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Una loncha de jamón

Bill Firman (Trad. Paula Merelo) -

En la mañana del viernes 22 de octubre, nuestra comunidad de Solidaridad con Sur-Sudán en Juba nos encontramos a las 6:45h en la capilla de la comunidad de las Hijas de San Pablo que viven a nuestro lado. Un hecho muy destacable de ser religioso en Sur-Sudán es la gran colaboración y apoyo que todos los miembros de las distintas congregaciones religiosas y los sacerdotes nos ofrecemos entre nosotros. La vida social es en realidad muy limitada y uno aprende a disfrutar los pequeños detalles en los que nunca se había parado a pensar en las circunstancias tan diferentes en las que vivía antes. Aquí me encuentro compartiendo la vida con gente muy humilde y entregada que encarnan el don de la santidad cada uno a su manera particular. Estoy convencido de que ninguno de nosotros piensa en sí mismo como “santo”. Todos vivimos siendo conscientes de nuestras debilidades como parte de nuestra condición humana. A todos nos ponen a prueba las dificultades de la vida cotidiana que pueden a veces hasta parecer que nos superan. Unas palabras de uno de mis mejores maestros y amigos, el hermano Damien, me vienen ahora a la mente:

Nos hacemos mayores no por acumular cumpleaños sino por abandonar ideales. El paso de los años puede arrugar la piel pero perder el entusiasmo arruga el espíritu. Somos mayores cuando lo más profundo de nuestro corazón está cubierto por las nieves del pesimismo y el hielo del cinismo…. Nosotros, los cristianos, vivimos con la virtud de la esperanza, que es la habilidad de soñar, y cuando la perdemos, comenzamos a morir a pasos agigantados”.

Yo vivo con gente esperanzada, gente que impulsa y reza por la paz, que sueña con un futuro mejor para el pueblo de Sudán que lleva enfrentándose durante generaciones a la opresión. Los caminos que recorremos parecen a veces arriesgados y potencialmente peligrosos pero ¿qué hay mejor que hacer ese camino llenos de esperanza con personas que no tienen una mejor opción? Nuestros principales regalos a la gente de aquí son el acompañamiento y el aliento. La semana pasada di siete horas de Teología a los alumnos de tercero de la Universidad Católica. Me encantó la interacción, y creo que a ellos también, incluso cuando encontraron que parte del trabajo era complicado. La Universidad Católica fue fundada por un jesuita, el padre Mike Schultheis, que ahora tiene ya setenta y muchos años. El viernes, antes de repartir un cuestionario de examen, escribí, quizás un poco maliciosamente, una pregunta tipo en la pizarra para explicar el modo en que habían de responder, señalando la respuesta más apropiada con un círculo. La pregunta era:

El padre Mike es: A. Atractivo; B. Atlético; C. Divertido; D. Guapo; E. Servicial

La respuesta unánime y espontánea de la clase fue “E. servicial”. Era claramente una afirmación en apoyo a este humilde pero persistente hombre que intenta mejorar las oportunidades del pueblo de Sudán en un momento en que otros muchos dirían: “hasta aquí hemos llegado”. Por supuesto, hasta aquí podríamos haber llegado, pero para él no. Quizás uno de los mayores retos en la vida cuando nos acercamos a los últimos años es tratar de reconciliarse con el declive de nuestras habilidades. Yo, por ejemplo, estoy practicando la evitación sin ningún tipo de vergüenza por mi parte hasta que pueda.

Después de la misa del beato Timoteo, nos quedamos con las Hijas de San Pablo desayunando y, para mi sorpresa, descubrimos que nos ofrecieron unas humildes lonchas de jamón. No, no era jamón ahumado ni nada de la categoría “gourmet”, simplemente, lonchas de jamón empaquetadas al vacío, las primeras que he visto en catorce meses. El desayuno de huevos y jamón fue realmente un gran regalo. Apreciamos las cosas más cuando tenemos menos. Eso es algo que estoy aprendiendo. Si lo tienes todo, ¿qué queda para la esperanza?

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Comentarios

viartola viartola
el 24/4/11
Feliz Pascua hermano Bill, y una vez más, gracias por hacernos partícipes de sus vivencias. Gracias también a todos los que traducen artículos para Ciudad Redonda.
En el rito de la luz en la Vigilia Pascual, anoche, resonaron con fuerza en mi estas palabras del sacerdote: Una luz se enciende en otra luz. Sigan siendo luz. Gracias
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