Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

El Reino, regalo y compromiso

 

      Sin duda que lo más importante del texto evangélico de este domingo es el anuncio de Jesús de que la buena nueva de la salvación no se dirige de forma exclusiva a los hijos de Israel sino que está abierta a todos los pueblos de la tierra. Pero junto a este anuncio tan importante para todos nosotros hay otro que no conviene olvidar y que está al principio del texto. 

      Hay que volver a leer el texto y ver de dónde surge el anuncio de Jesús de que la salvación es para todos los pueblos. No lo dice Jesús como un discurso programático ni como una catequesis. Ese anuncio forma parte de la respuesta de Jesús a uno que le hace una pregunta concreta, muy concreta: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?” La respuesta de Jesús va en dos direcciones. Por una parte, le deja claro al que le pregunta que hay que esforzarse. Por otra, que nadie está exento de ese esfuerzo.

 

Los judíos, portadores de la promesa

      Sin duda, el que hacía la pregunta era judío. Como judío, tenía conciencia de que la promesa la había recibido desde antiguo el pueblo de Israel. A los patriarcas Abrahán, Isaac y Jacob se había dirigido en primer lugar Dios mismo para prometerles que su descendencia iba a ser más numerosa que la arena de las playas marinas. La promesa se había ido concretando en la entrega de la Tierra Prometida, en la monarquía de David. El salvador vendría de la familia del rey David. Y, aunque tanto la monarquía como el pueblo habían sido infieles a la Alianza, la promesa se había mantenido. Por los profetas la Palabra de Dios había seguido llegando al pueblo y los judíos tenían plena conciencia de ser el pueblo elegido. Tenían –eso pensaban– un cierto derecho sobre los demás pueblos. Si los “otros” querían acceder a la salvación, tendrían que pasar primero por la conversión al judaísmo, por cumplir la ley.

      Pero en su respuesta Jesús deja claro que tener el sello de “ser judío” no es ninguna garantía de que la salvación se vaya a regalar. Hay que esforzarse por entrar por la puerta estrecha. El Reino de Dios es de los esforzados, dirá Jesús en otro texto evangélico. No vale decir que somos del mismo pueblo, ni que hemos comido y bebido con el Señor. Traducido a términos más actuales: no vale decir que hemos ido a misa los domingos y que hemos recibido los sacramentos. Lo que vale es la entrega personal y el compromiso por construir el Reino, por crear fraternidad, por reunir a los hijos e hijas de Dios en torno a la mesa común, por abrir las manos para crear fraternidad y renunciar al odio, la violencia y todo lo que cree división y ruptura entre las personas, las familias y los pueblos. 

      La salvación no se consigue, pues, con un certificado de haber cumplido una serie de requisitos rituales (llámense sacramentos, cumplimiento de normas...). La salvación es fruto del compromiso personal por colaborar en la obra del Reino. La salvación es fruto de la gracia de Dios que trabaja en nosotros y nos convierte en criaturas nuevas. La salvación es dejarnos transformar por el amor de Dios. La salvación es dejarnos llenar por el amor de Dios pero no se produce sin nuestro consentimiento y nuestra colaboración. La salvación es don que hay que acoger activamente, es compromiso que transforma nuestra vida y da frutos para la vida del mundo. 

 

La salvación es para todos los pueblos

      Por eso, porque no podía ser de otra manera, la salvación, la nueva Alianza que trae Jesús,  está abierta a todos los pueblos. Porque todos somos hijos del Padre y a todos se dirige su amor. No vale ponerse a la cola con el carnet de identidad o el pasaporte reclamando un supuesto derecho a tener un puesto en la mesa del Reino. Las palabras de Jesús, que para los judíos pudieron ser casi ofensivas, para nosotros, para el resto de la humanidad, son un anuncio de esperanza y de vida. Así lo entendieron los apóstoles, poco después de la muerte de Jesús, cuando, ante las pretensiones de algunos que pensaban que para hacerse discípulos de Jesús los no judíos primero debían convertirse al judaísmo, determinaron que para ser cristiano no había que ser judío, que la nueva alianza en Jesús había abolido la anterior con sus leyes y sus ritos. 

      Tampoco era nada nuevo. Ya lo habían anunciado los profetas en muchas ocasiones. Así lo podemos ver en el texto de Isaías que se lee en la primera lectura. Todos nosotros estamos convocados. El Reino es para todos. Pero conviene también que todos nos esforcemos, que pongamos toda la carne en el asador, que nos comprometamos. El Reino está ahí pero lo tenemos que ir construyendo día a día, creando familia, dando esperanza, compartiendo con los hermanos lo que tenemos. Hasta, como dice la segunda lectura de la carta a los Hebreos, dejándonos corregir, fortaleciendo nuestras rodillas y caminando juntos por la senda del Reino, la que nos lleva a todos, sin excepción, sin excluir a nadie, a la mesa común de los hijos en torno al Padre. 

Comentarios

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andrés conil
andrés conil

el 17/8/10
Gracias Fernando por este comentario, porque me hace ver que cuando nos sale de dentro esa misma pregunta es cuando se nos hace dificil y complicado nuestro caminar; cuando pensamos que es duro seguir el programa de Jesús y no comprendemos sus palabras. Es entonces cuando surgen las ganas de salvarnos, las ganas de salir de este pozo del consumismo, de las prisas, de los nervios, de los gritos, de la inpaciencia,de la envidia, de la acumulación de riquezas, de todo lo que no nos deja tranquilo y nos quita la paz. Y el Señor nos da la respuesta - ESFORZARNOS- para después recibir la alegria, el alivio , el gozo y la paz de ese esfuerzo. Si vivimos sin esfuerzo la vida nos pesará más y si nos esforzamos por guardar la palabra de Jesús, la vida nos dará ganas de vivir y de esforzarn » ver comentario
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Alfredo
Alfredo

el 21/8/10
Hay una canción del Jorge Drexler que dice... "no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido". Es necesario quitar de nuestro esquema mental la idea de que por ser católicos o por pertenecer a un grupo, sea cual fuere, estamos predestinados a formar parte del Reino. Lo único que nos abre la puerta para la fiesta de la redención es el amor. Buena semana para todos desde Argentina.
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cesar82
cesar82

el 21/8/10
estamos en un tiempo dificil y el entrar en el reino es trabajo porque muchas personas no lo quieren hacer, a mi en lo personal se me hace trabajoso hacer entrar a algfuien en donde no quiere, y sobre todo a nuestro pais que enverdad me da una pena terrible saber que las personas que lo dirijen son personas sin cerebro y perdon por esta expresion pero asi parece, yo como joven me siento defraudado con las leyes, ya casi celebramos los 200 años de indepenndencia y creo que aun nos falta. pidamos a Dios para que nos ayude a animar a que entren en el reino por la puerta angosta que es el mismo Cristo.
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BONIFACIO
BONIFACIO

el 21/8/10
ME PARECE ACERTADO EL COMIENZO DEL COMENTARIO. PARECE SER QUE JESUS NO RESPONDE PERO A LA VEZ SI RESPONDE PERO HOY...ES DECIR, SON POCOS O SON MUCHOS, BUENO, LA RESPUESTA ES QUE EL LLAMA A TODOS LOS PUEBLOS INCLUYENDO LOS NO JUDIOS, SIN EMBARGO AHORA LE RESPUESTA NO ES DE JESUS SINO NUETRA...DE NOSOTROS LOS PASTORES, LIDERES Y DE TODO EL PUEBLO SANTO DE DIOS.
DIOS LOS BENDIGA GRACIAS.
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Roly Gentill
Roly Gentill

el 22/8/10
Excelente y acertado comentario, como me gustarìa que asì lo entendiesemos todos los cristianos. Disculpen ahora lo negativo existenciall y es que en algunos casos, ese sentido de exclusividad de pertenencia ya sea a la Iglesia o a una mejor relaciòn con Dios, "algunos grupos o movimientos se la apropian indebidamente" y dan a entender sutilmente que la salvaciòn pasa por ellos , si no, estàs perdido. Lastima que esa testarudez se traslade hasta nuestros dìas. Bien por el comentario de Fernando.
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gladys
gladys

el 22/8/10
muchisimas gracias por la reflexcion soy catequista y me ayuda muchisimo
siga asi brindado todo su conocimiento
le dejo un saludo cordial
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Emilio
Emilio

el 22/8/10
Percibir el amor de Dios y vivirlo no es facil,parece algo etereo que no esta a mi alcance,aunque todos los dias de gracias a Dios por lo bien que se encuentra mi famlia y le pida proteccion ,como Dios omnipotente y bueno.
Me gustaria algun comentario.
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Maria Eugenia
Maria Eugenia

el 23/8/10
Que importante que se haga este analisis del evangelio, tema de gran importancia pues Dios no invita a seguirle por la puerta angosta, la cual difcil, pero no imposible de transitar con prueba y batallas, pero con su mano todo es posible. Dios les Bendice.
Guatemala, agosto 22/2010 (senydelgado@hotmail.com)
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Agustín de H.
Agustín de H.

el 23/8/10
Pelagiano puro y duro.
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Reinado Hugo
Reinado Hugo

el 24/8/10
Muchas gracias por la explicacion , busque en el google la explicacion del Evangelio del Domingo ya que realmente quede preocupado , por las palabras de JESUS , ya que pareceria que nadie se salva pero su explicacion me dejo mas tranquilo ya que habla de esfuerzo y no de condenacion ... DIOS LO BENDIGA
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JUANITA
JUANITA

el 18/10/10
ALICAR LO K PREDICAMOS :)
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