Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      El profeta se podía haber desentendido de la suerte del pueblo. Les había llamado la atención muchas veces, les había recordado que estaban siendo infieles a la alianza, que todo tenía un límite y que la suerte del pueblo no iba a durar para siempre, que era mejor confiar en Dios que en sus propias fuerzas. Pero de nada sirvieron sus avisos. Y la suerte del pueblo entró en barrena. El profeta se podía haber quedado de espectador. Ni siquiera necesitaba decir, como tantas veces hacemos nosotros, aquello “ya os había avisado.” Bastaba con quedarse mudo ante la realidad desoladora de la invasión extranjera a sangre y fuego, de la hambruna que recorría el país. Su silencio habría sido verdaderamente elocuente. 

      Pero Jeremías es profeta de Dios y miembro de su pueblo. Siente la fuerza de Dios pero también se siente solidario con su pueblo. Lo que está sucediendo no le deja indiferente. Sus ojos se deshacen en lágrimas. Y ahora el profeta se convierte en vocero del pueblo ante Dios. Si antes predicaba la Palabra de Dios ahora se hace responsable de poner en la presencia de Dios el dolor y el desamparo del pueblo que sufre. Desde el dolor mantiene su fe en Dios. No dudará de Dios, que sigue siendo su esperanza inamovible. 

      El profeta ha cambiado de lugar porque la suerte de sus hermanos y hermanas no le es indiferente. Es posible que no hayan sido la mejor tierra para acoger la Palabra de Dios. Es posible que algunos se hayan comportado como la cizaña, que nunca hayan dado ni la más mínima cosecha. Pero son sus hermanos. Y ese lazo no se rompe nunca. 

      En el Evangelio Jesús explica la parábola de la cizaña y la buena semilla. La cizaña se quemará en el momento de la cosecha y los justos brillarán como el sol en el Reino del Padre. Podemos pensar en que unos son los buenos y otros los malos. Pero también podemos pensar que todos somos como un campo en el que hay cizaña y buena semilla, que con nuestro personal campo Dios tiene una paciencia casi infinita y que espera al momento de la cosecha para librarnos de la cizaña y dejar que aparezca sólo la buena cosecha de la fraternidad en el Reino. 

Comentarios
cesar hinojosa cesar hinojosa
el 21/7/10
deque es muy bueno
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vicente condori vicente condori
el 27/7/10
El bien y el mal siempre coexistirán hasta que Dios decida venir a juzgar en el fin de los tiempos. Nosotros guerreros del Bien debemos siempre pedir a Dios que envíe su Santo Espíritu a socorrernos y a fortalecernos cuando somos tentados por el demonio, cuando flaquea nuestras fuerzas y nuestro espiritu. Con Dios todo lo podemos sin él nada.
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veronica veronica
el 27/7/10
la cizaña parece que estuviera ganando a la semilla, entre tanto mal que pasa, en el país todos nos hemos quedado tan abrumados porque los mareros incendiaron un microbús con más de 15 personas a bordo entre ellas mujeros y niños hasta un tiernito, hermanos les pido que nos pongan en oración, muy pronto son las fiestas patronales de El Salvador, en honor al Divno Salvador del Mundo, nosotros no perdemos nuestra fe, porque es lo que el maligno quiere, que nos sintamos desesperados y darnos porvencidos, pero oramos a Dios, para que cese tanta violencia y transforme el corazòn de tanto joven que tiene cizaña, para que se acerquen a Dios, el ùnico que nos puede salvar cuando se de la cosecha. amen.
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viartola viartola
el 27/7/10
Me gusta la actitud del profeta: no echa en cara, no recrimina...hace suyo el dolor de sus hermanos y habla a Dios.
Tenemos mucho que aprender. Gracias por la lección diaria.
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