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V Miércoles de Cuaresma (13 - Abril - 2011)

Angel Moreno -

 

(8Dn 3, 14-20. 91-92.95; Dn 3, 52-56; Jn 8, 31-42)

TEXTO PARA MEDITAR 

“En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo: -«¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetáis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados al punto al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?»

Sidrac, Misac y Abdénago contestaron: -«Majestad, a eso no tenemos por qué responder. El Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».”

REFLEXIÓN

El testimonio de fe de los tres jóvenes de Babilonia se convierte en un revulsivo frente a toda actitud contemporizadora en la que podemos sucumbir por respeto humano, por intereses personales, por especulación política. La firmeza de los jóvenes nos atrae, por la coherencia de vida, la rectitud de su conducta y la confianza que demuestran.

Impresiona también comprender que la opción de no adorar a otro dios más que al Dios de Israel, al Dios único, no es un chantaje para que obre algún portento maravilloso y los libre de perecer en el fuego por la sentencia de un rey injusto y prepotente.  Ellos deciden no caer en la idolatría fiados de su Dios, pero a su vez confesando su lealtad más allá de que se resuelva la situación de manera favorable o no.

En las circunstancias actuales, en las que nos rodea el ambiente de permisividad, y la actitud firme puede juzgarse como radicalismo fundamentalista, el ejemplo de Sidrác, Misac y Abdénago da sentido y valor a quienes por fidelidad a la fe permanecen en una coherencia de vida a pesar de que les cueste impopularidad, rechazo o discriminación laboral.

ORACIÓN

-«Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo.»

PROPUESTA

Dichosos los que con un corazón noble y generoso guardan la palabra de Dios y dan fruto perseverando.

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