Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

El samaritano es el modelo

 

      Las personas, todas las personas, tenemos nuestras ideas, nuestras formas de pensar, nuestros principios sobre lo que nos parece que está bien y que está mal. Con esas ideas y esa forma de pensar vivimos, nos relacionamos, juzgamos lo que sucede a nuestro alrededor, etc. La mayoría de las veces no discutimos esas ideas preconcebidas, esos prejuicios. Así son las cosas y así deberán seguir siendo. No nos gusta el cambio. Preferimos las costumbres, seguir las tradiciones, hacer lo de siempre. Quizá porque así nos sentimos más seguros. 

      Pero, ¿y si el mundo fuera diferente de lo que nosotros pensamos que es? A Jesús le gustaba romper los esquemas a la gente que le escuchaba, hablarles de otras posibilidades, de otros comportamientos inesperados. El Reino se manifiesta, dice Jesús, no precisamente allí donde esperamos sino justo donde no lo esperamos. 

 

Jesús y el “oficialmente” bueno

      Basta con pensar que el diálogo de Jesús es con un maestro de la ley. Escriba o fariseo, da lo mismo. Era un especialista, un maestro del pueblo. Era uno “socialmente bueno”. Exactamente igual que mucha gente piensa de los sacerdotes actuales, que son mejores, que son santos, que están más cerca de Dios. Eso era lo que pensaba el pueblo de aquella época de los maestros de la ley. En esa perspectiva se entiende perfectamente el diálogo entre Jesús y el maestro de la ley. Hacen una disquisición teórica sobre lo que son los mandamientos principales. Llegan a una conclusión clara: para conseguir la vida –interesante señalar que el maestro de la ley se refiere a la vida “eterna” y Jesús habla sólo de la “vida”– hay que amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Las ideas, los principios, están claras. 

      Pero el maestro de la ley hace otra pregunta y Jesús se aprovecha del hueco abierto en el pensamiento del maestro de la ley para contar una historia que romperá sus esquemas y los de muchos de sus oyentes. Porque en su historia el prójimo no es el necesitado sino el que se acerca a atender las heridas del necesitado. Porque en su historia aparecen un sacerdote y un levita –representantes oficiales de la religión y del culto en el Templo de Jerusalén– y quedan fatal. Tienen otras urgencias entre las que no entran atender las heridas de aquel pobre hombre tendido a la vera del camino. 

      Por último, aparece un samaritano, un despreciable samaritano, uno que no pertenecía al pueblo elegido, que era un pecador público, que no adoraba al Dios verdadero ni iba al Tempo.  Y ése, precisamente ése, es el que se comporta como prójimo. Es el modelo a seguir. Es el que marca el camino. Como el samaritano, así tenemos que ser todos –dice Jesús– si queremos ser prójimos de nuestros hermanos y hermanas necesitados. 

 

Más allá de los prejuicios

      Jesús quiebra los prejuicios de sus oyentes y les invita a abrir los ojos: la bondad puede estar presente allí donde menos se la espera. Más allá de las apariencias y los prejuicios, cualquiera puede darnos una lección de lo que es comportarse como hermano o hermana, de lo que significa acercarse, hacerse próximo al otro, empatizar con él, escuchar y compartir sus dolores, sus penas, sus alegrías. Eso es vivir la fraternidad. Y la fraternidad no está limitada a los límites de la comunidad creyente ni de la Iglesia. La fraternidad es siempre fruto de la acción del Espíritu y el Espíritu es libre para actuar allá donde encuentra una buena voluntad, un corazón sincero y honesto (primera lectura). 

      Las lecturas de este domingo, sobre todo el Evangelio, nos dejan dos lecciones. Primero aprendemos que nuestro deber como cristianos, si queremos conseguir la vida, es acercarnos a nuestros hermanos y hermanas en necesidad sin discriminarles por razón de religión, raza, vida moral ni ninguna otra razón. No es cuestión de abrir una oficina para que vengan sino de salir a la calle a buscarlos. 

      Y la segunda es que tenemos que renunciar a los prejuicios, a las ideas preconcebidas. Son las anteojeras, las gafas oscuras, que nos impedirán ver la acción del Espíritu que obra maravillas a nuestro alrededor, que va construyendo en la sencillez de las cosas pequeñas el reino de Dios que es cercanía cariñosa y compasiva, que es reconciliación y perdón, que es curación y salvación. Porque él quiso reconciliar consigo todos los seres, los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz (segunda lectura). Su voluntad es que haya paz y que se termine la sangre, que nos demos la mano y, reconciliados, construyamos el reino.

Comentarios

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AUGUSTO CARLOS
AUGUSTO CARLOS

el 5/7/10
LOS COMENTARIOS DE EL EVANGELIO SON MUY BUENOS , NOS AYUDAN A CRESER ESPIRITUALMENTE.
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nidiaparra
nidiaparra

el 6/7/10
gracias , me ayudan aver la palabra mas alla , de lo que leo, y poder compartirlo con aquellos que vienen a misa , pues soy guia , y eso me hace muy feliz , la sencillez del comentariio , es lo que busco , pues soy , muy sencilla en mis pensamientos
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angelica
angelica

el 8/7/10
me gusto mucho el comentario,me abrio los ojos para comprender el mensaje de este evangelio.Debemos servir a todo el que lo necesite,sin distingos,e ir mas alla de lo estrictamente necesario.El amor no tiene limites
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rosita27
rosita27

el 8/7/10
Mirame enfermo y afligido; defièndeme y ayùdame,Dios mio. En mi cantar exaltarè tu nombre,proclamarè tu gloria,agradecido.(del salmo 68) Hay enfermedades del alma que nos causan depresiòn,tristeza,angustia,falta de fe y confianza en Dios. Cuàntas veces de los que nos decimos laicos comprometidos hemos sido la causa de que ntros hermanos necesitados se alejen de la salvaciòn que Cristo nos ofrece por no acercarnos a ellos como el buen samaritano. Dios los bendiga
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gustavoeguez
gustavoeguez

el 8/7/10
Hace muchísimo tiempo escuché por primera vez el evangelio del buen samaritano, era aún niño y con gozo entendí que el prójimo era el que auxilió al desvalido. A pesar de que siempre me quise comportar como solidario, compañero, servicial, etc., muchas veces, con justificativo o no, pasé de largo y dejando al necesitado seguí mi camino, apurado, pensando que habían cosas más importantes. Ahora, que han pasado los años Señor, te pido que me perdones, abre mis ojos y déjame ver al desvalido, dame fuerzas para servirte, que mi alma está sedienta de ti y, como San Agustín decía, no descansará hasta encontrarte. A veces el que buscamos no está tan lejos, está en nuestra propia casa, a veces está a nuestro lado. En la capilla, el domingo, vemos tantas caras sufridas, ansios » ver comentario
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PPABLO
PPABLO

el 10/7/10
AHORA CAIGO EN LA CUENTA DE QUE ME HE COMPORTADO COMO UN CRISTIANO A MEDIAS, CREYENDO QUE CUMPLIENDO CON UN TANTOS RITOS U ORACIONES YA TENGO LA SALVACION GARANTIZADA, Y ME HE OLVIDADO DE LO MAS IMPORTANTE: QUE DIOS SE ENCUENTRA TAMBIEN EN EL HERMANO QUE TIENE NECESIDADES.
Y ASI COMO EL RELIGIOSO QUE CUMPLIA O CON EL DOCTOR DE LA LEY QUE SE SABIA LAS ESCRITURAS AL DERECHO Y AL REVES, TAMBIEN HE PASADO DE LARGO.
SEÑOR JESUS, AYUDAME A SER DIFERENTE Y ENCONTRARTE EN EL HERMANO QUE CLAMA AYUDA.
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veronica
veronica

el 10/7/10
hola hermanos, hace unos días les di mi testimonio del milagro que Jesùs hizo hace poco en mi vida, hoy que leo esta lectura y este comentario, se que en la actualidad hay también samaritanos y lo comprobé el día que el perro me mordiò ya que eran como las 9:25 PM cuando me pasò y mi mamà fue a llamar a un vecino que tiene vehículo para que me llevara al hospital, y no se negó a pesar de que a el no le gusta manejar de noche porque casi no mira bien, tiene miedo de irse en un bache, sin embargo dijo que lo hacìa por la urgencia y para completar su buena acción me regaló $ para el taxi de regreso. Los doctores me atendieron inmediatamente. Si hermanos hay samaritanos, ojalà que nosotros seamos igual que ellos que cuando haya una necesidad acudamos pronto y en el momento que se » ver comentario
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José David
José David

el 10/7/10
Enmedio de los desastres y multiples complicaciones por las inundaciones en el noreste de mèxico, en estos días aún, muchos samaritanos han aparecido en el camino, como un camionero que se acercò a darnos de comer a un grupo de creyentes que regresabamos de una ordenación y nos vimos atorados en la carretera por muchas horas.......y al final nos dice: vayan y hagan lo mismo cuando se ofrezca !!
Dios los bendiga a todos.
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Blanca
Blanca

el 10/7/10
Nosotros colaboramos económicamente con Cáritas, también nuestro esfuerzo es mayor cuando en la parroquia un día al mes se dedica la colecta a los comedores de la ciudad. Aparte me gustaría valorar a mi esposo, se para con los necesitados, los mendigos que extienden su gorra en las puertas de las iglesias y de los súper no les da limosna, les habla, se interesa por ellos de igual a igual y escucha lo que ellos quieren contarle (a veces mucho de sus vidas) sin aconsejar y sobre todo sin juzgar. Luego les dice que no les da nada porque ya hace su aportación canalizando su ayuda por por los medios ya expresados ¿Que os parece? Pues os tengo que decir que le saludan con afecto sin haber recibido nada individualmente para ellos. ¿Es un buen samaritano?.
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xose luis ponce
xose luis ponce

el 11/7/10
hay algo que los catolicos deberiamos recordar siempre y es que el pobre o el que sufre es sacramento asimismo como la Eucaristia". Ahi esta Jesus compartiendo nuestra salvacion, completandola. Decia un poema de un fraile franciscano:"arrolidate ante Dios, ante el pobre y ante el que sufre, lo demas es idolatria!"Paz y bien!
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Ana María
Ana María

el 11/7/10
muy buena la reflexión, la vida eterna se consigue en el aquí y ahora. A vivir esta vida en la mayor plenitud con todos/as nos invita Jesús: "haz tú lo mismo"
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Ana María
Ana María

el 11/7/10
Muy buena la reflexión, abre los ojos para vivir en la mayor plenitud esta vida con los otros/as. Invitación de Jesús: "HAZ TÚ LO MISMO"
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German Retana
German Retana

el 11/7/10
Hoy dìa nuestro mundo esta pasando por situaciones muy duras, porque nosotros por nuestras carreras del quehacer diario y preocupaciones por el mañana, estamos siguiendo el ejemplo del sacerdote o levita de la paràbola y no el del samaritano, encontrando tanto pròjimo en nuestro camino de la vida, tanto Cristo crucificado a nuestro alrededor, hacemos caso omiso de las palabras del Maestro "Anda y haz tu lo mismo", que Jèsùs el Buen Samitano nos ayude a descubrir y ayudar a los que màs lo necesitan con una dulce mirada, un saludo, una oraciòn, una escucha, un ejemplo de vida, tantas cosas tan pequeñas para nosotros pero muy grandes para nuestros hermanos que muchas veces buscan una palabra de aliento en este mundo tan bello convertido por nosotros en una prisiòn por nuestro egoism » ver comentario
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Juan Pablo H.
Juan Pablo H.

el 12/7/10
Tomar en cuenta la mentalidad de Jesús, obvio que es muy bueno si se llega a obrar. Para alcanzar la vida, no basta con conocer sobre Jesús, sino que hay que obrar de acuerdo a la Voluntad de Dios, que como dice en otro comentario, es que cese la sangre, que nos demos la mano, que pongamos de nuestra parte para construir el reino".

La conversion en sí es un proceso, en relacion al cual hay que disponerse a vivirlo. Hay hechos que en sí no son fáciles de cambiar, siendo necesarios los cambios de mentalidad. Hay que tener voluntad.......
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angie melissa
angie melissa

el 12/7/10
me gustamucho el comentario me isieron abrir los ojos y creo esto me aecho pensar en cosas positivas
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