Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

De la condena a la salvación


       Tan terrible la escena y el relato como el del domingo pasado. Pero con un final diferente. Es como esas películas en las que el director rueda dos finales y luego escoge según los gustos del público. El relato de la adúltera del domingo pasado terminaba en absolución. El relato de la pasión de Jesús termina en condena. Es una terrible paradoja. El que perdona, el que acoge, el que salva, se ve castigado, excluido, condenado.
       Es como si toda su predicación, todo aquello por lo que ha entregado su vida, la misión que ha dado consistencia a su trayectoria vital, hubiese sido perfectamente inútil. La gracia y el perdón que regalo a manos llenas no le llegan a él. Si pasó su vida intentando salvar de la muerte a los hijos e hijas de Dios, al final no consigue salvarse a sí mismo de las fuerzas oscuras de la violencia gratuita que recorren el mundo. Su muerte es otra muerte inútil de las que él trató de evitar con todas sus fuerzas.

“¡Crucifícalo!”

       Pero la vida sigue. El pueblo puede ser terriblemente cruel. Al principio, lo habían seguido multitudes. Acudían a él a presentarle sus dolores, sus enfermedades. Ahora son también multitud los que se dejan llevar por la violencia y gritan a coro “¡Crucifícalo!”. Ni siquiera los suyos le siguen. Pedro niega tres veces haberle conocido. En la oscuridad de la noche la primera norma es la de salvar el propio pellejo. Mejor que muera él y que yo pueda salvarme.
       Sin darnos cuenta de que su muerte es la nuestra. De que toda muerte gratuita y violenta acorta nuestra propia vida. Pero el pueblo, y hasta los mismos discípulos, prefieren mirar a otro lado, mientras que se producen los hechos. Al final, un poco de sentimiento de culpabilidad por haber participado en el linchamiento de aquel hombre, por no haber hecho nada por impedirlo, por no haber dado un paso al frente y decir que... Ya sabemos todos que el sentimiento de culpabilidad con un poco de tiempo y, si acaso, con un poco de terapia y unas pastillas se supera con relativa facilidad.
       Por el camino hemos dejado esa preciosa escena de la última cena de Jesús con sus discípulos. Jesús no era un ingenuo. Sabía lo que iba a pasar. Y, al momento de compartir el pan y el vino en la cena, dijo unas palabras que llenaban de sentido todo lo que iba a suceder. A Jesús no le atraparon. Jesús se entregó. Es importante el matiz.

Comprometido hasta el final
       Jesús fue en todo momento el dueño de la situación. Su muerte no iba a ser sino el último acto de una forma de vivir que había asumido libremente hacía mucho tiempo como consecuencia de su experiencia única de Dios. Iba a confesar hasta el final que Dios es el de las parábolas del Reino, el de su cercanía con los marginados y pecadores, el de su atención exquisita a los enfermos, el que se preocupa de todos y cada uno, el que no apaga el pábilo vacilante ni termina de quebrar la caña cascada. La sabía. Era consciente de ello.
       Y fue consecuente hasta el final. Aunque sabía que iba a ser duro. Eso es lo que nos muestra la escena de la oración en el Huerto. No era agradable lo que iba a suceder. Pero Jesús iba a ser fiel a su misión. Su confianza estaba puesta en el Padre más allá de to imaginable, de lo previsible, de lo prudente.
       Era muy realista. En la misma escena de la última cena ya había visto lo que daban de sí sus discípulos. Después de tanto tiempo juntos, todavía seguían pensando quuién debía ser el primero entre ellos. ¡No habían entendido nada! Pero Jesús sigue repitiendo el mismo mensaje: ha venido a servir. Hay que renunciar al poder. El futuro, el Reino, está en el servicio. Y sigue confiando en ellos. Más allá de lo imaginable, de lo previsible, de lo prudente.
       La historia termina con la muerte de Jesús. No hay respuesta a su confianza. Silencio y oscuridad. Rodeado de burlas. Abandonado de los suyos. Pero Jesús, murió confiando en el Padre. Y también en la humanidad. En los suyos que lo habían dejado solo. En los soldados que se burlaban de él. En los judíos que lo habían condenado. Seguía confiando en que el amor de Dios puede transformar los corazones. Detener la sangría de la violencia y dar comienzo a una nueva sociedad, a una nueva forma de vivir, al Reino de Dios. Esa confianza, esa entrega sin límites, ese amor hasta el final, ésa es nuestra salvación.

Comentarios
laura fda laura fda
el 23/3/10
bueno me prarece muy chevera esta pagina ya que podemos conocer muchas cosas
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martin martin
el 24/3/10
Mientras el mundo sigue crucificando. Dios padre que es misericordioso sigue amando hasta el exxtremo esperando. Que este mundo fuera diferente. Dios es un amor sin limites no nos pogamos en contra de su sueno
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diaconorafael diaconorafael
el 25/3/10

Gloria a Dios! Muchas gracias, padre, por este comentario tan exelente. Somos bendecidos todos, especialmente en este tiempo.
(muy elegante el nuevo formato) Diacono Rafael Torres.
Charlotte, North Carolina.
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miguel angel miguel angel
el 25/3/10
Muchas cosas se pueden decir o comentar sobre este evangelio, aunque hoy en dia ya sabemos cual es el final de la historia (muerte y resurreccion), pero quisiera resaltar las figuras de los apostoles, que tuvieron miedo, panico, persecucion, y hoy en dia sigue existiendo esos temores, pero Dios es tan misericordioso que con la fuerza del Espiritu Santo hace que los apostoles de hoy puedan hablar y llevar a cabo la grandiosa mision que nos encomienda a cada uno en sus distintos carismas

QUE DIOS OS BENDIGA A TODOS
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Mayrag Mayrag
el 28/3/10
Solo una oración: Señor Jesús, que al contemplar estos días el relato de tu pasión y muerte, nos percatemos verdaderamente de tu gran amor por nosotros y hagamos un cambio profundo en nuestra manera de vivir, ya que Tú sigues confiando en el amor misericordioso del Padre. (México)
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alberto alberto
el 28/3/10
es muy hermoso saber que existen hermanos sacerdotes que con su luz nos iluminan y nos animan a fortalecer nuestra fe y la de nuestro pueblo soy de puerto quito ecuador y quisiera tener siempre estos comentarios
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marco marco
el 28/3/10
El inicio de la semana santa, es una forma de darle gracia a Dios por mandar a su hijo Jesus y darnos la oportunidad para lograr la vida eterna. Nosotros le damos infinitas gracias a Jesus por su sacrificio y lo adoremos en todo este recordatorio de su pasion.
Dios los Bendiga
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andrea andrea
el 28/3/10
por que tan largo
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ana Luisa ana Luisa
el 28/3/10
Gracias Jesús por tu redención, fuiste condenado para la humanidad entera fuera salvada gratuitamente ten tener en nosotros nigún merito.
Siento verdadera alegría de ser salvada y amada por ti, por ello te alaba y te bendigo con todo mi corazón y proclamo que tu eres SEÑOR
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Gustavo Egüez Gustavo Egüez
el 28/3/10
Hoy viví consternado el evangelio, hasta llegar a las lágrimas. Pensé y dije Señor: repudio mis pecados. Cuán débiles somos los hombres de todos los tiempos. Este es el momento más importante de nuestra vida y nuestra historia, cuando Cristo Jesús, se entregó para salvarnos. Esta semana es importante en cada día, en cada hora, hasta llegar al día de pascua, de resurrección. Que el Señor nos encuentre con un corazón limpio y dispuesto. Ven Señor Jesús.
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Oscar Cruz Oscar Cruz
el 28/3/10
Quien seria capaz de dar la vida por el projimo? Jesus infinitas gracias por las bendiciones..!
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paula daniela paula daniela
el 2/4/10
me encantao el evangelio, nos enseña sobre el respeto que le debemos de tenerne un digno respeto a dios y a la iglesia
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maricielo maricielo
el 8/4/10
a mi me parece muy bonita esta pagina ya que me ayuda con mis tareas y que dios proteja a vos
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ALEXANDRA ALEXANDRA
el 8/4/10
ME ENCANTA EL EVANGELIO QUE ESCRIBIERON NOS ENCEÑA ALGO QUE DEBEMOS APRENDER
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María María
el 20/4/10
a mi me gusto mucho el evangelio
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