Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      Ser cristiano es una simple y sencilla cuestión de agradecimiento. Si me apuran, de educación. No hay más que abrir los ojos para darnos cuenta de que todo lo que tenemos lo tenemos de regalo. Como les cayó de regalo a aquellos leprosos la curación. 

      No es como hoy  en día que hablamos sobre todo de derechos. Y que en los países desarrollados las personas tienen derecho a los cuidados médicos correspondientes a su enfermedad. La época no era así. No había cura posible para la lepra. La única salida era la marginación, el olvido. El leproso  estaba condenado en vida. No les cabía ningún derecho pero ante Jesús sienten brotar la esperanza: “Ten compasión de nosotros.” 

      Y Jesús les regala lo imposible: la curación. Se convierten en personas nuevas. Se reintegran en la sociedad. Ya no son marginados. Recuperan su posición social. Hasta ahí todo es don, todo es gracia. En Jesús Dios se ha manifestado como el que levanta a los humillados (¿por qué se dirá que Dios quiere que nos humillemos, cuando precisamente lo que hace Dios es levantar y poner en pie a los que están humillados?).

      La respuesta no puede ser más que el agradecimiento. A la gracia se corresponde con un gracias. Al que levanta al desvalido y al pobre, al que saca al marginado de su humillación, se le mira a la cara –encuentro personal– y se le dan las gracias. Ya no hay relación de arriba-abajo. Ahora hay una relación tú a tú, cara a cara, al mismo nivel. Jesús mismo le dice al único ex-leproso que vuelve para dar las gracias que se levante, que se ponga a su mismo nivel. Jesús no quiere esclavos ni siervos sino personas con las que trabajar en una misión común, expandir el mensaje de la buena nueva.

      Lo importante no es tanto la curación material sino la nueva actitud con la que aprende a vivir la persona. Esa es la fe que salva: el tomar conciencia de que todo lo que tenemos –la vida, el cuerpo, la familia, los amigos, las cosas, la luz...– es gracia, es regalo, es don. Y que la única manera honesta y posible de vivir una vida buena, es vivir agradecido y compartiendo con los hermanos y hermanas todo lo que tenemos. Eso y no otra cosa es la salvación.

Comentarios

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Carlos Eduardo
Carlos Eduardo

el 10/11/10
El Señor nos ha sanado de muchas cosas, como dice Pablo a Tito, antes eramos muy distintos; y no ha sido por nuestros méritos sino por pura Gracia y me gusta eso de que a la Gracia se responde con un "gracias". Pero una cosa es ser sanado para volver a lo mismo, como en el caso de los 9 judíos y otra es ser sanado para vivir en gratitud, como el caso del samaritano. Y es la gratitud la que me da la fe que me Salva.
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