Comentario al Evangelio del

José M. Vegas cmf

 

Reconocieron a Jesús al partir el pan

El movimiento es el motivo principal de la Palabra hoy: el lisiado “se pone en pie”; los discípulos “iban de camino”. Las experiencias del Resucitado son dinámicas, ponen en pie, llaman a caminar. Ya durante su vida mortal Jesús estuvo siempre en camino y llamaba a caminar en pos de él.

Los discípulos de Emaús se encontraron con Jesús por el camino. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Este caso es un ejemplo elocuente de lo que significa “ver” a Jesús resucitado con los ojos de la fe. Podemos suponer que, yendo de camino, incapaces de percibir la presencia del Resucitado, comentaban los acontecimientos de esos días, que los habían llenado de tristeza, frustración y desesperanza. Les parecía sencillamente increíble que un profeta poderoso en obras y palabras hubiera podido terminar así, acabando con sus esperanzas de liberación de Israel. En sus comentarios no podían no tener en cuenta las antiguas profecías, las promesas que constituían la médula de la fe y la existencia de Israel. Y, de ese modo, recordando a Moisés y los profetas, mientras iban de camino, empezaron a comprender el sentido de lo que habían vivido en esos días, que “era necesario que el Mesías padeciera para entrar en la gloria”. La Palabra de Dios los iluminaba y sentían que el corazón les ardía. Embargados por este extraño sentimiento, al atardecer, repiten el gesto de la partición del pan que Jesús les había mandado hacer en su memoria. Y, justo en ese momento, comprenden y “ven”, lo reconocen: ¡es el mismo Jesús el que está allí presente, explicando las Escrituras y partiendo el pan! Pero, también, precisamente en ese mismo momento, “desapareció”, esto es, no lo vieron con los ojos corporales, sino con la fe. Este texto tiene una perfecta estructura eucarística, confirma la Eucaristía como lugar de aparición del Resucitado, pero con el interesante matiz de ser un sacramento dinámico, y en camino. El “ite missa est” de los discípulos del Emaús es también un envío: vuelven sobre sus pasos a Jerusalén, se reintregran en la comunidad y dan testimonio de su propia experiencia del Resucitado, al tiempo que reciben el testimonio de los Once. Toda esta semana de Pascua insiste una y otra vez en la importancia capital para la constitución de la comunidad de discípulos del Resucitado del testimonio mutuo e interno, que nunca debe darse por descontado.

Ese testimonio interno es la base que da fuerza al testimonio externo, a veces con palabras, siempre con buenas obras: ayudando a los prostrados a ponerse en pie, para que también ellos puedan hacerse al camino y alabar a Dios.

Saludos pascuales
José M. Vegas cmf
http://josemvegas.wordpress.com/


Comentarios

Deja tu mensaje:

Bulmaro
Bulmaro

el 7/4/10
En contrate con la semana pasada hoy debemos sentirnos alegres cargados de entusiasmo, empero los templos estàn casi vacios no hay mucho que esperar hasta el pròximo domingo como costumbre
Empero Pedro realiza un milagro a la entrada del templo dando testimonio del poder de Cristo Resucitado
Los templos en cada lugar podrian ser el punto de reuniòn para saborear la Palabra de Dios penosamente se ocupan para ceremonias de interes social maquilladas de religiosidad
No entendemos o no interesa entender los designios de Dios expresadas en su Palabra, solo interesan los acontecimientos aunque esto sean tristes como es el caso de los discìpulos de Emaus
A toda costa la cultura de nuestro siglo rechaza el dolor y el sufimiento y esto sabemos que es imposible pues todo mundo sufre
Pode » ver comentario
Me gusta 0
margarita
margarita

el 7/4/10
estas tres lecturas solo me llevan auna cosa, salir en busca del afligido, llevarle la palabra, darle amor y hacerle entender que cristo vive y que est? ahi, con nosotros, hay que abrir el corazon el alma y la mente y ver que ahi esta, que ha estado y que siempre estar? con nosotros, DIOS, nos bendiga.
Me gusta 0
vicente condori
vicente condori

el 7/4/10
algunas veces somos como los discípulos de Emaus que caminamos tristes y desalentados porque pareciera que Dios no atiende nuestras oraciones y súplicas. Si tuviéramos un poco de fé sabríamos que Dios nunca nos abandona sólo nos pide un poco de paciencia.
Me gusta 0
Gustavo Egüez
Gustavo Egüez

el 7/4/10
Oro ni plata no tengo, más lo que tengo te doy, en nombre de Jesucristo, levántate y anda. Dice la canción que recoge estas palabras de sanación. Siempre es la FE la que nos mueve al salvador, pero es ÉL quien que nos busca primero.

Los cristianos de hoy y especialmente los catecúmenos, avanzamos como en el camino a Emaús, con desasosiego, atribulados, ciegos espiritualmente y Él sale a nuestro encuentro, está a nuestro lado y no lo vemos, pero a medida que vamos caminando junto al Señor, a medida que vamos repasando las escrituras, a medida de que tenemos un encuentro personal con Él, descubrimos la grandeza de su presencia, se aviva nuestra FE, es como si ardieran nuestros corazones y al fin, el encuentro al partir el Pan. Es como una catequesis, como la primera y verdader » ver comentario
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.