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Vocación seducida

Juan Carlos Martos cmf -

1. AMBIENTACIÓN

Seguimos en el viaje de la Cuaresma que inauguramos el Miércoles de Ceniza. Estamos viviendo una Cuaresma centrada en torno al misterio de nuestra vocación. La vida cristiana no es un camino de rosas. Hay tentaciones y pruebas. Lo veíamos el domingo pasado. Pero también hay momentos de claridad deslumbrante. Hoy el Señor nos invita a dejarnos deslumbrar por su destello transfigurado.

Es la segunda gran lección cuaresmal: Ser seducidos por la belleza del Señor. Sólo desde esa experiencia es posible asumir con ilusión su llamada, la misma que escuchó Abraham y a la que respondió sin vacilar: “Sal de tu tierra a la tierra que te mostraré”. Y con el apóstol san Pablo tomaremos parte de los duros trabajos del Evangelio y con otros muchos cristianos, fiados de Dios, con nuestras sombras y con nuestras luces apostaremos por servirle desde nuestro propio estado de vida.

2. ACTO PENITENCIAL

Podemos motivar la celebración del perdón de la siguiente forma:

-Hay tres velas encendidas en un lugar visible. Cada vela presenta una letra visible: (C)amino,

(V)erdad y (V)ida.
-Alguien, durante cara petición de perdón irá cubriendo con la luz de cada vela con un bote invertido de manera que no se deje ver la llama. Se pide perdón con una breve monición, se hace un silencio de recogimiento y después de la aclamación del kyries se quita el objeto que tapa la luz y se hace lo mismo con la siguiente vela.

SACERDOTE: Tú, Señor, eres el CAMINO. Pero nosotros a menudo vamos perdidos, por otros caminos opuestos a los tuyos, por caminos fáciles y comodones, por caminos de placer y de egoísmo, sin preguntarnos dónde nos quieres tú...(silencio) SEÑOR TEN PIEDAD.

SACERDOTE: Tú, Señor, eres la VERDAD. Pero nosotros huimos de la verdad y vivimos con mentiras, con medias verdades, con miedo a lo real, con hipocresías y dobleces, sin atrevernos a hacer caso de las llamadas que encierra tu Palabra... (silencio) CRISTO, TEN PIEDAD.

SACERDOTE: Tú, Señor, eres la VIDA. Pero nosotros elegimos lo que nos conduce a la muerte organizándonos la vida sin dejarte entrar a ti en ella; perdiendo el tiempo sin añadir Vida verdadera a nuestros años... (silencio) SEÑOR, TEN PIEDAD.

3. LITURGIA DE LA PALABRA

1ª LECTURA: Génesis 12,1-4a

SALMO 32

2ª LECTURA: 2 Timoteo 1,8b-10

EVANGELIO: Mt 17,1-9 (puede hacerse escenificado o dialogado. Ver anexo 1)

HOMILÍA:

(Pueden servir estas ideas, que tocan el tema vocacional que puede ajustarse a conjugar estos verbos. Incluso para la explicación homilética puede servir como pedagogía de claridad el ir exponiendo el contenido con 4 carteles con los verbos que se van presentando sucesivamente a medida que se habla)

  • ACOMPAÑAR A JESÚS: Jesús vive las experiencias más intensas de su vida con sus amigos más íntimos. Constituyen parte del grupo seleccionado por el mismo Jesús como compañeros y discípulos. No hay entrometidos entre ellos. Han sido llamados. Jesús no es un solitario. Siempre busca compañía. ¿Te has parado a pensar que te quiere a ti con Él?
  • SUBIR: Jesús, además, es el maestro de los desplazamientos. Invita a salir de lo vulgar y caminar hacia arriba, por encima de las preocupaciones chatas que anestesian y embotan la vida. A ti también te llama: ¡Sal de lo normal¡ !Camina hacia arriba y hacia delante¡ !Muévete! ¡No te conformes! ¡Imagina!. !Sueña¡ ¡Atrévete!.
  • CONTEMPLAR: En la intimidad Jesús se muestra tal y como es, sin disfraces. Con un destello manifiesta su identidad. Es el Señor, el Hijo de Dios que tiene palabras de vida. Su secreto gira en torno a su muerte y resurrección, tema del que habla con Moisés y Elías. Nos sitúa en el centro de la revelación, el núcleo mismo de la Escritura. Lo reconoce como tal quien ha sido sorprendido por la gloria de Jesús y queda prendado y seducido por él.
  • BAJAR: En el Tabor no se funda el primer monasterio de clausura. Jesús invita a regresar de nuevo al mundo de los hombres y a la vida, pero de otra manera. El discípulo vuelve con un secreto dentro. Guarda un fuego que le quema las entrañas. Vuelve al mundo, pero ya no es del mundo. En su corazón lleva grabada una cruz brillante.

PETICIONES:

CELEBRANTE: Sabiendo que Dios Padre siempre nos escucha, y es más, siempre quiere lo mejor para todos nosotros, acudimos a Él y le decimos: ¡AYÚDANOS, SEÑOR!

  • Por toda la Iglesia, para que sea una comunidad de testigos que han tenido una experiencia viva de encuentro personal y de conocimiento interno de Jesús, y muestre la vida cristiana como una vocación y no como una mera doctrina, o como una moral, o como un pasatiempo. OREMOS. ¡AYÚDANOS, SEÑOR!
  • Por nuestra vida cristiana, para que aprendamos a estar siempre en camino y en búsqueda, abiertos a la novedad insospechada que siempre nos depara el Señor. OREMOS ¡AYÚDANOS, SEÑOR!
  • Por las necesidades del mundo y de la Iglesia, particularmente por aquellas que son más graves y urgentes. Para que nuestra vida cristiana jamás sea una evasión de esas necesidades y para que surjan en nuestra Iglesia personas que se presten a atenderlas con generosidad. OREMOS. ¡AYÚDANOS, SEÑOR!
  • Por nuestro mundo, para que nunca falten en él personas que estén dispuestas a dar testimonio con sus palabras, con sus obras y con la alegría de haber conocido a Jesucristo como Señor de su vidas y de haberle seguido. OREMOS ¡AYÚDANOS, SEÑOR!
  • Por los que estamos participando en esta eucaristía, para que tengamos una experiencia tan intensa y personal de Jesucristo que nos haga vivir nuestra vocación cristiana con transparencia y entrega en medio de nuestra familia, en nuestra profesión y en las relaciones con los demás. OREMOS ¡AYÚDANOS, SEÑOR!

4. PRESENTACIÓN DE DONES

Junto con el pan y con el vino que se presenta para la eucaristía y junto con las ofrendas económicas que los asistentes entregan para la solidaridad se pueden presentar a su vez:

Unas gafas, que indican nuestro compromiso personal de abrir los ojos del corazón para reconocer a Jesús como el Señor en los lugares donde él se suele “visibilizar”: En la Eucaristía, en su Palabra, en el hermano, en el más necesitado, en nuestra conciencia, en medio de la asamblea reunida en su nombre.

Un audífono o unos auriculares que expresa nuestro compromiso personal de abrir los oídos a las palabras de Jesús el Señor que nos habla con claridad a través de la Sagrada Escritura y a través de los acontecimientos de nuestra historia

5. GESTO DE LA PAZ

El celebrante puede ir pasando por entre la gente con un icono de Jesús glorioso (a ser posible de la Transfiguración) y la gente va besando con unción al Señor. ¡De Él nos viene la luz y la paz!

6. ORACIÓN MEDITATIVA PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
(con un fondo musical suave y se va dejando un intervalo de silencio en los puntos suspensivos...)
Nos quedamos en silencio escuchando... Y repitiendo...
Este es mi Hijo amado...
Jesús... el hijo amado de Dios...
Jesús, quiero escucharte...
Jesús, quiero dejar que tus palabras entren en mi vida....
Habla, Jesús, que te escucho...
Silencio..., adoración..., alabanza...
Pero el Tabor no es nunca lo definitivo...
Hay que volver a la vida...
A lo corriente...
Al camino de cada día sin escurrir la cruz...
Miremos nuestra vida diaria desde el Tabor...
Jesús me quiere ahí, en mi familia,...
En mi trabajo... en mis luchas... en mis responsabilidades...
Ahí quiero volver, pero de otra manera...
Volvamos de nuevo a la vida desde el aliento y la nueva luz de Jesús...
Señor, enséñame a vivir la vida diaria desde tu amor...
Señor, qué bien se está aquí en el Tabor...
Y que consuelo estar en la vida acompañado por tu luz y por tu presencia.

ANEXO 1

ESCENIFICACIÓN DEL EVANGELIO MT 17,1-9

Especialmente para celebraciones con niños o jóvenes

* Personajes: Jesús. Pedro, Santiago y Juan. Moisés y Elías. Mateo. 5 chicos y 5 chicas del público. Voz en off.
* Materiales necesarios: Música. Luces potentes. Voz en off.
(Música suave. Los cinco chicos y chicas están sentados entre el público, como siempre en distintos lugares. En el presbiterio, en penumbra, se situarán Jesús, en el centro, arrodillado cara al público en actitud de oración; y los tres discípulos, en un extremo. En su momento Moisés y Elías se colocarán junto a Jesús y dialogarán en silencio con él. Moisés lleva las Tablas de la Ley y Elías un pergamino. Entra Mateo por el pasillo central y se dirige a todos. Cesa la música)

MATEO: ¡Hola, amigos y amigas! Hoy vengo a contaros un hecho fundamental en la vida de Jesús y en la de tres de sus discípulos.

CHICO 1: ¡Hola Mateo! ¿No me digas que lo que vienes a contarnos tiene más importancia que vencer al demonio?

MATEO: Lo que voy a contaros es nada más y nada menos que la proclamación por parte del Padre Dios de Jesús como su Hijo amado, al que todos debemos escuchar. Sus palabras, sus acciones y su vida toda son un mensaje que hemos de acoger, asimilar y practicar. Y esa es nuestra vocación.

CHICO 2: Pero la voz del Padre Dios ya se oyó cuando Jesús fue bautizado por Juan en el Jordán, ¿no es cierto?

MATEO: Tienes razón. Dios insiste otra vez en que escuchemos y obedezcamos a Jesús. Su insistencia nos está indicando que es vital escuchar a Jesús. El secreto de la vida consiste en acoger a Jesús como Maestro que enseña y dejarse guiar por él.

CHICO 3: Los discípulos se pondrían muy contentos y felices en ese episodio ¿verdad?

MATEO: !Pues no¡

TODOS: (sorprendidos): ¿Noooo?

MATEO: ¡Que va! Los discípulos se llenaron de espanto y de miedo. No entendían lo que le estaba pasando con Jesús, con ese resplandor, con esos personajes del pasado que aparecieron. Se llevaron un susto de muerte.

CHICO 4: ¿Pero qué fue lo que sucedió realmente?

MATEO: Os lo voy a contar detalladamente. Mejor dicho, lo vamos a ver. Después habrá tiempo para profundizar en el tema.
(Música de fondo. Mateo se sienta entre el público. El presbiterio permanece en penumbra. Entra Jesús, seguido de Pedro, de santiago y de Juan, que caminan manifestando cansancio. Música de fondo)

PEDRO: Maestro, ¡menuda caminata!

JESÚS: No te quejes, Pedro, este lugar es hermoso para orar.

JUAN: Dese luego, pero hay lugares hermosos un poco más abajo. ¡Llevamos horas andando!

JESÚS: ¡Vale, vale! Descansad un poco mientras yo hablo con mi Padre (señala) desde ese lugar
(Camina hacia un extremo del presbiterio, se arrodilla de cara al público y se pone a rezar con las manos juntas. Los discípulos se sientan desmañadamente en el suelo)

SANTIAGO: El Maestro ha tenido una buena idea. Creo que me echaré una siestecita. (Se recuesta)

JUAN (recostándose a su vez): Yo haré lo mismo, Santiago, no quiero ni pensar en la bajada.

PEDRO (observando a Jesús): No entiendo cómo el Maestro tiene fuerzas para rezar ahora
(Sube el volumen de la música. Un foco ilumina a Jesús que se pone en pie para recibir a Moisés y a Elías que entran en este momento. Los discípulos se despiertan y se van hacia Jesús y los tres se ponen a dialogar entre ellos. Los discípulos permanecen sentados contemplando, anonadados, la escena. Música de fondo que va subiendo de tono hasta hacerse muy fuerte. Luces que se encienden y se apagan. Los tres discípulos, caen al suelo, y se llenan de espanto. Resuena, atronadora, la voz en off)

VOZ EN OFF: Este es mi Hijo, el Amado, el Predilecto. Escuchadlo
(Jesús es iluminado con una potente luz durante un momento. Puede hacerse un efecto fulgurante con luz negra. Los apóstoles se cubren el rostro de espanto. Jesús va hacia ellos. Se corta la luz)

JESÚS (sereno): Levantaos. No temáis. Y vamos para abajo, que los demás nos están esperando.

MATEO: Y comenzaron a descender. Mientras iban de regreso, Jesús volvió a hablarles con fuerza.

JESÚS: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

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