Comentario al Evangelio del

P. Bonifacio Fernández, cmf

 

En la palabra evangélica de hoy me llaman especialmente la atención tres aspectos. El primero es como un principio general de aplicación cristológica: “un discípulo no es mayor que su maestro, ni el esclavo más que su amo”. Significa que el discípulo va a seguir la misma suerte de su maestro, el cristiano compartirá la suerte de Cristo. El seguidor de Jesús tiene que contar con la oposición, el rechazo, con el abandono. Tiene que saber que seguir al Mesías Jesús es peligroso; implica ponerse en riesgo de exclusión. En el lenguaje paulino esto se traduce en términos de comunión y configuración con Cristo como dinamismo de la vida cristiana.
 
A partir de esa afirmación general escuchamos por tres veces la expresión: “no tengáis miedo”. La primera razón para no tener miedo es de tipo apocalíptico: los secretos actuales terminarán revelándose, lo escondido llegará a saberse. Y a esa revelación están llamados a colaborar los discípulos.
 
Además, el motivo principal para la confianza es de tipo teológico: vosotros valéis más que los gorriones, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. Se trata de metáforas expresivas del cuidado y la cercanía de Dios.
 
El texto termina con unos versículos de profundo contenido cristológico. Expresa la implicación entre nuestra actitud confesante ante los hombres y la de Cristo por nosotros ante al Padre. Nuestras actitudes y comportamientos testimoniales en favor de Cristo tienen repercusión directa ante Dios. Quien sea testigo de Cristo ante los tribunales humanos verá que Cristo es su defensor ante el Padre. La actitud ante Cristo tiene alcance divino. Esto quiere decir que Jesucristo es mediador de la relación con el Padre.
Comentarios

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Aurelio
Aurelio

el 10/7/10
El texto original es muy rico y sugerente. Los comentarios han quedado tal vez algo cortos, repitiendo casi lo mismo.
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