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VI Sábado del Tiempo Ordinario

Ángel Moreno -

El don de la Fe


Durante dos semanas, hemos venido meditando los primeros capítulos del libro de Génesis. Hoy, la Liturgia escoge un texto de la Carta a los Hebreos como culmen de lo contemplado. En él se nos revela cómo podemos participar de las actitudes de quienes supieron responder adecuadamente a Dios.

Transcribo el texto por la explicita e intencionada reiteración de la actitud necesaria, que hoy también se nos solicita, para que gustemos el beneficio de la creación, de la redención y de la santificación.

Observa las veces que aparece en el texto la palabra “fe”, y a quién se refiere y por qué.

“Hermanos: La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.
Por su fe son recordados los antiguos.
Por la fe sabemos que la palabra de Dios configuró el universo, de manera que lo que está a la vista no proviene de nada visible.
Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que Caín; por ella, Dios mismo, al recibir sus dones lo acreditó como justo; por ella sigue hablando después de muerto.
Por la fe, fue arrebatado Henoc, sin pasar por la muerte; no lo encontraban, porque Dios lo había arrebatado; en efecto, antes de ser arrebatado se le acreditó que había complacido a Dios, y sin fe es imposible complacerle, pues el que se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensa a quienes lo buscan.
Por la fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, tomó precauciones y construyó un arca para salvar a su familia; por la fe condenó al mundo y consiguió la justicia que viene de la fe” (Hbr 11, 1-7).
 
Nueve veces aparece la palabra “fe”, y se alude a la creación, al sacrificio, a la santidad, y a la salvación, y se proponen tres modelos de conducta agradable a Dios: Abel, Henoc y Noé.

Si consideramos a los tres personajes en el contexto de la Carta a los Hebreos, es decir desde el Nuevo Testamento, es fácil observar la resonancia profética que presentan y cómo anticipan a Jesucristo.

Abel ofreció el sacrificio agradable, el mejor cordero, imagen de Jesús, el Cordero inmolado. Henoc, por complacer a Dios, fue arrebatado al cielo, anticipo de la Ascensión de Cristo. Noé, como hemos visto estos días, por el arca salvó a su familia. Cristo, por su cruz, ha redimido a sus hermanos los hombres.
Con el salmista cantamos: “Bendeciré tu nombre, Señor, por siempre”.   
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icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

lkdgfjdkj lkdgfjdkj
el 19/2/11
Me ha encantado!!!!! ¡Viva Ángel Moreno!!!

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kjuenhjii kjuenhjii
el 19/2/11
¡Qué bueno!!
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