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V Jueves de Cuaresma (14 - Abril - 2011)

Angel Moreno -

(Gn 17, 3-9; Sal 104; Jn 8, 51-59)

TEXTO PARA MEDITAR 

Dios le dijo a Abran: -«Mira, éste es mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti. Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo.

Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios.»

REFLEXIÓN

Dios, por su cuenta, llamó a Abrán, lo eligió, lo hizo padre de un gran pueblo, su descendencia fue, en medio de todas las naciones, el pueblo escogido para testimoniar ante todas las tribus la bondad divina, la fidelidad y la misericordia de Dios.

Hay pactos entre reyes y vasallos, y pactos entre iguales, pero es difícil comprender que Dios quiera hacer un pacto con el hombre. El Creador, que hizo la vida y creó la humanidad, no se desentendió de ella. Por el contrario, fue desvelándose poco a poco como el Dios de la paz y de la vida, Salvador, que acompaña y conduce, como Dios que se enamora y ama. El que paseaba con Adán por el jardín del Paraíso, selló alianza con Abraham, su amigo. Y tanto amó a los hombres que les entregó a su propio Hijo. Las alianzas progresivas del Antiguo Testamento tuvieron su momento cumbre en la revelación de Jesucristo, quien sella un pacto perpetuo, nuevo y eterno, por el que la humanidad entera es redimida de su pecado y capacitada para entrar de nuevo en relación de amistad con Dios.

Desconcierta la posibilidad de rechazar el ofrecimiento generoso y gratuito de Jesús a los suyos, su declaración de amistad. Declaración que cada uno recibe y tiene libertad para aceptar o no. Si al comienzo de la Historia de Salvación se escuchó una pregunta dirigida a Adán: “¿Dónde estás?”, en el Evangelio permanece la última pregunta que Jesús hace a Simón Pedro: “¿Me amas?”

ORACIÓN

“¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.”

PROPUESTA

No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor.

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Comentarios

Marisela Marisela
el 14/4/11
Deberíamos saltar de alegría sólo de saber que Dios, el Dios de todos, selló un pacto con el hombre en la persona de Abraham y lo llevó a su máxima expresión al darnos a Jesús. "Hemos sido señalados a dedo", "seleccionados" para formar parte del pueblo de Dios: ojalá nunca se enfríe mi corazón, que no se endurezca, Señor, ante tu amor y fidelidad.
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