Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz. Misionera Claretiana (rosaruizrmi@yahoo.es)

Tomar conciencia de los dones que recibimos de Dios no es tarea fácil ni superficial. El Espíritu de Dios, dador de vida es quien nos enseña. Continúa Pablo con la misma idea de ayer: nuestro estilo de hacer las cosas no suele coincidir con el estilo de Dios. Son espíritus diferentes, prioridades distintas, otros horizontes. Quizá por eso cuando tenemos experiencia interna de Dios, cuando Dios se nos da y nosotros estamos a tiro, nos descoloca tanto. Pero a la vez, ese Espíritu de Dios, ese “estilo” suyo está impreso en nuestras entrañas, venimos con él en nuestro código de barras, en nuestra génesis. Lo llevamos dentro. Y solo hay que aprender a bucear en lo más interno y auténtico de nosotros mismos para sentir que todo cuadra, que el descoloque inicial de Dios en nuestra vida se va convirtiendo poco a poco en un estar todo en su sitio cuando entramos en su misma onda: en la mente de Cristo, en palabras de Pablo.

Los “demonios” que nos habitan, como se nos cuenta en el Evangelio de hoy, tienen exactamente el efecto contrario: nos alejan de nuestro propio centro –des-centran-, nos dividen en vez de integrarnos, nos enfrentan a los demás en vez de acercarnos, nos imponen criterios y actitudes que nada tienen que ver con ese “estilo” de Dios. Por eso Jesús dedica tanto tiempo y tantas fuerzas a liberar endemoniados. La figura es un género literario, es una expresión de la cultura del momento y la falta de conocimientos médicos de la época. Por supuesto que sí, pero eso no invalida la verdad que quiere expresarnos: el Espíritu de Dios integra, genera unidad, armonía, da vida… Los malos espíritu que nos envuelven y que de vez en cuando, se nos cuelan por dentro, son la diana favorita del amor de Dios. Y si Él lucha contra ellos, ¡cómo no vamos a hacerlo nosotros!.

Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz. Misionera Claretiana (rosaruizrmi@yahoo.es)

Comentarios
vicente condori vicente condori
el 31/8/10
Jesus tiene toda la autoridad porque es Hijo de Dios, que vino a salvarnos del pecado a curar nuestras heridas del espíritu y del cuerpo a levantar a los caídos a proteger a los más desamparados,... Nosotros herederos de su espíritu divino para entregar amor y paz debemos de continuar con nuestra misión encomendada.
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gustavoeguez gustavoeguez
el 31/8/10
El espíritu que nos gobierna es el que nosotros de nuestra libre y espontánea voluntad le permitimos gobernarnos, ¿Acaso el Espíritu Santo nos puede gobernar los momentos que hacemos maldades?, o por el contrario ¿Puede ser acaso que el espíritu maligno el que nos guía a realizar las obras de caridad?, por supuesto que no, es todo por el contrario. Siguiendo al Espíritu Santo, logramos conducirnos por el camino del Señor. Pero lo más importante es que no lo hacemos obligados por ningún tipo de presión, ni moral, ni física, ni sicológica, ni religiosa, lo hacemos gozando de nuestra plena Libertad, la Libertad que nos dio El Señor desde la creación.
Si vivimos las cosas del mundo a satisfacción y nos ocupamos solo de la carne, si nos desenvolvemos en ambientes de discordia » ver comentario
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Josemaría Josemaría
el 31/8/10
Es cierto que la ciencia médica estaba casi nula, pero el espíritu del mal es algo bien concreto, es el Demonio. Si esto no queda claro me parece que desfigura la doctrina de su presencia y existencia personal.
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