Comentario al Evangelio del

ciudadredonda

Todos hemos escuchado alguna vez esos juicios llenos de seguridad y tan simples que se hacen en una conversación sobre los problemas que nos aquejan, o que aquejan a los demás. Enseguida sentenciamos, enseguida descubrimos la solución al problema y decimos lo que hay que hacer. Todos conocemos personas que siempre tiene la solución a los problemas. Para ellos la realidad es simple, sencilla... o es A o es B, o es verdad o es mentira, o es bueno o es malo, o es negro o es blanco. No hay puntos intermedios donde se funden los colores, no hay brumas... sólo hay certezas y seguridades.

Si no nos quedamos en la superficie de las cosas, de las personas o de los problemas seguro que descubrimos matices, puntos de vista, otras “verdades”, claroscuros. La realidad es ambigua, y siempre tiene un componente de misterio que hemos de respetar. Y esto no es relativismo, sino certeza de que sólo poseemos una mirada y que hay “otras” miradas.
 
Dios le habla a Job y le dice lo grande que es el universo y lo poco que sabe de él. Ante esto Job responde desde la humildad: “me siento pequeño”. Creo que esta es la actitud del creyente, la de quien se sitúa ante la inmensidad no desde las seguridades nacidas de la superficialidad, sino desde el Misterio que le supera y que ha de acoger y se encuentra detrás de cada realidad.

Los habitantes de Corozaín y Betsaida no son capaces de reconocer en Jesús y sus milagros los signos de una presencia “única” de Dios. No fueron capaces de mirar más allá de los gestos y de las palabras y descubrir tras ellas el rostro de Dios, y por eso Jesús pasó de largo.

¿Conocemos de verdad a Dios? ¿Sabemos cómo actúa? ¿Sabemos lo que quiere de nosotros? ¿Sabemos lo que quiere de los demás? A veces diseccionamos tanto a Dios que le perdemos, y perdemos el misterio que se revela en los claroscuros, en el silencio, en la escucha, en la mirada profunda, el Misterio que nos trasciende y sin embargo nos llena a cada instante. Dios se nos revela en la “profunda sencillez” de la humanidad de Jesús.

Comentarios
Fabio E. Fabio E.
el 1/10/10
Al festejar hoy a sta. Teresita, Patrona de las Misiones cabe recordar que la sencillez, humildad y capacidad de oración la llevó a reconocer a Cristo en medio de su Comunidad y hermanos.
Gracias por sus aportes...
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maria  dolores maria dolores
el 1/10/10
Señor, que ante tu grandeza nos sintamos pequeños como Job y sepamos imitarlo en su humildad y su grn amor a Jesùs
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vicente condori vicente condori
el 1/10/10
Ay de ti que has visto muchos milagros y no te has convertido. La necedad en algunos y la soberbia en otros nos nubla el corazón para aceptar a Cristo como nuestro único salvador.
No hay peor ciego que el que no quiere ver. Nos pasa que a veces no comprendemos la injusticia de este mundo, rechazamos las guerras pero siempre aparecen de vez en cuando, no entendemos la pobreza y la miseria en la que viven muchos hermanos (en la Sierra y Selva del Perú hay muchos hermanos que sufren), ... Pero muchas veces sólo le hechamos la culpa a Dios y a los demás de lo que nos pasa. Nosotros también tenemos algo de culpa, porque muchas veces no hacemos nada por cambiar tal situación. Primero debemos mirarnos a nosotros mismos. ¿Será que a veces nosotros no cumplimos con nuestra misión de lle » ver comentario
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Pacohermano Pacohermano
el 1/10/10
Gracias por vuestros comentarios. Nos haceis un gran bien.
Dios os bendiga
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MARIA ROSA MARIA ROSA
el 1/10/10
EXCELENTE COMENTARIO, ESTOY ENCANTADA CON EL MENSAJE DEL LIBRO DE JOB
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