Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      Es curioso como decimos y repetimos que el Evangelio es nuestra norma de vida, que todo él es Palabra de Dios. Pero la verdad es que a unas palabras le damos más importancia que a otras. La tradición, los siglos de historia, lo han ido imponiendo así. ¿qué significa esto en concreto? Pues, por ejemplo, que, cuando leemos el Evangelio de hoy, nos fijamos básicamente en la primera parte en la que Jesús explica a los discípulos una norma sencilla de vida comunitaria: la corrección fraterna. 

      Pero quedan un poco de lado las últimas palabras de texto. Exactamente allí donde Jesús promete su presencia “donde dos o tres están reunidos en mi nombre.” Nos tendríamos que tomar muy en serio estas palabras de Jesús. Quizá tan en serio como nos hemos tomado a lo largo de la historia la presencia eucarística. ¿Por qué hemos hecho de la Eucaristía un sacramento y no lo hemos hecho de esta presencia que Jesús promete cuando sus discípulos se reúnen en su nombre? 

      Los cristianos tenemos, por así decir, el poder de convocar la presencia de Jesús entre nosotros. No nos hacen falta vestiduras especiales ni estar en una iglesia o capilla ni tener alguna autoridad especial. Basta con estar animados por la fe. Basta con constituirnos en comunidad creyente. Basta con reunirnos en su nombre. Y allí está Jesús en medio de nosotros. Podemos experimentar su presencia, su fuerza, su gracia. En nuestros corazones nos sentimos reconciliados, curados, fortalecidos. Jesús anima nuestra esperanza y nos devuelve al río de la vida capaces de arrostrar sus desafíos y retos.

      Es casi un sacramento que nace de la comunidad, de la fuerza de la unión. Parece claro que para Jesús la relación con él y con Dios Padre pasa siempre por la comunidad por la relación humana. Es como si nos dijese que no tenemos relación directa con lo alto sino a través de los hermanos. En comunidad, en Iglesia es donde Jesús se hace presente. Y para hacer comunidad basta con que dos o tres nos reunamos en su nombre. En casa, en el trabajo, en la calle, donde sea. Y él, con su gracia, se hará presente y nos traerá la Vida y la esperanza.

Comentarios
Benjamín Benjamín
el 11/8/10
Decia el P. Rutilio Grande, mártir en El Salvador: es necesario comprender que la salvación es un esfuerzo colectivo, nos salvamos en matata (morral o bolsa donde guardo lo necesario para un camino). Gracias por animarnos a la construcción de la Justicia en comunidadd.
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MayradeMexico MayradeMexico
el 11/8/10
Gracias por este magnífico comentario. Tal vez es la primera vez que lo veo de esta manera: comparar la presencia de Jesús en la Eucaristía, con su presencia en medio de nosotros, cuando nos reunimos en su nombre! Una gran promesa que no hemos aprovechado en nuestra vida actual al máximo. En adelante veré a los demás como la alternativa Divina de hacer presente a Jesús en cada momento del dia, dificil o no. Dios los siga bendiciendo.
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JOSÉ CARLOS JOSÉ CARLOS
el 11/8/10
Es dificil entender un cristiano que quiera solamente al maestro para el solo, es tremendamente egoista querer la salvacion para uno mismo, pregonemos la obra de Dios por el mundo para que se pueda salvar.
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