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"Yo envío emails sólo a la gente anciana..."

J. Rovira cmf -

La historia no se para. Estamos pasando del 2010 al 2011, como si nada... Precisamente en estos días he leído algunos artículos (por ejemplo, en el periódico “Corriere della Sera” del 22 de Diciembre 2010) que me han impresionado, no sólo sobre el hecho de que la historia no se ha parado, sino que va cada vez más veloz. Me refiero a un hecho tan “moderno” como el Internet y los “emails”. Se está haciendo famosa una frase escrita por un muchacho americano: “I only use email to communicate with old people” (“Yo uso el email solamente para comunicarme con gente anciana…”). Y yo, que me creía actualísimo porque escribo y recibo emails, resulta que para la última geneación soy ya de otros tiempos, de los “viejos”, anticuados... Lo nuevo es Facebook, Twitter, chat, Skype, sms...; los encuentran son más inmediatos, informales, gratificadores.

Y pensar que hace apenas doce-quince años presencié una escena significativa. Me encontraba en una familia campesina donde había abuelos, papás e hijos. Uno de los nietos pidió a su papá que le comprara un ordenador. El papá me preguntó qué pensaba, porque a él le parecía un “capricho” de gente joven. Le respondí que se lo comprara porque aquello era el futuro. Se lo compró. Cuando llegó la caja con el aparato (porque entonces -¿recuerdan?- las pantallas eran enormes como los antiguos aparatos de televisión), hubo tres reacciones: el abuelo no quiso ni verlo (“¡Qué manera de malgastar el dinero...!”); el papá no acababa de comprender de qué se trataba, pero era curioso, y se entabló el siguiente diálogo entre él y su hijo: “Vamos a ver cómo funciona eso. Dime...”; “Papá, aprieta esta tecla..., ahora esta otra..., y esta otra...”; “¡Despacio, hijo! Vamos a repetir...”; “Pero, papá..., ¡si es tan fácil...!”. Tres mundos diferentes; y no estoy hablando de la edad de la piedra, sino de hace apenas tres lustros...

Repasemos la historia, para darnos cuenta de lo que ha sucedido. Hace “solamente” cinco mil años (¡!) los sumerios y los egipcios inventaron dos tipos de escritura: los sumerios escribían con caracteres cuneiformes sobre tabillas de arcilla que luego secaban al sol; los egipcios lo hacían con jeroglíficos y tinta sobre papiros. Durante el imperio romano se fue dejando el papiro para pasar a los pergaminos; a éstos se fue juntando alrededor del año mil lo que llamamos “papel” (de origen árabe, como los números que usamos hoy). En el año 1972 llegaba la “arroba” (“@”); el ingeniero informático Ray Tomlinson había inventado en 1971 el correo electrónico. Con la red Arpanet era posible enviarse mensajes entre los ateneos americanos. En 1998 el veterano John Glenn (77 años) volvió al espacio con la “Shuttle Discovery” y desde allí escribió al Presidente Bill Clinton: “Es la primera vez que escribo a un Presidente desde el espacio y creo que tampoco Usted ha recibido nunca mensajes desde los vehículos en órbita alrededor de la Tierra...”. En el año 2009 circulaban ya una media de 247.000 millones de emails al día en el mundo. Pero, el “boom” del “social network”, con “chat” y mensajes internos se ha vuelto incontenible: “Facebook” tiene ya al menos 350 millones de usuarios; “Twitter” totaliza 27’3 millones de “tweet” al día...

¿Cuál es el motivo que ha hecho “estallar” la nueva realidad? Según algunos, el email obliga a un mínimo de preparación: hay que pensar a ver qué digo, qué “sujeto” voy a tratar y cómo... Hay que esperar a que el destinatario responda, y no siempre lo hace. Hay que evitar las faltas de ortografía (aunque muchos por lo que veo no se preocupan mucho de ello...), ser más o menos educado... Todo eso es lo que la nueva generación encuentra pesado, en cualquier parte del mundo (estamos más que “globalizados”), da lo mismo en América que en Europa, en Londres que en Pekín. Poco a poco se ha ido prescindiendo de las fórmulas hechas; frecuentemente no se pone ya sujeto o contenido, sino una sola palabra o una simple exclamación ininteligible para los profanos... Yahoo y Hotmail han perdido el 16% de visitadores en un año; solamente Gmail (de la Google) ha aumentado del 10%. La revista americana “Time” acaba de declarar “hombre del año 2010”, dedicándole la portada, a un jovenzuelo de 26 años (¡!): un tal Mark Zuckerberg, inventor (¡mira por dónde!) de Facebook...

¿Los que usamos todavía email estamos ya fuera de la historia actual? En parte sí y en parte no. Usar frases completas puede parecer normal a un “anciano” de treinta años; pero, los adolescentes no se comunican así: hablan por medio de códices o claves, monosílabos, gruñidos, letras sueltas, olvidan la puntuación, las letras mayúsculas... Ha dicho un periodista: “El email es como las muchachas de la televisión: hay siempre una más joven a la espera”. Las cartas de papel han resistido siglos; el email ¿quince o veinte años? Y pensar que el famoso filósofo Friedrich Nietzsche (1844-1900) había dicho: “La carta es una visita inesperada, y el cartero un mediador de sorpresas desagradables. Habría que tener para las cartas una hora cada ocho días, y luego... lavarse”. ¡Pobre, menos mal que murió a tiempo para no ver el siglo veintiuno...!

De todas maneras, también me ha dado que pensar la encuesta publicada por el mismo “Corriere della Sera” el pasado 23 de Diciembre: “En un futuro próximo, ¿la comunicación por medio de social network acabará con el uso del email?”. Y la respuesta ha sido: “sí” 13’5%, “no” 86’5%. No decía, sin embargo, cuántos habían participado en dicha encuesta y sobre todo qué edad tenían. Mucho me temo que, si era gente que leía aquel periódico, no debía haber muchos muchachos o gente muy joven. Por otra parte, da que pensar el email enviado por un tal Meg Ryan a un tal Tom Hanks: “Lo que sucede, en este nuevo modo de comunicar, es que tiendes más a hablar de nada que a decir algo...”. Y quizás sea ésta una actitud muy adolescencial o juvenil, y se comprende; pero, pasando los años, es de esperar que, además de comunicarnos..., digamos algo. O al menos así piensa el “viejo” que escribe este artículo.

En fin, a los que llevamos ya mucha “juventud acumulada” (...) y nos ha costado lo nuestro aprender las cuatro normas fundamentales de Internet, nos queda el consuelo (¡!) de recibir de vez en cuando un email o asomarnos con timidez a la ventana de Facebook, sin negarnos del todo a dar algún paso más... ¿Les parece poco?. Pero, eso sí, ¡adelante con la vida, siempre, y para mejor!

Mientras tanto, a todos, recién llegados y a quienes les ha salido ya alguna cana (o tal vez ni eso, porque comenzaron a perder el pelo...), ¡FELIZ AÑO NUEVO!.

 

J. Rovira cmf. 

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icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

viartola viartola
el 6/1/11
Me han gustado tanto el artículo como el vídeo. Yo soy de esa parcela de la humanidad que ha aprendido las cuatro reglas de la informática y se maneja bastante bien con ellas para mantener una comunicación frecuente y fluida con amigo-as que de otra forma no sería posible. Cuando veo a mis hijos y sobrinos con esos otros modos Facebook y etc. no me planteo ni aprenderlos, me apabulla tanto "ruido" y tanta imagen, pero no lo veo como algo negativo. Es su momento y son sus medios.
Para los que contamos ya con algunos años por poco que sepamos podemos acceder a Ciudad Redonda y leer comentarios, reflexiones, homilías y artículos que como este nos arranquen una sonrisa y lo comuniquemos a algun amigo a través de un email.
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Lala Huete  Lala Huete
el 10/1/11
Yo tengo 86 años y disfruto mucho con el ordenador. Creo que es cuestión de que te gusto o no, porque es muy fácil y teniendo un poco de cultura, suficiente. Yo estoy un poco sola y el ordenador me entretiene mucho. Rezo con él, me comunico con mi familia tambien, con los amigos y voy buscando cosas nuevas.
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