Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      La primera lectura de hoy nos hace recordar un momento clave de la historia de la evangelización: el momento en que el Evangelio rompe las fronteras del mundo judío y va más allá, a los gentiles. No debió ser fácil. De hecho, se debe prácticamente a la iniciativa de Pablo. Los otros, los que eran entonces la cabeza de la iglesia deciden quedarse en el mundo judío. No sólo se trata de salir de las fronteras geográficas de Judea. Lo más importante fue que Pablo salió también de las fronteras culturales y encarnó el mensaje de la buena nueva en una cultura y en un idioma diferente. No era más que una consecuencia de reconocer que la salvación que trajo Jesús es para todos los hombres y mujeres. Sin excepción. 

      Eso no significa que los apóstoles, el grupo de Jerusalén, no lo pensasen también. Pero creían que para aceptar a Jesús había que ser primero judío. Los gentiles se tendrían que hacer primero judíos para luego conocer a Jesús y creer en él como su salvador. Pablo se salta el primer paso y afirma que para creer en Jesús no es necesario primero hacerse judío ni asumir sus costumbres ni su cultura. 

      La  Gaudium et spes, documento clave del Concilio Vaticano II, nos invitó a hacer nuestros los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo. Para todos es el mensaje de la salvación. No hay que aprender latín para ser cristiano. Ni siquiera hay que conocer la teología de santo Tomás de Aquino. Ni siquiera hay que saber leer. Basta con abrir el corazón, como lo han abierto en tantas ocasiones los pobres, los sencillos, los marginados, los pecadores, a lo largo de la historia al mensaje de la buena nueva. Basta con acoger el amor de Dios Padre que se nos revela en Cristo. Y amar, y compartir el pan y el vino con el resto de la humanidad. 

      Y, por supuesto, aprender a rezar y vivir juntos el Padrenuestro, esa oración tan sencilla y simple que Jesús enseñó a sus discípulos. Ciertamente, es más difícil de vivir que de rezar. Pero ahí estamos, comprometidos en colaborar con el Espíritu de Dios que desea construir ya aqui y ahora su reino y hacerse presente su amor y su reconciliación en todas las personas. Sin fronteras y sin condiciones.

Comentarios
Macadenen Macadenen
el 7/10/10
este texto nos enseña que primero para conocer a Dios uno debe de estar dispuesto a tener el corazón ABIERTO y estar predispuesto a tratar de vivir su fe. Asimismo me puedo dar cuenta que por mas que hayan criticas del prójimo acerca de nuestras creencias ,nuestra fe nos va a mantener, porque la fe es mas que solo razón o teoría es un valor
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