Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

Nuestra Señora del Carmen

En el siglo XII, un grupo de ermitaños occidentales edificó en el monte Carmelo, en Palestina, una iglesia que dedicaron a la Virgen María: Santa María del Monte Carmelo odel Carmen; así nació la advocación que hoy celebramos, y nació también la Orden Carmelitana. La fecha de hoy, sin embargo, conmemora, según la tradición, la aparición de María al carmelita Simón Stock para hacerle entrega del escapulario, como signo de protección amorosa en el momento de la muerte. Por otra parte, siglos después, la Virgen del Carmen, invocada por los carmelitas como "Flor del Carmelo, Estrella del Mar" fue adoptada como patrona por las gentes del mar.

Fue la Virgen del Carmen quien, tal día como hoy, ayudó a San Antonio María Claret a fundar la Congregación de los Misioneros Claretianos. Era el año 1849. Felicidades, pues, a todos y todas los que en este día celebran algo especial de la mano de la Virgen del Carmen. 

 

 

EN LA HORA DE LA MUERTE

El pasaje de Isaías me ha hecho recordar a personas queridas cuando han recibido la mala noticia de que su enfermedad iba mal y que ya no había esperanzas. Es muy duro recibir una noticia así, sobre todo cuando aún se tienen pocos años (la verdad es que siempre nos parecen «pocos» años), y muchos planes por realizar. Me impresiona la oración de este hombre bueno, Ezequías, que reacciona haciendo una sencilla oración, en la que hace un breve balance de su vida: «he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, y he hecho lo que te agrada». No pide nada más. Llora.  Y es normal, porque Israel no tenía esperanzas más allá de la muerte: «no vivirás». Saber que tu vida se acaba y ya está es algo terrible, aunque puedas estar orgulloso de lo que has hecho con ella. Aunque ese «acuérdate» deja entrever una esperanza: ¿quizás que Dios le concediese una prórroga? ¿quizás algo más que eso?

Si yo supiera con antelación que mi vida tocaba a su término, no sé cuál sería mi oración, no sé qué le diría al Señor. Pero ojalá pudiera decir algo parecido: que he hecho su voluntad, que he sido sincero, que he procurado ser coherente. No sé si lloraré largamente. Pero me siento con una ventaja respecto a Ezequías: No esperaré una prórroga temporal para mis días, sino escuchar de los labios del Padre un «vivirás» para siempre. Porque esa es la promesa que nos ha hecho en Jesucristo. Y así, es mi deseo, enfrentaré ese momento con confianza y con paz.

 

A VUELTAS CON LAS NORMAS

Vamos con el Evangelio. Recoger espigas era una de las treinta y nueve formas (!!) de violar el sábado, según algunas escuelas fariseas. Un día que Dios había reservado para que todo hombre (esclavo o libre;  incluso los animales) tuviera un espacio libre de obligaciones para encontrase consigo mismo, con las personas queridas, con la comunidad, y con Dios. Pero que fue «debidamente» regulado por los «sabios y entendidos» hasta convertirlo en ocasión de agobio, exclusión y condena para quienes no se atuvieran a sus criterios. Ya no era un día para el hombre.

Siempre me ha gustado el orden, y tengo una tendencia natural (por educación familiar probablemente) a respetar las normas. Pero tengo la suerte de haber aprendido a relativizarlas, a ser flexible (me costó, no creas). Y por eso me resultan odiosos estos personajes, que aparecen sin que sepamos de dónde, para reprochar, acusar, y recordar lo que no está bien (según ellos, claro), sin atender ni a las circunstancias ni a las personas, y desde luego su discurso tiene poco de fraterno o misericordioso. Suena a un «te hemos pillado, ¿no te da vergüenza?», «te tenemos en nuestras manos».

Quisiera yo ser comprensivo con ellos, pero cuando me los encuentro «hoy» en mi trabajo pastoral (y útimamente parecen haberse multiplicado), no me sale en absoluto: "Dice el Misal que... las normas litúrgicas mandan que... está prohibido que... dice el Catecismo... Ha mandado por escrito el obispo... según el Código de Derecho Canónico, o según las Constituciones o el proyecto comunitario, o las normas de..." Ellos saben más que nadie y se sienten en la obligación moral de corregir y reprender, de imponer (se). Y hasta te amenazan con denunciarte a quienes, por otro lado, pareciera que tienen interés en enterarse para reñirte o castigarte o.... hacer notar que tienen autoridad y el encargo de velar para que «todo» se cumpla. 

No cuestionaré yo ninguna de esas «orientaciones» o «normas» (o quizás sí, depende). Pero me parece muy sabia y estimulante la postura de Jesús: primero las personas y sus necesidades, su situación concreta, y echar mano de la caridad, de la comprensión, huyendo de regañinas, juicios precipitados y menos aún amenazas. La autoridad y la ayuda fraterna son un servicio, no un poder para que algunos se impongan a otros, o pretendan coartar su libertad y responsabilidad. En eso andaba pensando Jesús cuando llamaba a los cansados y agobiados a acercarse a él, que tenía otros criterios y otro estilo. Jesús sólo fue duro y se enfadó terriblemente cuando se encontró con esta gentecilla. Pero parece que no se dan por enterados, y siguen en las suyas. No sé si alguna vez conseguiré comprenderles siquiera un poco. Y procuraré revisarme sinceramente para no caer yo en lo mismo. Sobre todo porque eso significaría que estoy lejísimos de Jesús y del rostro de Dios que él nos mostró.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios
Ilse Maria Ilse Maria
el 16/7/10
Me encanto el comentario, es muy explicativo y fácil de comprender.

Gracias Enrique y que Dios lo bendiga hoy y siempre.
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P. Jesús P. Jesús
el 16/7/10
Que realismo más concreto!
Tan común entre los "cercanos" al Señor (agentes de pastoral)...
Me llama mucho la atención esto: "Y procuraré revisarme sinceramente para no caer yo en lo mismo. Sobre todo porque eso significaría que estoy lejísimos de Jesús y del rostro de Dios que él nos mostró". Porque qué fácil es caer en sentirnos superiores a los demás, en sus jueces.
Gracias Padre, que el Señor te siga iluminando para iluminar a los demás. Pide por mi.
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gustavoeguez gustavoeguez
el 16/7/10
Hermanos, no hay nada más grande que nuestro Maestro, ninguna Ley del Mundo está por encima de Él, incluso las leyes de la naturaleza se le someten. Recordemos en la lectura de Isaías: "En el reloj de sol de Acaz haré que la sombra suba los diez grados que ha bajado."» Y desandó el sol en el reloj los diez grados que había avanzado”. Y Jesús es el hijo de Dios, es el Dios visible. “El Hijo del hombre es señor del sábado”, “es más que el templo”. Pero nuestro pobre espíritu es débil y nuestra FE es frágil, somos indignos de sostenernos ante las adversidades y rompemos en llanto ante la enfermedad, más aún, nos derrumbamos ante la muerte. Para quienes hemos tenido una experiencia de muerte y podemos decir: “Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía”, esta » ver comentario
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vicente condori vicente condori
el 16/7/10
Cuando se actúa con amor no importa mucha las leyes civiles y religiosas. Primero es Dios y su Hijo, luego el hermano que nos necesita y después todo lo demás. Esto es lo que nos enseña Cristo. Esto mismo es lo que siempre me recordaba mi querida mamita que falleció hace una semana y cuando le pregunté si tenía miedo de morir ella me decía: No hijito, ya estoy viejita ya ustedes estan grandes y tienen su familia. Yo los esperaré arriba en el Cielo donde nos encontraremos otra vez. Hasta los últimos días mi mamita no dejaba de orar de pedir por nosotros de darnos la bendición...
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Magalí Magalí
el 16/7/10
¡Gracias Enrique por tus comentarios! Para compartir me quedan estos dos frases bíblicas: "Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más". (de la primera lectura), y la segunda es la dicha por Jesús: "Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado".
Como un hilo conductor entre la vida nueva que nos va desde el "orden como legislación", al nuevo orden responsable que plantea Jesús.
Creo que todas nuestras vidas, están tejidas inevitablemente por ese hilo, que nos conduce desde aquello que se nos impone desde afuera, a esta vida nueva donde el corazón en la fe de y con el Maestro, nos hacen caminar este feliz "orden".
Un abrazo,

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L JOEL L JOEL
el 17/7/10
VIVA JESUS
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