icono estrella Nº de votos: 0

Una eucaristía con sabor latino

Rafael Lozano,cmf -
¿A quién no le gusta viajar y conocer nuevas gentes, lugares y países? Viajar es un placer. Llega un puente en noviembre, y todos escapan buscando el descanso del cotidiano trabajo. Unos a la playa, otros al chalet de la sierra, otros de plan con los amigos… Hoy en día para muchos, el poder viajar se ha convertido en un placer. Miles de agencias turísticas ofrecen destinos paradisíacos a precios increíbles: cruceros, rutas, montaña, playa… Todo está al alcance del turista que gusta de los destinos más exóticos, a un precio que podríamos denominar \"razonable\". En este sentido, sabemos que España es uno de los destinos turísticos preferidos en el mundo. Diversos y variados lugares acogen anualmente una cantidad ingente de turistas. ¡Esto es vida! Dirían muchos. Sin embargo, también sabemos que los viajes no siempre son de placer. Se calcula que, hoy en día, se producen los mayores éxodos de la historia de la humanidad, y no son precisamente turistas. La frontera entre México y EEUU, el estrecho de Gibraltar, la zona de los grandes lagos en África, la emigración hacia las ciudades en muchos países… son millones y millones de emigrantes en el mundo. Pues bien, muchos de ellos son latinoamericanos. Y además, un número no muy grande, pero significativo, vienen a Rusia a estudiar. Es fácil cruzarte en la universidad con ecuatorianos, panameños, guatemaltecos, peruanos, colombianos, argentinos, cubanos… Atraídos por la Federación Rusa, y buscando mejores perspectivas profesionales con una buena educación, acceden a venir a estudiar a San Petersburgo. Todos tienen nombre, y se llaman Ana, Meli, Bolívar, Virgilio, Naret, Mónica, Gabrielle.. Todos tienen una vida que dejaron en su país de origen, y que esperan poder recuperar pasados unos años de estudios en Rusia. Son muy jóvenes, pues en pocos casos superan los treinta años, y estudian física, magisterio, informática,… Viven en residencias subvencionadas por el estado, y sueñan con una vida más fácil. Para ello han de aprender una lengua difícil como el ruso, vivir y estudiar en medio de una sociedad muy distinta a la suya, en un país y un clima nada propicios y donde, en muchos casos, hay pocos amigos de los extranjeros. Porque aquí, aunque tarde, llegan todas las modas \"europeas\", como el racismo. Por un lado tienen que hacer un viaje de muchos kilómetros desde su país de origen. Por otro lado se encuentran aquí con que han de realizar otro mucho más largo: adaptarse a la mentalidad y modo de vida de los rusos. En muchos casos les prometieron grandes facilidades, pero la realidad resulta ser bien distinta de lo que les prometieron. Desde hace tiempo, las misioneras de Verbum Dei, sensibles a esta realidad, preparan una celebración semanal de la eucaristía en Español. Un proyecto puesto en marcha en Moscú, y que desde hace algún tiempo también se realiza en San Petersburgo. Viviendo en Rusia desde hace unos años, y sensibles a esta problemática, acudieron a los misioneros claretianos para poder celebrar una eucaristía semanal en español en pleno centro de la ciudad. Visitando con frecuencia las residencias de estudiantes donde viven, conocen bien su situación, y las dificultades que atraviesan en el día a día de su aventura en Rusia. Por eso el P. Alejandro Carbajo y yo, previo discernimiento de la comunidad, nos decidimos a ayudar en la preparación. Y así comenzamos en el mes de octubre convocando a todos los hispanohablantes de la ciudad, por medio de anuncios en las facultades, algún periódico local, y sobre todo el \"boca a boca\", donde unos traen a otros a la parroquia de Santa Catalina. A todos les une la fe, pero también unen otros lazos: la lengua, la cultura, la manera de ser de los latinoamericanos… todo ese conjunto de cosas que podríamos denominar: \"Sabor latino\". En medio de una sociedad donde el interés y la amabilidad son tan difíciles de encontrar, es fácil caer en la tristeza y la nostalgia, porque se echa de menos la propia tierra. Por eso, juntarse cada sábado alrededor de la mesa con el pan y el vino es un motivo de gozo para todos ellos. Un motivo con el que se puede retomar una práctica religiosa que se perdió hace tiempo, o bien para poder vivir la fe en un ámbito más familiar. Así que, además de poder celebrar la eucaristía de la parroquia en ruso, inglés y polaco, ahora ya se puede en español. Ya no hay excusa para dejar de ir a la misa dominical. Hasta el momento hemos celebrado durante cuatro sábados, en los que el número de participantes ha ido creciendo paulatinamente. Desde luego, creo que son pocos los países latinoamericanos que no tienen representación aquí. Pero no faltan tampoco los mismos rusos, curiosos de conocer cosas de España y de todo lo relacionado con el idioma español. No deja de sorprender que adolescentes de entre 16 y 18 años sean capaces de expresarse y entender el idioma español habiéndolo estudiado tan solo en la escuela. Sin duda ellos conocen España y su cultura mejor de lo que creemos. Y… después de la eucaristía, nada mejor que juntarnos en una sala para conocernos y tomar un té caliente con unas pastas. Charlar, conversar, presentarnos unos a otros y dar a conocer nuestros países de origen son un excelente ejercicio de cordialidad entre personas de culturas bien distintas, pero al mismo tiempo tan cercanas. Porque sí, porque ellos son latinos, y aunque estén lejos de su casa, necesitan seguir sintiendo lo que son: gente que habla, que ríe, que se relaciona con espontaneidad y, que en medio de un país gélido, todavía sueña con la música, la fiesta, y volver a sentir sus raíces. ¿Acaso eso es tan difícil de conseguir? Pues resulta que no. Basta con un paréntesis en medio del fin de semana, olvidarse por un momento de las clases y de los deberes del lunes, para dejarse llevar por el calor de la compañía de los latinoamericanos, que se reúnen para celebrar la eucaristía. Y por eso, desde aquí, no queremos dejar escapar la oportunidad de invitaros también a vosotros, internautas de Ciudadredonda, para que vengáis a celebrar con nosotros la eucaristía, si tenéis la oportunidad de venir a San Petersburgo. Todos los sábados a las siete y media de la tarde en la parroquia católica de Santa Catalina, Nevsky Prospect 34. Es algo hermoso, es algo bello, es Cristo mismo que se hace palabra, pan, hermano, música, sonrisa, fiesta, fraternidad. Sabor latino.
Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.