Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

Rompiendo fronteras

 

    En nuestra búsqueda y necesidad de sentirnos seguros, una de los medios más habitualmente usados ha sido establecer fronteras, barreras, separaciones, muros, lindes... Todo lo que sirva para marcar una distancia, una diferencia entre lo nuestro o lo mío y lo de los otros ha sido usado. Dentro de lo nuestro nos sentimos seguros. Lo otro, lo diferente, lo vemos como una amenaza. En casa nos podemos poner en zapatillas, hablamos nuestro idioma, comemos nuestra comida... Salir de casa significa aventurarnos en el terreno de lo desconocido –otras lenguas, otras costumbres, otras comidas, hasta otro sentido del humor–. No hay mucha diferencia entre nosotros y los animales, que también marcan su territorio con diversas señales para avisar a los otros de su especie de que entran en zona prohibida.
 

      Jesús, siempre rompiendo con lo cotidiano, con lo normal, rompió con esa forma de ser. Para él no existieron las fronteras. Ni siquiera tuvo una casa. Su vida se hizo en la calle y en los caminos. Su familia se abrió a la otra familia más amplia de sus amigos, de sus discípulos, de los que se iba encontrando por los caminos. Los pecadores, los marginados socialmente, encontraban también cerca de él un manto bajo el que acogerse. El Reino que predicaba era la casa de todos.

 

Entre los judíos y los gentiles

      A los discípulos no les resultó fácil entender en la práctica las consecuencias de aquella forma de hablar y de actuar de Jesús. De hecho, cuando comenzaron a predicar el Evangelio, la buena nueva de la salvación, se dirigieron preferentemente a los judíos. Ellos eran los portadores de la promesa. Para ellos era la buena nueva. Solamente el rechazo de estos los hizo darse cuenta de que el mensaje de Jesús tenía un alcance mayor del que ellos habían pensado. Descubrieron que la buena nueva de la salvación era para todos los hombres y mujeres de todo el mundo y de todos los tiempos. Entendieron que el amor de Dios que se había manifestado en Jesús era universal. Asumieron que la esperanza creada por la resurrección de Jesús era para todos. Sintieron la alegría de pertenecer a la familia de los hijos e hijas de Dios y se vieron llenos de alegría y del Espíritu Santo. 

      En adelante no tuvieron miedo de salir de su casa, de su cultura y de sus fronteras, de lo conocido y habitual –no hacía falta ser judío para ser cristiano–, para dirigirse a otros pueblos. Tuvieron que aprender lenguas y hacer el estómago a otros alimentos pero vieron que el Espíritu Santo traspasaba fronteras y que la esperanza brotaba en los corazones de los que les escuchaban con corazón sincero. Y que el Reino se extendía.

      La pequeña comunidad de los inicios se convirtió en aquella muchedumbre inmensa “de toda nación, raza, pueblo y lengua” reunida en la presencia del Cordero, de que habla la lectura del libro del Apocalipsis. Son los que han acogido el mensaje de la buena nueva, los que viven en la fe, la esperanza y el amor. Son la comunidad de los creyentes, los testigos del Reino. 

 

La tentación del gueto

      Esta comunidad, que somos nosotros, siempre tiene la tentación de volverse sobre sí misma. Casi sin darnos cuenta, volvemos a levantar muros y barreras que nos separen de los demás. Y los otros empiezan a ser vistos como una amenaza y, cuando señalan nuestros defectos y faltas, los vemos como enemigos que nos atacan. Cayendo en la antigua tentación, empezamos a defendernos, nos cerramos a cualquier crítica. Nos sentimos intimidados y tratamos de distinguir la conspiración que, sin duda, se ha levantado contra nosotros. 

      Nada más contrario al mensaje de Jesús. Siempre estuvo abierto a escuchar a todos. Nunca estableció barreras ni diferencias. Acogió a todos y con todos se sentó a comer. No le preocupó defenderse porque su única pasión fue proclamar el Reino. Su confianza en el Padre era total. Nadie le podía arrebatar a su gente porque era el mismo Padre el que se los había puesto en su mano. Por eso caminó sin miedo, sin necesidad de protección ni seguridad, sin sentirse amenazado. Hasta se enfrentó a la muerte con la confianza puesta en el Padre. Y éste no le decepcionó sino que le respondió resucitándolo de entre los muertos. 

      El Evangelio de este domingo nos invita a poner nuestra confianza en Dios. La misión confiada a la Iglesia –anunciar la buena nueva de la salvación– es más grande que ella misma. La Iglesia no tiene que perder tiempo en defenderse a sí misma –Jesús nunca lo hizo–. Lo nuestro es salir a la calle, ir más allá de las fronteras, hablar todos los lenguajes y proclamar el amor de Dios para todos. El rebaño de Jesús es un rebaño abierto. El mundo entero es nuestra casa y todos los hombres y mujeres son de los nuestros. 

Comentarios
j l  jimenez m j l jimenez m
el 21/4/10
Esta reflexión me parece muy importante para todos nosotros los católicos pues tal parece que nos encerramos en nuestros grupos, nuestro templo, nuestra parroquia y nos da temor ir mas alla para llevar la palabra de Dios.Esto debe conminarnos a tratar de hacerlo y asi acrecentar el grupo que ame a Dios y Jesús.
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S Hidalgo S Hidalgo
el 21/4/10
Muy acertado el comentario liturgico, para lo que esta pasando la iglesia católica, con los ataques, que no simplemente debemos sentirno de ella o aquella, todos somos un mismo grupo somos de Dios y nos debemos al prójimo
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Laura Juarez Laura Juarez
el 22/4/10
Es muy cierto que la iglesia esta siendo atacada,siempre ha sido asi desde sus inicios, pero lo contradictorio es que nosotros mismos, dentro de una comunidad, de un grupo catolico, en nuestra propia familia nos estamos atacando y poniendonos barreras, y lo mas triste nos estamos dia dia alejando de dio,creo que es tiempo de aceptar muestros errores y amarnos.
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Emmaar Emmaar
el 22/4/10
Despertemos ya catòlicos, ya es hora, dejemos de adormilarnos, defendamos nuestra fe catòlica, a pesar de los ataques, y ya es hora de salir con fe, fuerza y valor a predicar su Palabra, tenemos una misiòn bastante importante.
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fanny juan xiii fanny juan xiii
el 22/4/10
que DIOS te bendiga por esta reflexion ya quisiera tener yo ese desernimiento tiene mucha autoridad la misma que jesus tenia para enseñar que el espiritu santo se siga derramando en ti y sigas transmitiendonos esta balentia y este amor por cristo jesus
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Lorenzo Lorenzo
el 23/4/10
Pidamos por los sacerdotes que han caido en inmoralidades. Pidamos para que el Señor les de capacidad para reconocer sus errores y cambiar de vida. Pidamos también por nuestro gran Pastor, el Papa Benedicto XVI para que el Espiritu Santo le fortalezca y le siga guiando para conducir a esta hermosa iglesia de Cristo.
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Andrex Andrex
el 24/4/10
cristo buen pastor,sea el que guie con todo amor a todos sus sacerdotes en toda la obra evangelizadora,en compañia de Maria,primera discipula,Dios los bendiga.
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Evencio ofm Evencio ofm
el 24/4/10
Qué hermoso es leer, entender y luchar por vivir el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo!
Luchemos porque la familia humana sea nuestra familia, la familia de los hijos de Dios.
Manda Señor Jesús más obreros a tu viña.
Prediquemos hermanos, con nuestra vida, el Evangelio de Jesús. Vivamos con un corazón abierto a todos: "Quiero sembrar y así vivir.
Siempre sembrar y así vivir."
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Bulmaro Bulmaro
el 24/4/10
Repasando el Salmo nos damos cuenta del porque del ORGULLO JUDIO, era natural que chocara con la HUMILDAD DE JESUS
Leyendo los Hechos de los Apóstoles nos percatamos que no habian entendido en principio el Mensaje de Jesus « Id por todo el mundo y anunciad la Buena Nueva» muy a pesar DEL FUEGO DEL ESPIRITU SANTO, porque en el fondo nuestra condición humana tiene sus prejuicios y conveniencias.
Hubo la necesidad de una persecución para que salieran de Jerusalén.
Ahora vemos que el más reacio perseguidor es el mejor mensajero llamado Apóstol de los Gentiles, ironía de la vida ahora esta palabra tomó otro sesgo
Jesús habló de Iglesia, pero no recuerdo que hablara de religión
Al inicio la Iglesia era un auténtico rebaño, pero con el tiempo y conforme creció se convirti » ver comentario
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roly gentil roly gentil
el 25/4/10
Jesùs que es Dios encarnado, es decir Dios entre nosotros es realmente talcomo lo dice el autor, pero me acongoja cuando nosotros sus seguidores hacemos las diferencias, lo lamentable es cuando siendo hermanos no todos son tratados iguales, especialmente cuando caen, los del cerco superior son defendidos con "bombo y platillo" y los del cerco
inferior ni palabra de consuelo al pobre desgraciado
y màs aùn verdadero "pecador" (aunque a los ojos del Señor dice Fernando el autor, somo todos iguales
y no hay muros, barreras, cercos, etc.), lo peor de todos es que quienes hacen esas diferencias lo hacen
a nombre de nuestro querido y amado Salvador.
Basta ver lo que ocurre hoy con los casos de los caidos a causa de sus debilidades, se defiende con ahinco a quienes tienen màs poder. » ver comentario
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Gustavo Egüez Gustavo Egüez
el 25/4/10
El AMOR del Padre llega a todos, supera toda frontera de razas, color y religión. La invitación viene para todos, pero pocos son los que aceptan con agrado la voluntad de Dios. Hagamos de la Iglesia de Jesús una Iglesia de salvación y una comunidad de AMOR, como el Padre nos llamo a ser. Jesús, eres nuestro amparo y nuestro refugio.
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Leongam74 Leongam74
el 25/4/10
Necesitamos 3 actitudes para ser ovejas vivas del rebaño del Buen Pastor: 1.- Creer para escuchar y seguir. 2.- saber que cuento con Jesús y llenarme de esperanza. 3.- Vivir la vida Eterna en plenitud. Gracias a todos por su fe estamos unidos en la Eucaristía. Paz y Bien! Saludos desde Cuautitlán.
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ludeism ludeism
el 25/4/10
Comentario en relacion a la primera lectura: (Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 14.43-52)Teniendo entendido que Pablo era envidiado por los judíos debido a que multitudes deseaban escuchar la Palabra de Vida pronunciada por Pablo, obvio que él no se dejó vencer por los insultos dichos por los judíos:
¨A ustedes tenía que anunciar la Buena Nueva, la rechazan¨. Esto, también lo dijo Bernabé a los judíos. Los judíos rechazaron la Palabra de Dios, pues tenían una mentalidad diferente a la de Pablo y Bernabé. Obvio que luego de oírlos, los judíos se sintieron mal de alguna(s) forma(s).

Estos hechos ocurrieron también en otras épocas y con otros personajes (me refiero al rechazo de quienes hablan de Dios...), pues no todos tienen una mentalidad abierta para acoger » ver comentario
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gianmarco gianmarco
el 25/4/10
dios es nuestro protector y si alguien se pierde en la tentacion nos busca y trae
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ktalino ktalino
el 25/4/10
Tenemos que abrirnos al mundo. Dios nos llama a proclamar su reino a toda la humanidad.
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