Comentario al Evangelio del

Francisco Javier Goñi, cmf

Palabras duras las de Jesús hoy. ¿Quién puede oírlas? Ante la realidad de su tiempo, Jesús no paró de denunciar la hipocresía de los poderes religiosos, políticos y sociales. Y no le escucharon. Aun más, hicieron lo posible por apagar su voz, hasta clavándole en la Cruz. Pero la suya era la Palabra misma de Dios, y no pudieron con ella. Por eso siguió viva y presente entonces, en el Resucitado, y sigue viva y presente hoy, en sus testigos. Aquella generación que no quería escuchar la llamada a la conversión, a la fe, a la esperanza y al amor, será juzgada y condenada, porque era Dios mismo quien les hablaba en el mensaje y la vida del Hijo. Y no le hicieron caso.

¿Y hoy? ¿Escuchará nuestra generación la Buena Nueva y la llamada a la conversión que sigue resonando en nuestro mundo gracias al Espíritu del Resucitado, presente en la comunidad cristiana? ¿La escucharemos de verdad nosotros mismos, los que nos llamamos cristianos?

Abramos los ojos: mirad vuestra vida, cada uno la suya propia; mirad la vida y el testimonio de nuestras comunidades, mirad nuestras instituciones; mirad también cómo anda el mundo en el que vivimos, mirad las estructuras de poder que hemos construido y que mantenemos, en lo social, lo cultural, lo político, lo económico y lo religioso, … Es evidente que nuestro mundo ni ha escuchado ni vive el mensaje de alegría, esperanza y amor que Jesús nos dejó. Pero es que nosotros, los que nos llamamos cristianos, tampoco. En la vida de cada uno, en nuestras comunidades, en la Iglesia: ¡cuánto nos queda todavía por convertir al Señor! Gracias a Dios, testigos que viven con coherencia el Evangelio, o al menos caminan en ello, los sigue habiendo: con su vida y palabra nos llaman a la conversión al Evangelio. Testigos fieles en cuyas vidas se encarna la presencia del mismo Cristo que por la fuerza del Espíritu Santo sigue proclamando el Amor inmenso del Padre y la llamada a anunciar y construir el nuevo Reino basado en el amor. Escuchémosles y hágamosles caso. Si no, llegará el día en que acabarán alzándose contra nosotros muchos que, como la Reina del Sur o los habitantes de Nínive, tras haber escuchado a los “salomones” o a los “jonases” de hoy, han comprendido que el amor es el único camino, cuando entre nosotros está alguien que es mucho más que cualquier Salomón o que cualquier Jonás: el Hijo de Dios en persona.

Comentarios
DIANA BCN DIANA BCN
el 11/10/10
No queremos escuchar porque no tenemos a Dios en nuestras vidas, no queremos escuchas porque solo nos importa el mundo que nos rodea, hoy día tenemos muchos testigos en la iglesia, que nos anuncian el evangelio, que nos hablan de Dios, que nos hablan de un mundo esperanzador y ni asi escuchamos, seguimos sordos y no queremos ser sanos; así bajara Lázaro tampoco le creeriamos; solo la Misericordia de nuestro Padre podrá quitar la ceguera espiritual que tiene nuestra sociedad, nosotros hermanos estamos invitados a la oración diaria para que ésta, llegue como incienso a la presencia de nuestro Padre, oremos por nosotros, nuestras familias y por el mundo entero. Tal vez, creeriamos en Cristo, si lo vieramos bajar del cielo? o pensariamos que simplemente es una invención más del hombre » ver comentario
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padre fran padre fran
el 11/10/10
Para ser libres nos liberó Cristo, pero cuanto nos gusta sentirnos sometidos, atados, agarrados a todo aquello que nos da seguridad. Jesús nos libera de esas ataduras, pero nos da miedo el sentirnos libres y el dejarnos guiar por el Espíritu. Que él nos guíe y nos acompañe.
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Pacohermano Pacohermano
el 11/10/10
Gracias por el comentario de F.Javier Goñi y el de Diana. A vosotros hay que escuchar y creer. Repito gracias. Dios nos ama.
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uraniac uraniac
el 12/10/10
En la iglesia y es mas en grupos que servimos en la comunidad parroquial se cumple esta palabra. No queremos escuchar, porque equivale a cambiar nuestro hombre viejo por el n uevo y estamos muy apegados a lo que nos daplacer. Oremos por los que servimos en la iglesia para poder ser testimonio y arrastrar almas hacia el camino de salvacion.
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