inmensa que nos da el ser fruto de su amor. Esa esperanza se constituye en el mejor motor para empujar nuestros deseos de construir un mundo más hermano y más justo, un mundo donde nadie se sienta excluido por ninguna razón. 

      Esa esperanza la tenemos que cuidar como se cuida y atiende a un niño recién nacido. Es frágil y liviana. Está en nuestras manos. No podemos dejar que se caiga. Hay que alimentarla para que crezca y llegue a todos los hombres y mujeres de nuestro mundo. Para que los rostros contraídos por el dolor y el sufrimiento de cualquier tipo conozcan la sonrisa que provoca el amanecer. 

      El Adviento es mucho más que preparar la celebración de la misa de gallo. El Adviento toca lo más central de nuestra fe y hace que arraigue en nosotros la esperanza y que, como José, hagamos todo lo que nos mande el ángel para prepararle una casa digna –un mundo más justo– al Emmanuel. 

Comentarios

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Emilio

Emilio


el 19/12/10
excelente interpretacion del mensaje, Que Dios siga iluminando su mente
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Alfonso

Alfonso


el 19/12/10

Estas personas que menciona hoy el Evangelio son las
que han vivido el "hoy" de la historia de la salvación...

María por llevar ya dentro a Jesús...
José por llevar a María, su esposa, a su casa...

JESÚS por estar en medio =se llamará EMMANUEL.
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LuzStella

LuzStella


el 20/12/10
Hoy como la Virgen María debemos entregarnos en fe a la voluntad de Dios, recibirlo en medio de nuestras familias, amigos y conocidos. Y con la nobleza de José respetar la voluntad de Dios y convertirnos en instrumentos de su obra, teniendo presente que es el momento de darle a Él todo y dejar de pedir y pedir, debemos llenar de presentes al Santo de Dios a ese Divino Niño que desde su Divina inocencia todo el tiempo entrega su vida por nosotros.
Regresemos a la verdadera Navidad, no a esa llena de vanalidades y falsedades de la sociedad consumista que sólo ve en las riquezas materiales y excesos la importancia, en tanto la sencillez de Dios a entrearnos al Salvador es la verdadera Navidad que siempre hemos celebrado como cristianos, fieles a sus mandamientos.

Felicidades en esta » ver comentario
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rosita27

rosita27


el 20/12/10
La esperanza en Dios es lo que nos ayuda a confiar en las promesas de salvaciòn, en la palabra del evangelio que nos ilumina. Señor gracias porque hoy quieres que mi hogar sea tu morada, y que todos los hogares te recibamos asi como Josè y Maria. !felicidades por compartirnos la esperanza en Dios¡ bendiciones.
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macadenen

macadenen


el 26/12/10
comentarios tan puros hacen digna la celebracion del niño Dios en nuestras almas, esperemos su llegada con el corazon abierto, dispuesto al perdon y lleno de esperanza. Porque el que está a punto de venir es el rey mas grande del universo
Que Dios los bendiga hermanos
los quiere
Maria del Carmen
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