Comentario al Evangelio del

Pablo Largo

Hoy se usa bastante la palabra “referente” para señalar a una persona que brilla ante nosotros por alguna cualidad especial. Parece significar lo mismo que “modelo”, o, al menos algo parecido a esta palabra, ya más gastada por el uso. Jesús viene a decirnos: “no toméis por referentes o modelos a los escribas y los fariseos. Hablan correctamente, pero su vida no es un dechado de calidad y conducta humana”.
Lo podría decir también de muchos de los que dirigimos la palabra a las comunidades cristianas. Nuestro hablar puede ser correcto; nuestra vida es ya otro cantar. Lo formulaba muy bien un poeta y obispo, Don Pedro Casaldáliga:

 

No voy,
va mi palabra.
¿Qué más queréis?
Os doy
todo lo que yo creo,
que es más que lo que soy.
 
Otro obispo, san Agustín, se hacía eco de las otras reglas dadas por Jesús: “con vosotros soy cristiano, para vosotros soy obispo. ‘Cristiano’ es un título de dignidad; ‘obispo’ es designación de un deber que me infunde temor”.
 
El apóstol Pablo se atribuye el título de “padre”. Dice que los fieles pueden tener muchos pedagogos, pero que padres tienen pocos, pues fue él, Pablo, quien los engendró para una vida nueva. El mismo apóstol señala, entre los distintos carismas que hay en la Iglesia, el de maestros (cf 1 Cor 12,28). Vemos, pues, que no faltan usos distintos en la Iglesia. Esto nos puede librar de “ fetichismos lingüísticos”, de “tabúes lingüísticos”, o de “fundamentalismos lingüísticos”, si me permitís las expresiones.

 

Quizá se objete: “pero la palabra de Jesús debe prevalecer sobre la de Pablo (que quizá no conocía estas palabras que figuran en Mateo)”. Y esto nos llevaría a cuestiones como la historicidad de esas palabras que aparecen en labios de Jesús, o la prioridad del sentido sobre la pura letra. En cualquier caso, lo mínimo que se puede pedir es que seamos sencillos en los títulos y en el trato, sin que por ello los responsables de las comunidades cristianas deban abdicar de la misión recibida, y sin que los demás nos permitamos negarles el reconocimiento que cuadra.

Comentarios

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vicente condori
vicente condori

el 21/8/10
Hay muchas cosas que detesta Jesus, una de las prinicipales es la hipocresia:"ellos no hacen lo que dicen". De nada vale conocer la Palabra de Dios sino la ponemos en práctica. Debemos ser testimonios de vida del amor de Dios.
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