Comentario al Evangelio del

Luis Ángel de las Heras, cmf
Queridos amigos y amigas:

Nuestras vidas son las casas… Casa sobre roca, casa sobre arena; casa sobre mezcla de roca y arena. La lectura de Mateo es un aviso para revisar nuestra edificación existencial. Supongo que todos queremos una casa firme, preferiblemente cimentada sobre roca. Una casa sobre la que el agua devastadora de la vida no haga estragos, no nos lleve por delante. Una casa sobre la que el viento impetuoso de las circunstancias desfavorables no decolore fachada, ni interiores… ¿Quién no quiere una casa así? Nos gustaría que nuestra casa estuviese definitivamente levantada de esta guisa.

Sin embargo, no siempre nos encontramos con tanta solidez. No siempre somos gente prudente. No siempre escuchamos sus palabras. No siempre decimos «¡Señor, Señor!» y, al mismo tiempo, le pedimos que se cumpla su voluntad…, porque no estamos seguros de que nos guste su voluntad… No siempre, aunque lo deseemos para siempre.

Nuestras vidas son las casas, que no están terminadas totalmente. Que necesitan mantenimiento y, en ocasiones, reforzar los cimientos o sanearlos, o buscar y encontrarlos de nuevo. No encontraremos mejor cimentación que la del Mesías, el Señor. El que ya ha compartido nuestra condición humilde y al que esperamos de nuevo.

Revisemos nuestras vidas, que son las casas. Digamos «Señor, Señor, ven», busquemos y esperemos su voluntad para cumplirla. Isaías nos ofrece la letra de un canto de victoria, de fortaleza. Un canto que podemos interpretar para que nuestras casas conformen una ciudad fuerte. Un canto que nos invita a emplear piedras de justicia, de lealtad, de paz, de seguridad en el que ha de venir. Un canto que ensalza la humildad como verdadera raíz del poder que viene de Dios, haciéndonos ver el valor de «los pies del humilde», de «las pisadas de los pobres». Un canto que nos ofrece los planos de una casa sólida: la casa del humilde y el pobre, que ha de ser nuestra vida confiada sólo a Él.

Quizá hoy, para alimentar la esperanza en la Roca perpetua, debamos pasar por la «refinería de la humildad», como nos ha invitado hace unos días nuestro hermano y amigo José Cristo Rey.
 
Vuestro hermano,
Luis Ángel de las Heras, cmf
Comentarios

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vicente condori
vicente condori

el 2/12/10
El que cumple la voluntad de mi Padre entrará al reino de los cielos, afirmación categórica de Jesús que nos invita a escuchar a Dios y dejarnos guiar por su Espíritu para hacer su voluntad. Debemos construir nuestra vida sobre Roca firme y segura: Dios Todopoderoso y misericordioso. Es única garantía de una vida con justicia y paz.
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maria ines
maria ines

el 4/12/10
solo con jesus podemos vivir como el nos invita poniendo nuestros simientos de cristianos enclavados en la gran roca para que las fuerzas del mal no nos muevan nunca siempre permanescamos firmes con jesus y el sera siempre nuestra salvacioon
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