Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      ¡Qué dos formas tan diferentes de hablar de Dios, de entender a Dios! Porque a Dios nadie le ha visto jamás pero ideas tenemos muchas sobre él. A lo largo de la historia de este mundo ha habido muchos profetas, iluminados, filósofos y otros pensadores varios que han predicado, escrito, comentado, imaginado, descrito, explicado a Dios. Cada uno lo ha hecho en su lenguaje, a su estilo, con las herramientas culturales que tenía a su alcance. 

      Digo esto porque la primera lectura ha dado mucho de sí. El autor quiso hablar a sus oyentes de la gloria de Dios. Para ello tomó la imagen de la corte del más poderoso rey que podía imaginar, la elevó a la enésima potencia y terminó su discurso diciendo “así es Dios.” Para hablar del poder inmenso y todopoderoso de Dios y de sus consejeros no pudo menos que hablar de seres con alas, de brillos y luces, de nubes que ocultaban la realidad a los ojos de los mortales y de relámpagos. Al final para no ver nada, porque tanta luz deslumbraba y el vidente cae rostro en tierra. El hombre no es digno de ver semejante gloria. 

      Lo curioso es que toda esa descripción que la gente de aquella época entendía perfectamente hoy ha habido quien ha querido interpretarla como un encuentro con seres extraterrestres. Casi han querido ver ahí la perfecta descripción de un platillo volante aterrizando. Pura imaginación de lo que nadie ha visto. 

      Porque el único testigo que tenemos de Dios es Jesús, el Hijo, el que se ha hecho hombre. Su gloria ha sido la de hacerse uno como nosotros, cercano, a la mano. Sin ruidos, ni luces, ni nubes ni relámpagos. Es el amigo con el que nos sentamos a cenar y podemos abrir el corazón. Es el compañero de camino que nos echa una mano. Paga impuestos como nosotros. Pero su sola presencia, en esa misma humildad y sencillez, es creadora de esperanza y de vida. Así es Dios. Nada de gloria, nada de poder, como lo solemos imaginar. Más bien, todo sencillez, humildad, cercanía, mano tendida, compasión, misericordia. Ante él no caemos rostro en tierra sino que levantamos la cabeza, recobramos la dignidad, sentimos la fuerza de la esperanza. La de Jesús es la verdadera revelación de Dios. 

Comentarios
vicente condori vicente condori
el 9/8/10
Hoy Jesus nos manifiesta su gloriosa divinidad que sabiendo que lo hiban a matar siguió con su plan salvador porque tambien sabía que hiba a resucitar; incluso pagó impuestos como cualquier persona. No busquemos privilegios como cristianos sino que realmente seamos servidores de Dios.
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Sonia Eva Sonia Eva
el 9/8/10
Cuan privilegiados somos! Que el propio Dios haya querido hacerse igual a nosotros, en todo, excepto en el pecado. Sintió hambre, sed, lloró la muerte d un amigo, se enfadó x celos, q se sintió tan frágil al llegarle la hora, q quiso q se le apartara ese cáliz... Dijo Yavé:..., porque no puede Verme el hombre y seguir viviendo (Éx 33:20). En aquellos pasajes clarament se nota la predillección d Yavé hacia Moisés y ni aún le ha djado contemplar Su Rostro.
Y así, gracias al Amor infinito, tenemos a Jesús, Dios hecho hombre, cuyo rostro podemos imaginar, cuya presencia sentir, cuyo Cuerpo y Sangre compartir, y seguir viviendo!... Gracias Señor!
Saludos!
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Brenda Brenda
el 9/8/10
Me imagino como dijo Ezequiel un Dios viviente y a los seres que lo rodean a el con alas solo saber que Dios es el todo poderoso. Brenda de jujuy argentina estudiante de secundaria
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viartola viartola
el 9/8/10
..".ante Jesús no caemos rostro en tierra, sino que levantamos la cabeza y recobramos la dignidad"...
Palabras de esperanza que deberían bastarnos para vivr en libertad y caminar confiados en el seguimiento del Maestro.
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